martes, 2 de julio de 2019

Preguntas generales sobre astrología




Después de que mucha gente leyera el post que colgué hace tiempo titulado “La pareja ideal según la astrología”, ha habido personas que me han pedido que volviera a escribir un post sobre astrología, así que, aunque tarde, me he dispuesto a hacerlo. Voy a tratar de responder preguntas que siempre me han hecho, aunque he de aclarar que al ser tan genéricas las preguntas, las respuestas también lo son. Por supuesto, quien tenga alguna duda o lo que sea, puede escribirme por privado al e-mail que se indica en este blog, por Facebook, Instagram o en comentarios aquí abajo.


¿Cuáles son los mejores signos del zodiaco? ¿hay alguno que sea mejor que otro?

Según mi punto de vista ningún signo es mejor que otro. Yo suelo hacer una comparación con los colores. ¿Hay alguno mejor que otro? no lo creo, cada uno tiene sus propias cualidades y atributos que lo hacen especial y diferente. Es cierto que cada uno tiene su color/colores favoritos, pero eso es una cuestión de preferencias personales, en realidad ningún color es mejor que ningún otro y eso mismo se puede extrapolar a los signos del zodiaco.


¿Cuál es el peor signo del zodiaco?

Esta pregunta me la hacen mucho. En vez de peor, al igual que con el símil de los colores, en los que ninguno es mejor que otro, podríamos llamarlo “los que tienen peor fama”. Según mi punto de vista, los que peor fama tienen son Géminis y Escorpio. Aquí mucha gente se sentirá dolida y por eso quiero recalcar que no es verdad, pero es algo que se suele decir. Esa escasa popularidad en el caso de Géminis suele estar relacionado con la idea de tener dos caras o con saltar de forma inesperada de un estado de humor a otro que a veces puede resultar difícil de comprender y en el caso de Escorpio, su mala fama se debe a que se suele decir que es un signo rencoroso y vengativo. Sin duda, esto son generalidades de las cualidades más negativas de cada uno que por supuesto no tienen por qué gozar todos los signos Géminis ni Escorpio en su conjunto.


¿A qué elementos pertenecen los signos?

Los cuatro elementos que existen son fuego, tierra, agua y aire. Los signos que pertenecen al elemento fuego son Aries, Leo y Sagitario. Los signos que pertenecen al elemento tierra son Tauro, Virgo y Capricornio. Los signos que pertenecen al elemento agua son Piscis, Cáncer y Escorpio y, por último, los signos que pertenecen al elemento aire son Acuario, Géminis y Libra.


¿Por qué hay personas del mismo signo que son completamente distintas y no se parecen?

Me encanta que me hagan esta pregunta porque gracias a ello puedo responder algo que me gusta siempre aclarar. Una cosa es el signo solar, es decir, en qué signo transitaba el sol cuando se nació, por ejemplo, si una persona nace en el mes de julio en el que el sol está transitando por el signo de Cáncer se dice que esa persona es Cáncer. Sin embargo, una persona no es solo su Sol sino todo el dibujo de su carta astral en la que están emplazados todos los planetas en signos, casas y las posiciones que se forman entre ellos. Además, no tengo una creencia determinista de la astrología y creo que el ser humano es un ser espiritual mucho más poderoso que los rasgos de su personalidad, que además está inmerso en una sociedad determinada, que ha crecido bajo una cultura específica, que se ha criado en una familia que le ha inculcado unos valores y una forma de vida puntual y que ha crecido en un ambiente definido y todo ello puede hacer que alguien Cáncer sea completamente diferente a otra persona que también compartiese signo.  


¿Cuáles son los signos más orgullosos y egocéntricos?

Pido disculpas antes de nada por dar mi opinión sobre este tema. Pero como digo, es mi opinión personal y no es para nada ninguna verdad absoluta, sino mi punto de vista subjetivo, completamente argumentable y debatible con cualquier otra opinión. Para mí los signos que más pecan de egocentrismo, orgullo y soberbia son los signos de fuego seguidos de los de aire. Aries, Leo y Sagitario gozan de un sentido del “yo” muy desarrollado y tienen una mayor necesidad de ser el centro de atención. Así mismo su umbral de intolerancia hacia la importancia o logros de otras personas es menor. Lo que en ocasiones les puede hacer más envidiosos, celosos y hasta crueles o violentos si están mal configurados.

*Signos mal configurados: personas que tienen muchas configuraciones difíciles en su carta astral y pueden desarrollar los peores defectos de esas posiciones.


¿Cuáles son los signos más fáciles?

De nuevo, esta es mi opinión personal y siempre hablo a grandes rasgos porque en sí las preguntas son generales. Si por fáciles entendemos a personas más dóciles, o más fáciles de tratar, me atrevo a decir, que serían los signos de agua seguidos de los de tierra. De entre ellos destacaría a Cáncer y Piscis porque suelen ser personas más comprensivas y empáticas y destacaría también a Virgo y Tauro, porque suelen ser personas humildes y generosas de corazón. Aun así, conozco personas Piscis muy difíciles y egocéntricas o personas Virgo de muy mal carácter, porque como vuelvo a repetir, siempre hay que fijarse en la carta astral de la persona en particular.


¿Cuáles son mis signos favoritos y los que menos me gustan?

Como esta es una pregunta personal, respondo de forma personal y sin ánimo de ofender a nadie, pero me voy a mojar. Mis signos favoritos son Leo y Virgo y los signos que menos me gustan son Sagitario y Géminis. Me gusta Leo porque si está bien configurado, contiene los mejores atributos de una persona: noble de corazón, social, altruista, con mucho sentido del humor, creativo, justo, digamos que sería como el rey León de la selva. Virgo por su parte me gusta porque si está bien configurado, es un signo que siempre trata de conseguir la perfección en todos los ámbitos y eso, de forma sana, es una cualidad valorable. Además, la mayoría de personas Virgo que conozco son personas de trato fácil y cercano. En cuanto a los que menos me gustan, quizá algún Géminis de esos que pueden ser mentirosos o falsos pero con sonrisas permanentes y Sagitario, porque conozco casos de mujeres obsesivas, celosas y soberbias de ese signo y creo que me ha infundado una perspectiva negativa del mismo. Aunque he de decir que tengo amigas Géminis fantásticas, muy inteligentes y muy divertidas que quiero y amigos Sagitario, aventureros, simpáticos y con una gran filosofía de vida que adoro.

¿Cuáles son los signos más compatibles entre sí?



Se suele decir que los signos más compatibles son los que pertenecen al mismo elemento. Es decir, los signos de fuego son más compatibles entre signos de fuego, los signos de tierra son más compatibles entre sí y así respectivamente con los elementos agua y aire. Entre ellos se dice que forman trígonos, que es una posición astrológica muy armoniosa que provoca que las relaciones entre ellos fluyan y sean muy fáciles. También son compatibles la siguiente combinación de elementos: Agua- Tierra, Fuego-Aire. En este caso, la posición que se produce entre ellos, se llamaría sextil y es también beneficiosa.

Sin embargo, tal y como he comentado antes, no solo somos nuestro signo solar, sino todo el compendio de nuestras cartas astrales, por lo que, si una persona es Aries, pero en su carta astral tiene varios planetas en agua o tierra, puede ser muy compatible y llevarse genial con signos de agua y tierra. Por lo tanto, siempre habría que conocer nuestras cartas para poder atinar mejor en cuanto a las compatibilidades.


¿La astrología puede predecir el futuro?

Este es un tema bastante intrincado. Como he comentado no soy determinista con la astrología ni con nada. No creo que nada está determinado y no se pueda cambiar pues tengo fe en el poder del ser humano y en su fuerza de voluntad. Pero sí creo que hay ciertas tendencias que marca la astrología tanto sobre nuestro carácter, así como sobre algunos eventos de nuestra vida. La predicción del futuro en astrología se llama “revolución solar”. Yo no me dedico a ella, pero como he comentado antes, conozco personas muy profesionales que sí lo hacen y que puedo recomendar. Me gusta poner el símil de los viajes, antes de emprender un viaje, una persona puede marcar el itinerario a seguir, pero eso se puede cambiar y en un momento dado, hasta cambiar el rumbo en el viaje. Todos somos dueños de nuestro destino y tenemos libre albedrío.

¿Por qué la astrología tiene mala fama?

Por desgracia de ello se han encargado las personas que aparecen en los medios y que a veces se han convertido en personajes televisivos más que en verdaderos profesionales de este saber milenario o en las personas que lo ejercen sin escrúpulos. Sin embargo, en la antigüedad gozaba de un prestigio que se ha ido perdiendo. Culturas como la babilónica, egipcia y griega lo empleaban.  

¿Qué es el ascendente? ¿Es importante?

El ascendente es muy importante, casi tanto como nuestro Sol, pues es el encargado de definir nuestra personalidad, cómo actuamos en el día a día y en las diferentes situaciones. Incluso puede definir nuestro aspecto físico.

¿Cuáles son los planetas más importantes en la carta astral de una persona y qué representan?

Se dice que los planetas personales son la Luna, Marte, Mercurio y Júpiter y por ello saber en qué signo y casa se encuentran, así como los aspectos que se producen entre ellos y los demás planetas, define nuestra personalidad y en qué ámbitos de la vida afectan esas energías, además del Sol y el Ascendente ,claro.  La Luna tiene que ver con el “Yo emocional”, cómo nos afectan las cosas, nuestra vida emocional, anhelos y necesidades emocionales. Marte tiene que ver con nuestra energía en las acciones, la sexualidad, capacidad de trabajo y agresividad. Mercurio es nuestro intelecto, cómo trabaja nuestra mente, nuestra manera de comunicarnos y por último Júpiter tiene que ver con la expansión de conocimiento, vida social, filosofía…

¿Cuál es la mejor y la peor configuración para el emplazamiento de la luna?

Se dice que el mejor emplazamiento para un signo es cuando está “en su casa”, lo que significa que ese signo esté emplazado en su planeta regente. El regente de la Luna es Cáncer y por eso en ese caso, se dice que “está en su casa”. El peor emplazamiento para la Luna es cuando “está en caída” lo que quiere decir, que está en el signo opuesto al signo regente del planeta. En el caso de la Luna, La Luna en Escorpio “está en caída”. Con la Luna en Cáncer la persona es cálida, tiene arraigo familiar, es sensible, empática y con la Luna en Escorpio, a veces tiene altibajos emocionales que no puede comprender, hay una tendencia a ser una persona celosa y rencorosa, envidiosa y obsesiva. De todos modos, como digo, quizá una persona con Luna en Escorpio tiene ascendente Cáncer y es cálida en su día a día, pero puede tener muchos altibajos emocionales.

¿Por qué sé sobre astrología?

Siempre me he sentido atraída por la astrología, pero no soy ninguna experta en el tema ni mucho menos. Comencé a estudiarla desde que tenía 12 años (fue la primera vez que cayó en mis manos los maravillosos libros de Linda Goodman “Los signos del zodiaco y su carácter” y “Los signos del Zodiaco en el amor”) y desde entonces me volví adicta y me puse a estudiarla. Con los años he ido a varias escuelas de astrología, siendo una de Barcelona la que más ha influido en mi aprendizaje. También he de decir que desde pequeña me he dedicado a adivinar los signos de las personas, considero que tengo bastante intuición y en varias ocasiones he sorprendido a quien se lo decía (profesores, en fiestas con gente desconocida, a compañeros de trabajo, amigos de amigos, e incluso así fue como conocí a una de mis mejores amigas adivinándole el signo sin conocerle de nada) Siempre he sido una persona muy intuitiva y quizá me anime en otro post a hablar sobre las experiencias que me han ocurrido.



Beatriz Casaus 2019 ©



miércoles, 1 de mayo de 2019

Cada respiración está contada

" Si no has descubierto algo extraño durante el día, no puedes decir que haya sido un gran día" (John Wheeler)


Cada respiración está contada

El eco se descalza delante de mí,
no sé lo que esconde.
Allá atrás, debe estar enmarañado
todo lo que una vez comprendí.
No reconozco sus adivinanzas
ahora que camino bajo mis párpados.  
En mis murmullos agradezco cada respiración
que inhala la vida que desprende mi cuerpo.
En bajito y modestamente,
no sea que vuelvan esos mares
donde crecen los sollozos.
No estoy aquí para contar mentiras,
las mismas que me han contado a mí,
estoy aquí para salvarme de ellas.
Las ganas me asoman y se agitan en,
y alrededor mío, como haciendo hueco
a lo bueno que quiere llegar.
He descubierto que callando lo que sé
me hago más sabia,
prefiero no caer en la torpeza
de quien cree saber.
Hay silbidos de magia que alumbran 
con un ígneo resplandor esta noche,
escuchando como cuando éramos niños,
con esa misma inocencia
cargada de la más intensa pureza.
Y entonces recuerdo:
El perdón es como resucitar.
Te saca de las tinieblas y
vuelve a insuflar sosiego.
El perdón se olvida de recordar
conscientemente,
y arranca sentimientos estancados.
Es como el farolillo de mi calle,
que alumbra más
que los ojos que quisieron dejar de ver.
Tengo la luz de los focos de mil soles dentro de mí,
donde todo puede ser y no es a la vez,
compartiendo esa misma luz de todos.
La ventana está abierta dentro de mi casa
pero no da corriente,
sino infinitas posibilidades.
Cada uno integra una álgebra distinta por resolver.
Toda respiración está contada,
es probable que representen un número exacto
al final de cada existencia.
Pero yo nunca he sido de números,
sino de cada letra.
No traten de solo respirar,
¡dense cuenta de ese milagro!



Beatriz Casaus 2019 ©



jueves, 18 de abril de 2019

Mi compañero de baile

"Los que me rodean se niegan a aceptar que nunca podría vivir en el mundo cotidiano de las cosas y las personas. De ahí la irreprimible necesidad que tengo de alejarme de mí mismo y emprender aventuras que parecen inexplicables, porque nadie sabe quién es este hombre, ¡esa es quizás la mejor parte de mí! De todos modos, un artista es, por definición, alguien acostumbrado a vivir entre sueños y fantasmas" (Claude Debussy) 

Me he alejado por un tiempo de las redes sociales, me he dado cuenta que me quitaba paz y eso es un indicativo de que no es el camino correcto. Pero mi blog seguirá activo, escribir me aporta todo beneficios positivos :)

Este poema/cuento va dedicado a mi amor, por quien me siento tan agradecida, por cuidarme como me cuidas, porque te desvives para que esté bien, por cumplir siempre lo que dices, por tu infinito amor y por escuchar, tú también, mi música. 


Mi compañero de baile

Recuerdo, cómo bailaba una melodía que nacía en mi cabeza pero que tú también podías escuchar.
No hacía falta que ninguna otra persona la escuchara. Solo era necesario que los dos la sintiéramos dentro, porque era nuestra.
Percibíamos nuestra canción y éramos capaces de bailarla. Una y otra vez, una y otra vez.
Los demás cuchicheaban entre ellos, elucubrando qué haríamos, por qué no bailábamos para el mundo una canción que no escuchaban.
Lo que no sabían es que perdían su tiempo, sobre todo, se perdían descubrir su propia melodía y así poder bailarla también.  
Éramos felices bailando, tan felices, que los que cuchicheaban no lo entendían porque nunca llegaron a serlo.
Por eso se fijaban en los demás, para plasmar sobre ellos sus juicios que no eran más que anhelos y frustraciones disfrazados.
Qué vida tan vacía es una vida sin música, pensábamos.
Mientras, nosotros, no nos cansábamos de bailar y bailar al unísono de nuestros acordes.
Aquel que escucha su propia música, no necesita nada más que seguir su ritmo.
Sé que el mundo está construido por infinitas melodías y ya sé cuál es la mía.
Descubrí que la música nacía dentro de mí y como regalo de Dios, tú también la escuchabas.
El mundo se convirtió en una sinfonía a tu lado.
He nacido para bailar mi música, contigo,
mi compañero de baile.

Beatriz Casaus 2019 © 


viernes, 5 de abril de 2019

La teoría de los puntos


Esta teoría o mejor dicho “idea” es totalmente inventada por mí. No intento dar sentido al sufrimiento en el mundo, eso es demasiado grande y pretencioso, pero al menos a mí me hace la vida más llevadera, así que lo comparto por si acaso alguien está tan loco como para pensar como yo.
Desde que se me ocurrió, quiero pensar que vivo un poco más liviana en mi ingenuidad. Sigo buscándole una explicación al sufrimiento que se pueda demostrar, pero eso parece una quimera inalcanzable. La verdad es que ni por lo más remoto esta idea nacida en mi imaginación tiene ninguna validez científica ni de ningún tipo, pero me hace vivir con esperanza, que no es poco.
Siempre me he sentido especialmente atraída y tenido mucha sensibilidad por la gente que sufre, además constantemente he intentado buscar una explicación válida para intentar “entenderlo” (si es que ello se puede justificar de algún modo) o por darle algún sentido a las situaciones de injusticia que hay en el mundo. Es algo que siempre me ha carcomido por dentro. Sé que soy una pobre ilusa, pero creo que la ingenuidad a veces está ligada con una forma de ver el mundo mucho más bonita y positiva así que prefiero vivir de ese modo que, al contrario.
 Un buen día, estando en un restaurante, entró un chico adolescente, estaba solo y era medio ciego. Fue directo a la barra a pedir y luego se sentó cerca de mí, cogió el menú y lo acercó mucho a sus ojos para poder leerlo. Pareciera que estuviera acostumbrado a aquel local porque sabía perfectamente donde sentarse y se le notaba cómodo. Cuando le vi mirar muy de cerca el menú, en ese momento, como en otros momentos de mi vida en el que me encuentro con gente que padece enfermedades (psíquicas o físicas), personas pobres, ancianos con reducida movilidad, gente que me cuenta sus dificultades… me invade un fuerte sentimiento de compasión, que no de pena, y es entonces cuando intento enseguida pensar algo positivo hacia ellos y se me ocurrió esto.
La compasión pasó a un segundo plano y lo que siento hacia ellos, es la más absoluta admiración por su increíble fortaleza y por la inmensa lección que nos aportan. Les miro como seres superiores que nos enseñan y que conseguirán un mayor premio debido a sus adversidades. Parto de la premisa no demostrada de que existe un más allá y que supongo, que debe ser mejor que esta realidad, si tenemos en cuenta que allí no hay un cuerpo físico que se enferme, envejezca o de la lata.
Creo que cuando alguien muere, se gradúa. Me gusta llamarlo así, le resta seriedad y le aporta un enfoque positivo. Vivir es difícil, aunque eso también conlleva su lado de magia, pues lo que más cuesta, más se valora. Creo que estamos aquí todos haciendo un master del universo, que venimos a aprender y a practicar el amor y que las personas que vienen con mayores hándicaps y dificultades, aquellas que padecen enfermedades, con condiciones peores o que sufren más que los demás, se gradúan con más puntos y esos puntos en el otro lado se recompensan.
Me gusta imaginar que deben hacerles grandes fiestas de graduación y que la alegría por haber conseguido graduarse con tantos puntos es mayor. Cuanto más dura sea la vida, o cuanto mayor sufrimiento físico, discapacidades, enfermedades o lo que sea que se padezca, más puntos tienen en el otro lado :)
Sé que la idea no puede ser más simplista y disparatada, casi como sacada de la cabeza de un niño de parvulario, pero, ¿y si fuera verdad?
Que tengáis un genial fin de semana y ya de paso, pongámonos a tener una feliz vida. Un abrazo.
 
Beatriz Casaus 2019 ©

sábado, 16 de febrero de 2019

Los otros 364 días de amor (que no son San Valentín)



Que sí, que San Valentín es muy bonito pero no deja de ser un día comercial en el que se consume con la excusa del amor hacia la pareja. Demostremos el amor los otros 364 días del año con acciones y hechos, en bajito y en privado, no solo con palabras bonitas y en redes sociales. 

Es por eso que no suelo mostrar fotos ni dedicatorias en público. Tenemos miles de fotos juntos, pero prefiero mantenerlas en nuestra intimidad, porque no necesito demostrar que nos queremos. El otro día me apeteció subir una foto y lo hice, pero en cualquier momento la puedo cambiar o eliminar, también según me apetezca. En todos estos casi siete años juntos no he subido más que dos fotos (contando con esta última) y es muy probable que no lo vuelva a hacer. 

¿Sabéis lo que es el amor verdadero? querer a alguien cada 
día más y mejor. Evolucionar en el camino gracias al cultivo de una relación sana y construida en un amor de verdad. En nuestro caso, nos amamos como nunca antes nos había pasado. Hemos pasado momentos buenos, otros increíbles, y también distanciamientos no por falta de amor o deslealtad, pero puedo decir que nunca nos hemos dejado de querer. Nadie me ha hecho sentir más querida y amada. Cada uno complementa al otro con sus diferencias y gracias a ello, se crece y aprende.

A todas esas personas que juzgan sin saber nada, que sienten envidia, o que intentan meterse o jugar sucio, lo siento por ellos y por el karma que acumulan y les mando un fuerte abrazo cargado de amor y todos mis deseos de que cambien esa forma de pensar y sentir que les genera tanta infelicidad y amargura.

Si las relaciones que mantiene la gente tuvieran la mitad del amor que el que nos profesamos, el mundo estaría repleto de personas satisfechas y llenas. Dejemos amar. Yo lo hago, y se vive en paz y cargada de amor. Y cuando uno está en paz y amor, (no me refiero solo al de la pareja) desea lo mismo a los demás. 

¡Feliz fin de semana!


Beatriz Casaus 2019 ©






domingo, 27 de enero de 2019

Primera poesía de 2019


"Escoge una persona que te mire como si fueras magia" (Frida Kahlo)

"El amor es una muestra mortal de inmortalidad" (Fernando Pessoa)


Sé que nadie lo entiende

Sé que nadie lo entiende,
pero vivo en un amor
que va más allá de una boca
que opta por palabras,
esas que me hacen sentir extraviada
entre sus limitantes fonemas.
Cómo hacer entender a alguien
que no está en mí lo que hay en mí.
De eso se encarga la poesía,
me consuela el cerebro,
tan práctico y puntilloso.
Los sentimientos no son palabras,
no nacen desde la cabeza
ni atraviesan el filtro de la mente parlanchina
que cree saber lo que dice,
pero no concibe lo que siente.
Nacen, rebeldes, desde una caricia
y revolotean en el pecho, quemándolo,
viven en el alma y el cuerpo
aprende a interpretarlos.
Sé que nadie lo entiende,
pero albergo un amor profundo
como los cimientos de la tierra.
Los mismos que una vez nos vieron crecer
con otra identidad,
bajo otras barreras.
Te quiero desde antes de conocerte
y te querré también cuando te olvide.
Eres el único que no eres simplemente gente.
Tú eres casa.
Sólo sé que sé amarte, como sé respirar.  
Tan automático y necesario.
Sé que nadie entiende que nos queramos tanto
sin firmar un contrato,
pero nuestro contrato no es de esta tierra.
No sigo reglas establecidas por otros
para hacer que todos seamos iguales.
La originalidad es la victoria
y ser genuino, el tesoro que todos buscan.
Sé que nadie lo entiende,
pero el amor no es para entenderlo,
sino para vivirlo.
Estoy tan acostumbrada a tus abrazos
que tengo la impresión que son la piel del amor.
Soy devota de las huellas que dejas.
Como una hormiguita las voy recopilando e
intento dejar marcas para saber el camino
hacia los momentos de dicha.
Ojalá supiera encontrar la solución
a este conflicto de intereses,
porque la única razón que sigo, son tus ojos.
Sé que nadie lo entiende,
pero es mi forma de quererte.
Que cada uno tenga la suya,
y que el amor crezca.

Beatriz Casaus 2019 ©



miércoles, 12 de diciembre de 2018

¿Te apuntas al cambio?


“La innovación es lo que distingue a los líderes de los seguidores” (Steve Jobs)

“Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos cambia lo que vemos” (Jean Piaget)

“Yo no sueño en la noche, yo sueño todos los días. Yo sueño para vivir” (Steven Spielberg)

“Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente” (Peter Drucker)



Nuestro sistema educativo no nos ha enseñado cultura financiera (como muchas otras cosas). Vivimos bajo la tendencia del ingreso-gasto (ahorrar en ocasiones se convierte en una utopía para la realidad de muchas personas y familias) y no tenemos conocimiento de todas las posibilidades de ahorro e inversión que existen en el mercado.

Se nos enseña a que se debe estudiar para luego trabajar en una empresa y ser empleado o como mucho, auto-empleado o funcionario, pero existen otras posibilidades, que se deberían enseñar, aunque quizá conviene que permanezcamos ignorantes… La posibilidad de conseguir libertad financiera es posible, para no ser esclavo de un trabajo que perpetúa un estilo de vida determinado y nos priva de otras opciones. Yo misma he sentido que “vivo en el trabajo y voy de visita a mi casa” y que no dispongo de lo más valioso que hay en la vida, que es mi tiempo. Si se pregunta a un moribundo en su lecho de muerte de qué se arrepiente, la mayoría contestaría que de no haber tenido más tiempo con sus seres queridos o de haberlo invertido en el trabajo y no en lo que de verdad les hacía felices.

Concretamente España, es el segundo país de la UE que menos emprendedores tiene. De algún modo está en nuestra cultura seguir el modelo de trabajo establecido y dar de lado a otros mecanismos que ya se han instaurado durante años en otros países. Es necesario conocer que además del emprendimiento hay otras opciones para la obtención de ingresos, pero para ello hay que abrir la mente y estar abierto a una nueva concepción laboral. Esta es una asignatura pendiente en España según las estadísticas. 

El industrialismo fue necesario durante un periodo de tiempo, pero su paradigma se está quedando obsoleto porque la sociedad ha cambiado y se está dando paso a una nueva forma de trabajo.  Es innegable que Internet tiene mucho que ver, pero también influyen otros factores como el estilo de vida, el tipo de familia, nuevas necesidades…  así que lo importante es adaptarse al cambio e integrarlo.

Según mi punto de vista, habría que empezar cambiando el propio concepto del trabajo comenzando por la misma palabra trabajo que viene del latín “tripalium” y que era una forma de tortura en la antigua Roma. Ya de por sí el término asusta y no me parece muy conveniente que se instaure en el inconsciente colectivo esa visión tan negativa. Utilizar un término nuevo para el intercambio de tiempo por dinero sería un paso en aras de conseguir el comienzo de un cambio. 

La meta es ser auto-suficiente a través de activos y pasivos que generen ingresos y así dejar de depender de una nómina para vivir, y abandonar también la dependencia del papá Estado, sobre todo teniendo en cuenta que España sufre una importante crisis en su Sistema Público de Pensiones y no es certero que en años venideros pueda ser sostenible, por lo que ir pensando en tener los ingresos necesarios para mantener una vida digna en la vejez, es un hecho que plantearse.

Tengo la creencia de que el S.XXI será pionero en nuevos paradigmas económicos que en la actualidad ya se están desarrollando y yo me quiero unir a la vanguardia de esas nuevas posibilidades. ¿Y tú?

Os recomiendo varios libros que ayudan a adentrarse en este tema: “Padre rico, padre pobre” y “El flujo del dinero” de Robert Kiyosaki , “La jornada laboral de 4 horas” de Tim Ferris o "Mueve tus ahorros y gánate un sueldo" de Francisca Serrano Ruíz.

¡Que tengáis una preciosa semana!


Beatriz Casaus 2018 ©