lunes, 2 de febrero de 2026

Capricornio: el renacimiento de la luz (y la verdad de Saturno)

“Decís vosotros que los tiempos son malos, sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores, vosotros sois el tiempo.” (San Agustín)

“El éxito como la felicidad es el efecto secundario inesperado de la dedicación personal a una causa mayor que uno mismo.” (Viktor Frankl)

 


El pasado 21 de diciembre, el Sol ingresó en el signo de Capricornio, inaugurando como cada año el Solsticio de invierno en el hemisferio norte y el Solsticio de verano en el hemisferio sur. El grado 0 de Capricornio es un punto del zodíaco muy significativo, ya que ha sido considerado desde la antigüedad como un portal de entrada de energía, una especie de umbral simbólico desde el cual se “recibe” la fuerza del centro galáctico. No es casual que antiguamente se celebrara como el día del “Sol Invictus”, el nacimiento de la luz, el momento en el que los días empiezan lentamente a alargarse. Y precisamente por eso, es la noche más larga en el hemisferio norte. 

Y aquí me parece importante añadir un matiz: históricamente no hay consenso sobre la fecha exacta del nacimiento de Jesucristo, quien muy probablemente no nació un 25 de diciembre. Esa fecha se fijó siglos después, en parte por motivos culturales, para hacerlo coincidir con antiguas celebraciones romanas vinculadas al renacimiento de la luz tras el solsticio. Existen hipótesis y textos que sitúan su nacimiento en otras épocas del año (por ejemplo en agosto, lo que lo colocaría en Leo, o en marzo, Piscis). Personalmente, siento más probable esta segunda opción. Hablaré de ello en otro post, si os interesa.

La temporada Capricornio ya ha pasado, pero aunque escribo con retraso, este signo merece su homenaje. Como ya hablé de Acuario en otro post antiguo https://nosoyyosomosnosotros.blogspot.com/2024/11/pluton-en-acuario-hacia-una-era-de-luz.html (y ahora estamos plenamente inmersos en la temporada acuariana), siento que es importante detenerme un momento y dar valor a ese tiempo que acabamos de atravesar. Hoy quiero romper una lanza a favor de este signo (al igual que ya hice con Virgo) porque Capricornio arrastra una mala fama injusta: se le acusa de frialdad, de dureza, de ser excesivamente serio. Y al estar regido por Saturno, un planeta tan exigente como necesario, asociado al trabajo duro, la disciplina, la constancia, los límites, el esfuerzo y el sacrificio, en la astrología tradicional se le ha llamado por ello “el gran maléfico”.

Sin embargo, y esto quiero subrayarlo, necesitamos a Saturno en nuestras vidas. Sin Saturno no habría estructura, no habría orden ni sostén, no habría realidad. Saturno representa el principio de la materialidad. Representa la capacidad de dar forma concreta a lo que pensamos, soñamos o deseamos. Saturno es tiempo y madurez. Es Cronos, en la mitología griega el dios del tiempo, asociado a la sabiduría profunda que se adquiere tras vivir, esperar, resistir y comprender. Por ello también está relacionado con la etapa de la vejez.

Como a mí me gusta hacer analogías para que se entienda bien de lo que hablo, Saturno sería como ir al gimnasio. A nadie le apetece ir, y muchas veces cuesta empezar. Pero una vez allí, a base de esfuerzo, constancia y disciplina, el cuerpo, y también la mente, empiezan a transformarse. Sin milagros ni atajos, sino mucha repetición, paciencia y compromiso. La frase "no pain, no gain" lo resume bien. Esa es, en esencia, la energía de Saturno en su forma más sencilla. No premia lo rápido sino lo sostenido. Al principio no se nota nada, pero con el tiempo llega un día en que te miras al espejo y ves resultados. Merece la pena el sacrificio, porque con dedicación se consigue un cuerpo más tonificado, más fuerte, más firme… y sobre todo, una sensación interna de orgullo porque sabes que te lo has ganado.

Saturno también simboliza la ambición, el éxito, la construcción de una identidad sólida y nuestra posición en el mundo. Por eso se encuentra ligado a la Casa X, la del mundo, la del logro visible, cómo el mundo nos percibe, qué lugar ocupamos, cuál es nuestra reputación, nuestra profesión, nuestro legado. Capricornio es el signo de la madurez, la responsabilidad, el sacrificio necesario para conseguir las cosas. Habla de compromiso, de establecer metas y objetivos, y de lograrlos con tenacidad y determinación.

Además, Capricornio es un signo cardinal, lo que implica inicio, fuerza de arranque y dirección. Por lo que hablamos de personas que, con frecuencia, son líderes natos. Suelen alcanzar puestos de autoridad y no es de extrañar que muchos jefes sean Capricornio, porque este signo está profundamente vinculado al mundo de las jerarquías y las estructuras establecidas. Capricornio es un signo de tierra, por lo que su esencia se relaciona con la solidez, lo real, lo tangible, lo que se puede sostener y demostrar. Es el signo del largo plazo.

Y por esto mismo voy a decir algo que sostengo con fuerza: Capricornio, para mí, es uno de los signos más fieles. Tiene una cualidad preciosa, y es que cuando decide comprometerse, suele hacerlo con una lealtad difícil de encontrar. Cuando está en una relación, Capricornio es, sin duda, una de las energías más fieles y estables que existen. Y no solo en el amor: también a nivel de amistad son profundamente leales, constantes y protectores con los suyos. No suelen fallar y esa es una de sus mayores virtudes. 

Capricornio es leal y demuestra amor con hechos. Cuando se vincula, suele hacerlo con constancia y compromiso. Porque Capricornio se compromete en todo lo que hace y, cuando lo hace, suele ser para toda la vida. De hecho, lo vemos también en grandes ejemplos de Capricornio que vivieron el amor con una lealtad preciosa: David Bowie, con su amor inquebrantable junto a Iman, Freddie Mercury y Jim Hutton (Freddie era Virgo y Jim, Capricornio) o la historia legendaria de Humphrey Bogart y Lauren Bacall, dos ejemplos que representan esa fidelidad madura y sólida cuando esa energía está bien integrada. 

También quiero enfatizar algo importante: Capricornio no es solo “frío”. Capricornio es, cuando ha madurado, el signo que protege, que sostiene, que construye refugio. A veces se confunde su reserva emocional con falta de sentimientos, cuando en realidad muchas veces es lo contrario. Capricornio siente profundamente, pero no le gusta desperdiciar energía emocional donde no hay verdad, futuro o coherencia. Este signo ama demostrando con hechos, con lealtad, presencia, responsabilidad y permanencia. Capricornio puede no prometer demasiado… pero lo que promete, lo cumple. 

La sombra de Capricornio aparece cuando su necesidad de estructura, seguridad y logro se distorsiona y se convierte en rigidez. En vez de vivir, puede vivir desde el deber. Sentir que solo vale si produce, si cumple, si está “a la altura”. De ahí nacen la autoexigencia, la productividad extrema, el miedo al descanso y una tendencia al control, intentando ordenar la vida para no enfrentarse al caos o a la incertidumbre. 

Muchos Capricornio tienen un gran corazón y son muy buenas personas, aunque al principio puedan parecer fríos y reservados. Pues en su herida, como he dicho antes, Capricornio puede aislarse emocionalmente, reprimir la vulnerabilidad y confundir fortaleza con frialdad, cuando en realidad suele sentir profundamente pero le cuesta mostrarlo. También puede caer en la ambición vacía de lograr mucho y aun así no sentirse pleno, porque el éxito no sustituye lo emocional. Saturno, mal integrado, puede volverse juez, severo, duro consigo y con los demás. En sombra, pueden caer en rigidez mental y dificultad para flexibilizar y querer tener siempre la razón, aunque la mayor parte de las veces, la tienen… Su gran aprendizaje es transformar esa exigencia en sabiduría: comprender que descansar no es fracasar y pedir no es debilidad. 

Es importante resaltar también que el pasado día de Reyes Magos, vivimos un precioso Venus Star Point en Capricornio. Este evento se produce cuando Venus hace conjunción exacta con el Sol y cada vez que sucede se renuevan valores, deseos, la armonía, el equilibrio… según el signo en el que se dé. En este caso, al producirse en Capricornio y con Marte formando parte también, resultó beneficioso para vincularnos desde el compromiso y la responsabilidad. El deseo se orientó hacia lo que puede construirse y sostenerse en el tiempo. Comenzó así un año muy favorable para concretar y consolidar relaciones, asociaciones y proyectos. La presencia de Marte en su signo de exaltación aportó dinamismo y enfoque. Se produjo además en oposición a Júpiter en Cáncer, amplificando la dimensión emocional y recordándonos que toda construcción sólida necesita también sensibilidad y afecto. 

Os deseo un feliz comienzo de febrero, ya en plena temporada Acuario, con su aire rebelde, original y su impulso inevitable de cambio. Acuario no deja indiferente, viene a remover, a cuestionar y a sacarnos de la comodidad. Y con el stellium que tenemos en este signo, estamos atravesando una profunda revolución tan intensa como inevitable, a todos los niveles. Lo vemos en muchas partes de la sociedad y en muchos países, así como a nivel individual. Creo firmemente que las viejas estructuras, las que ya no se sostienen, caerán tarde o temprano. ¡Feliz revolución!

Un abrazo.

Beatriz Casaus 2026 ©


- Esta vez hago un homenaje a mi mejor amigo, Fabio, nacido un 19 de enero... Una persona extraordinaria en todos los sentidos: bueno, culto, inteligente, justo... y con quien me río hasta tener agujetas el día siguiente. Las fotos en las que salgo con él son en Milán y Madrid :) (No dejo las fotos mucho tiempo para que no se queden en Google pululando) Y como dato curioso, decir que tres de las personas más importantes de mi vida nacieron el mismo día en diferentes años… un 19 de enero. Como siempre me gusta recordar, nada es casualidad. -