“No dejes que
termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber
aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que
nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las
ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras
y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está
intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos
derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra
propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa.
Tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es
libre el hombre. No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría
vive en un silencio espantoso. No te resignes. Huye. “Emito mis alaridos por los techos de este mundo”, dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples. Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas
cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la
vida en un infierno. Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por
delante. Vívela intensamente, sin mediocridad. Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo. Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron, de nuestros “poetas muertos”, te ayudan a caminar por la vida. La sociedad de
hoy somos nosotros: los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas…” (Walt Whitman)
Soy una persona introvertida y
extrovertida a la vez. Puedo sumergirme en la pasión de una conversación que me
hace vibrar o no articular palabra y observar los detalles que ocurren a mi
alrededor y roban mi atención. Por una parte necesito conversaciones que cubran
mis inquietudes y mi necesidad de comunicarme y por otra, me integro en el
silencio más profundo en el que tan a gusto me siento. Puedo estar hablando sin
cesar o cesar de hablar para simplemente escuchar. En ambos casos me siento cómoda pero mi verdadera esencia es estar callada.Me apasiona relacionarme pero también necesito mi tiempo para estar sola. Soy más de hechos que de que
palabras.También prefiero mantener silencio
a decir tonterías o a hablar de temas que no me interesan. Soy más de dar
soluciones que de quejarme. Mi mundo gira mucho hacia dentro y siento las cosas
de forma profunda e intensa, para bien y para mal. Por otro lado, gozo de un
sentido bastante acentuado de cercanía con las personas, me fundo en las
miradas sin necesidad de decir nada y me doy sin reservas. Yo no veo a las
personas sino que las siento. Tengo un interior tan floreciente como el de todos en el que me
resguardo la mayoría del tiempo. Me gusta el contacto exterior, me encantan sus
formas y me divierto con ellas, pero pertenezco a la dimensión inarticulada en la
que todo es posible. A veces me tildan de mística cuando me leen o hablan
conmigo y otras de frívola porque sólo ven la punta de un iceberg, el aspecto exterior. Mi secreto es que cuando sonrío con mis labios, también lo hago hacia dentro, como todo lo demás.
"Aquello que para la oruga es el fin de mundo, para el resto del mundo se llama mariposa" Lao-Tse
Desde los albores de la humanidad el ser humano se ha
preguntado acerca de la muerte y sobre la existencia o no después de ella. Las
religiones han sido las únicas que se han atrevido a dar respuestas acerca de
este misterio a lo largo de la historia. Me gustaría aclarar antes de continuar
que lo que aquí escribo es sólo información basada en teorías y mi opinión
personal sobre el tema que es completamente discutible. Mi propósito no es dar
por válida la parte de la controversia que muestro sino emplear la información
que he conseguido para ofrecer una respuesta posible, aunque no sea la única.
En realidad el tema de la muerte es un verdadero tabú en
Occidente, a todo el mundo le
desconcierta y nadie sabe nada, por no saber ni siquiera nos atrevemos a hablar
sobre ello. No se nos enseña desde pequeños ningún conocimiento en las escuelas
y a medida que vamos creciendo adquirimos una sensación de temor y de
ocultación acerca del tema que la sociedad se encarga de remarcar. Es cierto
que la muerte está ligada con el dolor de la pérdida pero sin embargo hay
lugares en el mundo en el que se celebra, e incluso existen todo tipo de
rituales donde colabora la comunidad junto con la familia y se habla acerca de ello abiertamente y sin pena, sin estar ligada a
una connotación negativa. Entonces, ¿por qué ese miedo o ese desconocimiento sobre el tema en Occidente? ¿no será que la muerte trae consigo grandes
aprendizajes que no conviene que se sepan?
Últimamente he vivido un acontecimiento que me ha hecho plantearme cosas que sumado al accidente aéreo de hace
unos días me han impulsado a que me ponga a escribir sobre el tema. Tengo la
firme certeza de que todo hecho traumático trae consigo de la mano un
aprendizaje, o varios, y que todo lo que pasa no es que más que una oportunidad
para ser más consciente, aunque al principio la noticia se haga desoladora. El
accidente de avión me ha tocado bastante debido a que yo hice ese mismo
trayecto varias veces cuando vivía en Barcelona… por eso, y aparte del pesar y
sentimiento de tristeza por las víctimas y mi cariño hacia los familiares me
planteo la pregunta: ¿puedo aprender algo sobre ello?
Se me vienen a la cabeza varias respuestas, la primera de
todas, es que en realidad esta vida es un suspiro, la esperanza de vida aquí en
España es de 82.5 años. Eso comparado con los miles de millones de años de las
galaxias o del propio sistema solar o de la misma tierra, es absolutamente
nada. Con esto no me refiero a que sea insignificante la vida de un ser humano,
todo lo contrario, aunque sea minúscula en comparación de años es inmensa en
valor, por ello si nuestro paso por este mundo es tan breve, deberíamos hacer que
cada minuto e instante que pasemos en él cuente, que valga la pena.
Otra
respuesta es que todo cambia. A veces de forma rápida y en un abrir y cerrar de
ojos, por lo tanto no deberíamos aferrarnos a nada que sea transitorio sino a
lo verdaderamente importante. Con ello llego a la conclusión de que el amor y
la coherencia con uno mismo es lo más importante. ¿Estoy utilizando mi vida de
manera correcta?¿estoy siendo feliz? ¿doy y recibo amor? ¿estoy
haciendo lo que realmente siento y quiero? pues en última instancia todos los
moribundos se plantean estas cuestiones. Por último, (aunque vosotros podéis
continuar sacando vuestras propias respuestas y conclusiones), entiendo que la vida es un
regalo que hay aprovechar, disfrutar sin hacer daño consciente a nadie y un
aprendizaje que nos hace ser mejores aunque cueste verlo en un principio.
Todos en algún momento nos hemos hecho conjeturas sobre el
tema, hasta la persona con los pies más arraigados sobre la tierra habrá pensado al menos alguna vez en ello. Varias personas se han arriesgado a investigar y a escribir
sobre el tema. En el S.XIX el pedagogo francés Allan Kardek quien era un escéptico sobre la vida después
de la experiencia física, cambió radicalmente su visión y escribió varios
libros. En los 70 Raymond Moody volvió a abrir el debate con el libro “Vida después de la Vida” en el que se
retrataban casos verídicos de personas que volvían a la vida después de haber
sido diagnosticadas como clínicamente muertas. Fue el primero en utilizar el
término “Experiencia cercana a la muerte”.
También hay trabajos de investigación publicados
en revistas de investigación que afirman que la muerte no existe sino que es un
tránsito hacia otro tipo de existencia menos limitada. El cardiólogo y
científico holandés Pim Van Pommel habla de una consciencia más allá de la vida,
o la científica Elisabeth Kübler Ross escribió varios artículos y libros sobre sus estudios con enfermos terminales
dejando un gran legado sobre el asunto. En nuestro país también hay casos de
personas que lo han investigado, como el doctor en ciencias químicas y oncólogo del
Hospital de Valencia Vincent Guillem quien ha escrito y da conferencias sobre
el tema o el licenciado en Medicina y cirugía por la Universidad de Murcia, Juan
José López, por citar algunos. Es decir, se ha escrito e investigado en abundancia pero la ciencia sigue ridiculizando
estas teorías o no dándolas la relevancia que tienen, como tantas otras cosas
que plantean nuevos paradigmas que quizás no convengan.
La muerte es la mayor lección de la vida, por eso yo creo que se
nos enseña a temerla y a no aprender sobre ella, pues cuando la miras de frente
te enseña a vivir y a nosotros desde pequeños se nos enseña a sobrevivir.
Enseña a aprovechar cada momento y a dar lo mejor de nosotros mismos porque es
lo único que va a reconfortar cuando te vayas. Lo único que importa es el amor, tal y como cantaban los Beatles con su "all you need is love" pues eso
según mi creencia es lo único que te llevarás al otro lado, no la casa, el
coche, ni absolutamente nada material. La muerte cambia a las personas a mejor
porque hace convertirte en un mejor ser humano si vives la vida como merece ser
vivida. Según mi punto de vista la vida se trata de evolucionar para desarrollar
la capacidad de amar y la muerte no es más que un tránsito hacia una existencia
completamente distinta de un espíritu inmortal. Seamos conscientes de ella, no la
tengamos miedo pero sobre todo ¡VIVAMOS!. Dejemos de pasar tiempo perdido en
redes sociales, demos abrazos y besos reales en vez de enviarlos por whatsapp,
pasemos tiempo de calidad con nuestros seres queridos o con cualquier ser
humano y aprovechemos cada minuto para amar, aprender y convertirnos en la
mejor expresión de uno mismo.
“Me
gustan las personas que tienen que luchar por obtener algo, los que teniéndolo
todo en contra salen adelante. Esta es la gente que me fascina. La gente fuerte”.
(Isabel Allende)
Invictus
Más allá de la noche que me
cubre,
negra como el abismo insondable,
doy gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En
las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza sangra, pero está erguida.
Más
allá de este lugar de ira y llantos
donde yace el horror de la sombra,
la amenaza de los años
me halla, y me hallará sin temor.
No
importa cuán estrecho sea el camino,
ni cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma. (W.Ernest Henley)
El otro día tuve la ocasión de ver esta película. Tenía muchas ganas de verla desde que vi el tráiler, luego indagando descubrí que era el segundo largometraje de Angelina Jolie y de que los hermanos Coen firmaban el guión de la cinta, así que mis ganas por verla iban en aumento. Esta mujer camaleónica, quien dirige y produce la película, se sumerge en proyectos muy dignos que además de a su faceta solidaria, le aportan a su persona un interés cada vez mayor para mí. El
actor principal está fantástico e invencible también en su actuación, en la que además sufre
grandes cambios físicos, por lo que se merece todos los premios a los que esté
nominado. Jack O´Conell ha sido todo un descubrimiento.
En
cuanto a mi opinión personal sobre la película, debo decir que me gustó mucho
aunque se me hizo duro y quizás un poco lento asistir al sufrimiento físico y
mental del protagonista quien pasa de ser un exitoso atleta olímpico a
superviviente de un accidente de avión, a naufragar 47 días en una barca en el
pacífico o a ser un prisionero de guerra durante tres años. Contemplar lo que
un hombre es capaz de padecer, resistir, soportar, aguantar y así
hasta la extenuación fue lo más duro de ver, pues su sufrimiento está retratado de forma muy realista y verlo en pantalla de cine es incluso más duro, a mí en particular me impacta y conmueve enormemente, pero sin embargo eso fue lo que me aportó un mayor aprendizaje
sobre la fortaleza del ser humano ante cualquier situación por difícil y extrema que sea y una
absoluta admiración hacia el protagonista real, Louis Zamperini, pues Invencible narra
una historia real de supervivencia estoica. Contiene bellos y esperanzadores mensajes como la fortaleza, que he citado antes, el creer en uno mismo (al comienzo de la película el protagonista no lo hace y es su hermano quien se lo recuerda) la actitud mental y sobre todo, toda una lección sobre el perdón.
Os recomiendo verla, no os dejará indeferentes :) ah! y ya estoy impaciente contando los días para el estreno de "la Teoría del Todo"... ¡besos y abrazos!
"Mi doctrina es: Vive de tal modo que llegues a desear vivir otra vez, éste es tu deber, ¡porque revivirás de todas formas". (Nietzsche) "Apercibiéndome de que existo en este mundo, estoy convencido de que, en una forma u otra, existiré siempre; y a pesar de todos los inconvenientes que conlleva la vida humana, no pondré reparos a una nueva edición de la mía, esperando, sin embargo, que las erratas de la última puedan ser corregidas". (Benjamin Franklin)
Escombros
Dejaste las ruinas a un lado
y yo entré a limpiar los escombros.
Todo se vino abajo,
porque los ladrillos no eran de buen material.
No eran muchos pero no te dejaban ver el cielo,
ese que ahora es azul.
Te persigue tu pasado, o eso crees tú,
pues resulta que todos llevamos uno pegado
como nuestra sombra al cuerpo,
así que no eres el único que se ha equivocado.
¿Funciona acaso coleccionar derrotas ajenas?
me gustaría preguntar a aquellos
que sólo ven los fallos de los demás.
Escribo para dejar precedente
que lo que pasó no fue más que un error
tergiversado
por retorcidas versiones.
Pero los errores llevan con ellos
una carga positiva y otra negativa.
La buena es que si aprendes de ellos
no se volverán a
repetir.
La mala, es que los llevas marcados en el rostro
para que los demás te los recuerden una y otra vez
y yo suficiente tengo con olvidar mi pasado
como para recordar otros…
He venido hasta aquí para pensarte un ratito
y así mientras te pienso,
me olvido que quizás has dejado de ser ese alguien
que se cuela dentro de uno
como se cuela
el viento dentro de un suspiro
y enciende un huracán.
Mientras ellos siguen recordando tus miserias,
nosotros estamos impacientes por vernos,
como dos adolescentes
desesperados por quitarse la ropa.
Que se caigan las órbitas de las galaxias si quieren,
que yo seguiré orbitando alrededor de tu piel,
no puedo dejarla ni aunque el tiempo esté en contra mía