viernes, 24 de marzo de 2017

Días sin sueño

"(..) Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma" (W. Ernest Henley)



Días sin sueño

La misma noche te soñaba
con la reconfortante sensación de aliento al caer
bajo las almas al cielo de tu sonrisa.
Me duelen los gritos de quienes no saben gritar
les oigo entre mis latidos
y me inclino hacia su propia realidad de tedio.
Se abren los ojos de los dormidos en estos días sin sueño
cae la noche bajo tu imagen de nuevo
para aquellos que sueñan despiertos.
Serán los únicos que poblarán los días cuando se acaben
porque saben bailar entre las estrellas en vez de contarlas.
Cae la luz en este inhóspito paraje sin Dios
como un beso de adiós
en una fría primavera.
No es que no crea en Dios
es que no puedo dejar de creer en él.
Esa sensación es lo único que tengo.
Sé que al despertar le veré
y me contará sobre qué va todo esto.
Los días dulces aguardan a la salida de las esperas
como quien tiende la mano con ternura.
En esta inundación de beso de vida
cuando cante el último sol soñaré
y todos y cada uno de nosotros nos iremos
sin embargo sólo algunos podrán decir que han vivido.
La misma  noche te soñaba una y otra vez
alegre y despierta te bailará sin fondo
en esta vida de insomnio.


Beatriz Casaus 2017 ©




lunes, 13 de febrero de 2017

La sencillez

"Cuando te vuelves consciente, te vuelves más sabio. Eso es lo que se denomina verdadero crecimiento personal. Entiende tu arrogancia y esta se derrumbará - el resultado será la humildad. Entiende tu infelicidad y esta desaparecerá - el resultado será un estado de felicidad. Entiende tus temores y se derretirán- el estado resultante es el amor. Entiende tus apegos y se esfumarán- la consecuencia es la libertad". (Anthony de Mello)








¿Qué es la sencillez?la sencillez es dar prioridad a las cosas importantes y tenerlas como estandartes, es ser humilde y llano de corazón. Cultivar el interior, ser bondadoso y amable y creer que todos somos iguales ¿puede alguien sencillo llegar lejos? si entendemos como lejos ser feliz, sí y si lo entendemos como éxito material también, depende de lo que cada uno busque, aunque es probable que alguien sencillo se verá más atraído por ser feliz y hacer feliz a los demás que por conseguir éxito material ¿la sencillez enamora? si quien le corresponde es alguien despierto sí, si está distraído y aturdido en el mundo del consumismo y superficialidad, es probable que pase desapercibido para él. De todos modos para mí la sencillez es capaz de atravesar corazones más allá que cualquier otra cosa, pues conecta directamente con la nobleza que existe en cada uno de nosotros. Yo valoro la sencillez y la gente sencilla por encima de todo lo demás. Menos es más siempre.

En un día como hoy, víspera del día comercial del amor, miro a mi chico y siento que no necesito decirle nada, porque ya lo siento todo. Sentir su mano sobre la mía, es uno de mis hobbies favoritos. Estar juntos cuando necesitamos palabras de aliento o apoyarnos en los peores momentos, otro. Reírnos hasta que nos duele la tripa por las mayores tonterías, otro más. Mirarnos y saber qué está pensando el otro sin necesidad de articular palabra, uno más. Que me broten sentimientos de amor con la más acentuada intensidad que un corazón puede emitir, es como me gusta gastar los segundos en este reloj de arena invisible.

 Sin embargo a veces no es sencillo. A veces los miedos entran en escena cuando se quiere con tal medida, pero es el amor si es verdadero, el que es capaz de solventarlo todo para que fluyan las cosas. En mi caso estar con alguien que es centro de atención femenino y que incluso ha sido fuente de obsesión para alguna persona ha sido un poco complicado. En alguna ocasión cuando por ejemplo una mujer se queda callada y noto cómo formula la pregunta en su cabeza sobre por qué tengo una pareja como la que tengo, frunce el ceño mientras me observa y yo percibo cómo me está juzgando y debatiendo sobre qué hay en mí que me hace diferente al resto, yo pienso para mis adentros: “porque soy exactamente lo contrario a ti”. Y me quedo tan ancha y me voy sin intentar resolver sus intensas inseguridades ni responder a sus miradas llenas de todo excepto de buenas intenciones. No entro en su juego pero me encantaría poder decirle lo que creo que esas creencias producen en ella, sin embargo no soy quién para decir nada a nadie y sobre todo cada uno es libre de pensar lo que buenamente le venga en gana. Ignorar actitudes tóxicas que vienen arraigadas en pensamientos insanos es mi manera de no darles cabida. Sin embargo si en vez de mirarme mal y juzgarme me hubiera formulado con educación esa pregunta que le carcomía le hubiera respondido que una de las cosas que sé que enamoraron a mi chico de mí, es la sencillez.

Hay vida más allá de la belleza, más allá del poder, del dinero, de los bienes materiales, de los títulos, de un buen trabajo o un buen cuerpo como secretos para conquistar o estar con alguien. Si uno cree que esa es la fuente para conseguir pareja va mal encaminado. La sencillez enamora por simple que suene y así por ser tan simple y sencillo es tan real. Las cosas sencillas son las verdaderas o sino que le pregunten a cualquiera que atraviesa un duelo o una enfermedad, a ver cómo cambian sus prioridades y valoran las cosas que no se pueden comprar y que reconfortan por dentro. Sin embargo poca gente valora la sencillez. Lamentablemente se suele valorar cuando se han pasado por momentos en los que se han perdido cosas que son los únicos momentos en los que la gente se despierta del letargo emocional que esta sociedad superficial nos enseña y conectan consigo mismos.

A veces las almas se encuentran y no importa nada más. Nada. Ni la historia de cada uno, ni todo lo que rodea a la persona, simplemente se encuentra a una persona que por alguna razón que no entendemos, despierta en nosotros un profundo amor verdadero, que no romántico. El amor romántico es sencillo de encontrar y tiene fecha de caducidad, el verdadero se encuentra pocas veces en la vida y cuando llega lo sabes a ciencia cierta. Una persona sencilla y humilde puede ser capaz de enamorar sin necesidad de ningún artilugio, sino siendo ella misma. La sencillez va de la mano de la bondad y de la pureza de espíritu, y aquel que se topa con ello, aprenderá a valorar la bondad por encima de todo lo demás, porque la bondad, la paz, la tranquilidad, la dulzura, dan sentido más que ninguna otra cosa. Ni la ropa cara, ni la belleza, ni intentar ser el centro de atención, ni servirse en bandeja dejando al descubierto nuestra propia falta de autoestima para buscar las migajas del amor de alguien o pelear por conseguir un puesto en la vida de ese alguien, funcionará. Nada de todo eso es suficiente para mantener una relación verdadera, puede atraer y distraer por un periodo corto de tiempo, pero tarde o temprano todo se cae por su propio peso y se esfumará enseguida, a no ser claro que la otra persona también tenga esos intereses materialistas o ande igual de perdido y estén juntos hasta que se cansen el uno del otro. Esto además es muy común y no hay más que mirar a nuestro alrededor para verlo. Hay muchas parejas que existen por el anhelo de ser amado que por el verdadero sentimiento de amor que se profesan y en ese anhelo se desarrollan toda una serie de aspectos externos que creen serán la fuente de atracción. Y eso tarde o temprano también se desmorona.

Lo externo jamás podrá hacer sentir la paz que brota de un corazón puro, porque corazones que quieren sentir hay muchos, muchísimos, pero corazones que hagan sentir, pocos. Y para hacer sentir no hay más que ser consciente de lo importante y estar en contacto con ello porque sea en donde pones tu atención ya que es lo que de verdad te importa. Estar en contacto con tu centro. Saber lo que vale la pena en la vida y vivirlo cada día y sobre todo tratar a todo el mundo con amabilidad porque todos somos uno. Alejandro Jodorowsky decía: “Lo que das, te lo das, lo que no das, te lo quitas”.Cuanto más das, más te llenas y más sencillo te vuelves. 

Ahora que el presente me sonríe, me acuerdo del pasado y de todas las cosas que también me hicieron sonreír y de las que no, también y les doy las gracias por haberme enseñado algo, les guiño un ojo para que juntos tatuemos esas sonrisas en mi alma y borremos todo lo demás, que por sonreír que no falte, pues si el presente me sonríe yo le sonrío de vuelta más fuerte y así permanecer en este instante que dura la vida y que es un regalo.


Beatriz Casaus 2017 ©



sábado, 14 de enero de 2017

Hoy que es un día como ayer


Hoy que es un día como ayer

Hoy que es un día como ayer
nos amamos.
El suelo de mi otro yo
resbala.
Ese otro yo que antes
se deslizaba sigiloso
burlón incluso
presentándose sólo
ante los afortunados
que reían sin razón.
Mis pulmones están colmados de vida
mi respiración lo delata:
felicidad en cada inhalación
gratitud y dicha con cada exhalación.
Salgo de mí sin salir
de estas puertas abiertas
donde no hay espacio dentro
del ciego modo de vivir a oscuras
y sólo la verdad purifica las aguas
del mar donde yo vivo.

Ayer que fue un día como hoy
nos amamos.
Cuando dices que me quieres,
se escapa un mientras tanto.
No sé si conozco el amor
o si me he convertido en él.
Cada día es un día más de amor
un día de más amor.
La felicidad  que a veces sirve de consuelo
y a veces es cómplice de la gloria
en este amor breve 
que dura una vida.

Ayer y hoy que son ahora
nos amamos.
Vuelves, cada día
descalzo
caminando entre sueños despertamos
en la fortuna de saber que ayer,
hoy y ahora
son siempre contigo.
No sé si es deseo o es compañía,
pero has estado en todas mis noches.



Beatriz Casaus 2017 ©


jueves, 8 de diciembre de 2016

El tesoro dentro de ti

Una vez le preguntaron a Ramakrishna, uno de los místicos indios más importantes del S. XIX, si creía en Dios y él dijo: “No creo en Dios”. Todos quedaron boquiabiertos y perplejos ante su respuesta y de nuevo le volvieron a preguntar: “¿cómo un místico como tú no cree en Dios?” a lo que Ramakrishna contestó: “No creo en Dios, lo conozco.”




En este preciso instante que escribo estas líneas la mayoría de la población mundial es pobre y una gran parte está desnutrida y pasándolo mal. Existen guerras y se producen actos violentos contra inocentes y menores. Sin embargo a este lado del mundo parece que no importara, existe una minoría que está absorta escribiendo en un nuevo lenguaje a base de “hashtag” y preocupándose por adquirir prendas de moda y aparentar. Conozco pocos hombres y mujeres que lean libros interesantes, la mayoría prefiere escuchar reggeaton y emborracharse los fines de semana mientras suben fotos a redes sociales para tener la constante aprobación de los demás a través de “likes”. Muchos buscan tener cuerpos perfectos sin cultivar su mente. Por eso es más fácil encontrarse los gimnasios llenos y las librerías vacías. También hay quienes cultivan tanto su mente divagando en ideas, que a veces incluso alcanzan altos ideales abstractos pero como no han cultivado su espíritu sino sólo su mente, pueden llegar a creerse superiores a los demás porque tienen ego intelectual, que es ego al fin y al cabo. Vivimos en el mundo del Ego. La gente ama ser protagonista. “Yo, yo mejor, yo más, yo, yo, yo".No hay más que escuchar conversaciones para darse cuenta de este hecho. Sin embargo no saben que el ego está lleno de trampas. El ego nunca les hará felices porque nunca se sacia. Siempre querrá más. Más fotos en Instagram para mostrar su belleza, sus prendas, su riqueza, su forma de vida "cool" o sus novi@s guap@s. Más dinero para sentirse importante, más casas, coches, motos, aparatos tecnológicos de última generación, más productos, más, más, más. El deseo nunca cesa. Y sin embargo, llegará un punto en sus vidas en que quizás no se sientan satisfechos del todo a pesar de haber conseguido todo lo que se supone les debería hacer felices. Surgen las crisis y será alguna catarsis la que les hará despertar o quizás nunca la sientan y se engañarán a sí mismos distrayéndose con otra cosa para así no tener la necesidad de cambiar y adentrarse en lo desconocido que trae un cambio de conciencia. Sin embargo, no saben que el ego está muerto de miedo. Tiene pánico, verdadero pánico a desparecer.  Por eso la gente egocéntrica tiene pavor a la muerte, se identifican con su ego y el ego teme por encima de todo a desaparecer. A mí más que a desaparecer, lo que me da verdaderamente miedo es a vivir de ese modo. Como decía Pablo, el apóstol, “donde pones tu atención en eso te conviertes” no quiero convertirme en una persona cuyas expectativas son aquellas que dicta mi ego. Una vez un discípulo le preguntó a Buda cómo se conseguía la felicidad porque esa persona quería felicidad, a lo que Buda replicó: Quita el “Yo”, luego quita el “quiero” y ya tienes “felicidad”. O como dijo un sufí al que mataron por decir la siguiente frase: "Dios es yo y yo soy Dios cuando ceso de ser yo". Desde que tengo uso de conciencia recuerdo tener la certeza de la existencia de Dios, no un Dios como ha contado la iglesia católica, sino un Dios cercano que yo sentía siempre conmigo y al que siempre me he dirigido. Desde pequeña he tenido interés por conocer a Dios y para ello he leído y aprendido de muchas religiones (ya que son las únicas fuentes que hablan del tema) y sacado algo bueno de ellas, pero no he seguido ninguna doctrina ni dogma religioso. Recuerdo tener un debate a los 9 años en clase con mi profesora de religión, cuando dije en alto que todos somos Dios, la mujer entró en cólera y casi me castigó pero yo seguí con mi copla durante los sucesivos años de mi vida. Muchos tienen vergüenza de hablar de Dios o de estos temas y a mí sin embargo lo que me da vergüenza es comportarme como se comporta la gente en este lugar del mundo. Quienes me conocen saben que me encanta hablar de temas espirituales, es más, creo que somos seres espirituales teniendo una experiencia física, pero muy pocos se dan cuenta de ello y hasta se ríen de los que tenemos conciencia espiritual o más bien les asustamos. Creo que es el momento de hablar de ello, de hablar en alto de estos temas al igual que los que tienen mucho ego lo hacen. Quizás la gente con más ego es más ruidosa que ese otro tipo de gente, o necesita más atención. Cuando pones tu atención en algo tan sublime, tan elevado, tan perfecto como es la causa divina, tu mundo mejora y los miedos desaparecen. Te vuelves mejor persona y tu atención no se focaliza en lo material sólo. En la india lo llevan haciendo desde hace más de seis mil años y muchos de ellos a pesar de no tener nada material, son felices y están llenos de amor y de dicha. No como en Occidente en donde la sociedad nos ha implantado que debemos  mantener un sistema consumista que actúa como si viviéramos en un mundo de recursos infinitos. Reflexionemos un instante sobre eso. Apaguemos todo el ruido de nuestro alrededor y entremos en silencio. Lloremos si hace falta, porque a veces hay conflictos internos que salen a la luz cuando uno se escucha por primera vez y eso es genial, se está limpiando internamente. Entrar en meditación y navegar hacia uno mismo es maravilloso. Puede que te sientas como ese místico indio del siglo XIX que de pronto no le hacía falta creer en Dios porque le descubrió dentro de sí. Estoy segura que como poco, conseguirás paz y eso permitidme que os diga, es el mayor tesoro que se puede adquirir. Que tengáis un precioso día con vuestros seres queridos, ya sean de diferentes razas animales, de diferente nacionalidad, género, edad, condición, raza o lo que sea de la vuestra, lo diferente siempre es bueno… yo me voy a pasar un día con mi chico sin la necesidad de colgar ninguna foto de ello y os aseguro que es bonito a rabiar J



El tesoro dentro de ti

No busques un tesoro entre el barro de la mente
porque te ensuciarás y te confundirá.
No ansíes el tesoro de otros
porque nunca será tuyo,
siempre será el del otro.
No busques un tesoro con otros ciegos
que también buscan tesoros,
pues vuestra ceguera no os permitirá saber cómo luce uno.
No anheles un tesoro que parece bonito
porque se estropeará tarde o temprano.
No creas en los tesoros que se compran
porque con el tiempo perderán su valor.
Busca el tesoro que anida dentro de ti
porque nunca nadie podrá llegar a él
más que tú y robarlo.
Es el único tesoro que de verdad te pertenece.
Infinito y eterno,
contiene todo el valor del universo.
Está más cerca de ti que tu respiración
pero nunca te has parado a buscarlo ahí.
El mayor descubrimiento,
es que todos somos eternamente “ricos”
pues todos tenemos uno en nuestro interior.
Lo bueno para mí,
que sea lo bueno para todos.
La riqueza que hay en mí,
es la riqueza que hay en todos.

Beatriz Casaus 2016 ©





domingo, 13 de noviembre de 2016

Todos los ciegos ven

"El viejo samurái dijo: -si alguien te trae un regalo, pero tú no lo aceptas, ¿a quién pertenece el regalo?-  a quien lo trae- respondió uno de sus discípulos. - Lo mismo ocurre con el odio, la envidia y las ofensas. Mientras no los aceptas, le siguen perteneciendo a quien los trae- contestó el samurai." (Deshimaru)


 



Todos los ciegos ven

Son muchos los sordos que oyen con sus oídos
ensimismados en las miradas distorsionadas
y sumergidos en estiércol de creencias,
que hasta las hacen propias y las dicen en alto,
pero no hablan ellos sino aquellos
de quienes se las escucharon.
No hay mayor engaño que lo que dictan los ojos.
Y todos los ciegos ven.
Conozco personas sin autoestima que creen tenerla
en la eterna búsqueda del protagonismo.
Necesitan ser oídas y vistas de forma obsesiva
y para ello se rodean de súbditos
que las hacen sentir valiosas,
también conozco personas
que nos escondemos de ese tipo de personas.
No hay necesidad de apariencia,
eres o no eres, y da igual que te engalanes
o te rodees de vacío si nunca serás.
Su belleza tocó fondo en cuanto se las conoció sin armadura.
Tan pobres como los que buscan la riqueza
y tan superfluos como la espuma
que desaparece con la próxima ola.
Se esconden detrás de títulos que han pagado sus padres.
Se exhiben porque no soportan ser olvidados.
Su triste anhelo de ser el centro de atención no cesa.
No hay necesidad de buscar ser el mejor.
Ser el mejor es la mejor estúpida ilusión.
Sé tú mejor versión.
Sé mejor que ayer.
Sé, porque en cuanto seas,
tu ego desaparecerá
y te convertirás en un jardín sin cuerpo
y eso es lo que les da miedo.


Beatriz Casaus 2016 ©

domingo, 11 de septiembre de 2016

Lo invisible


Definición del amor por Aristóteles: "El encuentro de dos personas nobles que se hacen mutuamente el bien".


Definición del amor por Lope de Vega:
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:

No hallar fuera del bien centro y reposo,      
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:

Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,                      
olvidar el provecho, amar el daño:

Creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.
(Lope de Vega)



Lo invisible

Lo que no se ve
es lo único verdadero.  
Hay dos versiones de ti dentro de mí,
la que te quiere y la que te ama
y las dos viven a regañadientes tratando
de encontrar su espacio común.
Te quiero como se quiere de verdad,
desde lo invisible
desde donde tu dolor duele en mi estómago,
y los misterios encuentran
solución en las estrellas.
Cuando te enfadas
suenas tan lejano como la distancia
que interpreta un sueño.
Cuando yo me enfado
puedo pronunciar los más sonoros silencios.
No sé,
no sé quererte sin que me importe,
sin ese miedo perenne
a que esto se consuma en una fiebre pasajera.
Me encantaría creérmelo cuando digo:
“me importa un comino”
y que además fuera verdad
pero no puedo dejar de querer
sin ser vulnerable, 
fiera de la pasión de llamas burdas,
con el arrojo de una plegaria al alba,
con hambre de luna,
abrazada al viento sólo saciándome
con la paz de las sábanas
que envuelven a nuestros cuerpos.
Que me expliquen esas relaciones
en las que a uno le da igual 
lo que el otro diga y haga
porque yo lo he intentado,
pero debe ser que no soy
lo suficiente evolucionada.
Que inventen escalas de evolución
para los que no pertenecemos
a ese nivel de maduración emocional.
En esta vida de carne con caducidad
yo formo parte de aquellos
que se envuelven de amor y de dicha
y enloquecen con todo
en donde depositan su corazón.
Soy tan feliz contigo,
tan feliz,
que ahora sé que el amor aumenta
y crece con los años
¡y no como me decían que mengua!
ninguna otra felicidad es tan ceguera,
ni ningún otro amor es el mío sino este,
que lo llevo marcado con fuego en mi piel,
esa que acaba encadenada a la tuya
y habita en tu nido.
Sin embargo camino cautelosa sin pronunciar
“para siempre”, y “nunca”
palabras que revolotean peligrosas
como esperando a tener razón
a señalar con el dedo índice mientras remarcan: 
“te lo dije”,  
para tener que asentir con la cabeza gacha.
Eso lo aprendí antes, en los prolegómenos de ti,
cuando mis ojos guiñaron a otros ojos
y los utilizaba para llorar
pero contigo los he abierto
para ver desde lo imperceptible.
Aquellas experiencias extinguidas
no me hicieron más valiente ni segura
cuando me lancé de nuevo al ímprobo ruedo.  
Son tus manos infinitas
esta nueva raza de vida
como un cuento en sombra que se volvió dulce.
Te estoy amando, 
porque quiero que seas mi presente continuo.
Bendito este amor que ve lo que nadie ve
y ve a través de lo que no se ve.
Vivimos dentro de una gran obra de teatro
porque cuando estoy contigo
todos los demás son atrezzo.
Lo invisible de mí conecta 
con lo invisible de ti
y se cierra el telón
mientras desaparecemos.



Beatriz Casaus 2016 ©

                                          


domingo, 29 de mayo de 2016

Ser fiel a uno mismo (segunda parte)

***Me voy a enfocar en el caso de ser mujer, porque es el que conozco tanto por mi experiencia, como por las mujeres cercanas a mí y por lo que he visto.Todo lo que voy a decir a continuación no es ninguna verdad, sino una simple opinión personal. Mi blog es subjetivo y desde luego no soy nadie para sentar cátedra ni mucho menos es mi intención, simplemente me apetece hablar del tema y con esta entrada me he quitado la espinita. Por supuesto estoy abierta a debates desde el respeto :)


Todos en alguna ocasión hemos perdido la dignidad, total o parcialmente, lo reconozcamos o no. Algunos incluso no han pronunciado desde sus propios labios en mucho tiempo esa palabra. Dignidad. Sí, me refiero a ese vocablo que se puede considerar un valor y que sólo muy de vez en cuando se oye, sobre todo en estos tiempos de vidas express, con relaciones express incluidas donde todo vale y todo se hace y se quiere rápido. Nos entregamos con la facilidad que conllevan dos copas de más a relaciones sexuales vacías aunque no nos apetezca con tal de conseguir algo más, se confunde el amor propio o hacia uno mismo con la exhibición del cuerpo a través de redes sociales (en pos del afán por convertirnos en los más deseados), o traicionamos nuestros valores al acceder a hacer cosas sólo para intentar satisfacer al otro.

Parece que ser deseada es lo más importante, ¿y si los hombres posaran como si les estuvieran haciendo el acto sexual semidesnudos o desnudos completamente y nos las repitieran hasta la saciedad como sucede con multitud de fotografías e imágenes de mujeres? ¿es necesario la explicitud de las imágenes y de la carne? Recuerdo haber escuchado en alguna ocasión para mi total desconcierto que una mujer con un cuerpo bonito debería tener cientos de fotografías desnuda y enseñarlas.  Mi cara de póker hacia mi interlocutor no tenía desperdicio en aquel momento. ¿Por qué se asume que el cuerpo de la mujer se debe exhibir y mostrar? nunca me he querido convertir en una marioneta de mi sexualidad, ni a través de ningún medio público ni bajo el yugo de ningún hombre que me lo imponga. No se trata de no enseñar, se trata de hacerlo cuándo y cómo nos dé le gana, y de no reducirnos sólo a eso para aumentar nuestro atractivo. Estamos condicionadas al machismo a través de la existencia de un sexismo atroz en la sociedad, focalizado en los medios de comunicación por películas, videoclips, anuncios, revistas… y ese rol se extrapola de forma palpable a las iniciadas adolescentes en el mundo del destape, quienes aprenden de manera automática que para resultar atractiva al género masculino hay que enseñar y tener actitud de todo menos recatada, tal y como decía la cantante Christina Rosenvinge en una entrevista para Rolling Stone: “la música femenina se ha convertido en un concurso de zorras” creo que tenía toda la razón y por desgracia es lo que se proyecta y se graba en tu cabeza si eres una niña. Sin embargo no veo que lo mismo les pase a los chicos adolescentes. Mientras las niñas van aprendiendo las posturas y el tipo de ropa que tienen que vestir, los niños juegan a las consolas o se preocupan de otras cosas más que de su físico. ¿Es que el atractivo es proporcional a la cantidad de carne que se enseña? ¿es en realidad tan importante el sentirse deseado? o sólo me lo parece a mí o creo que la gente, la sociedad o lo que quiera que sea, anda muy perdida… Ser mujer es muy complicado, yo diría incluso que es lo más difícil que he hecho nunca, por eso mantenerse fiel a una misma es un trabajo casi hercúleo. Tanto a nivel físico, como a nivel laboral, cultural, e incluso por el trato entre las propias mujeres, (de esto hablo más adelante si seguís leyendo estas líneas), por el citado machismo en medios de comunicación que se inclina hacia una presión mediática sobre el físico, el omnipresente rol de madre y esposa fiel, o el rol de mujer sumisa y femenina. Trabajos no tan bien remunerados como el mismo trabajo realizado por alguien del género masculino, un menor reconocimiento público, como es el caso de todas aquellas mujeres anónimas que llevan casas adelante y que trabajan de forma casi invisible... desarrollando trabajos mal pagados o incluso el honor que perdemos en algunas ocasiones cuando somos vilipendiadas por conductas machistas. Me refiero al micro machismo que se produce en situaciones básicas de la vida, en cualquier situación cotidiana, por nimia que parezca. Que una mujer  vaya por la calle y tenga que escuchar las groserías de un hombre no me parece en lo más mínimo halagador sino todo lo contrario, a mí me resulta incluso violento y no me pone de buen humor. Que sea mujer y vaya arreglada no significa que deba aguantar comentarios hacia mi físico. Os cuento una anécdota que me pasó hace unos años. Estaba sola corriendo bajo un sol de justicia y en un sitio por el que no transita mucha gente, cuando de pronto escuché cómo detrás de mí había alguien que también corría, esa persona fue incrementando su paso hasta acercarse lo suficiente como para colocarse a mi lado. Yo supuse que al alcanzarme pasaría de largo, pero noté que se quedó corriendo a mi lado mientras me hablaba, así que miré hacia mi izquierda y descubrí para mi sorpresa que era un hombre de mediana edad que no paró de lanzarme improperios y guarrerías de todo tipo dándome a entender que por ser mujer y llevar mayas y ropa ajustada, (porque así es más cómodo hacer deporte seas mujer u hombre ¬¬) según él, iba muy sexy y le estaba tentando e insinuando. En esos instantes no sentí la más mínima sensación de miedo ni nada por el estilo, lo que sentí fue una frustración total y absoluta al tener que aguantar esa situación. Al igual que cuando se te quedan mirando por la calle o en el caso del sábado sin ir más lejos, cuando estaba viendo la famosa final de la Champions en un bar lleno de hombres y algunos de ellos, invadiendo mi espacio personal y sin venir a cuento me tocaron a mi y a mis amigas y trataron de ligar como luego harían con la siguiente. Me pregunto el por qué de ese constante acoso al que estamos sometidas con el que hay que lidiar y por el que no paso. Aunque me siento muy agradecida por el ambiente en el que vivo sobre todo si lo comparo con otros países y culturas, aún existen muchas cosas que tendrían que cambiar para que nuestra sociedad fuera más igualitaria y justa para las mujeres.



Cambiando de tercio, hablar de los demás para mí es una pérdida de dignidad también por parte de quien lo practica. Me refiero a las maldades de algunas mujeres que hacen contra las de su propio género y con esto siempre hablo desde mi propia experiencia. Si te arreglas, te miran mal, si no te arreglas comentan que eres una descuidada, si te pones tacones te van a repudiar, si haces algo diferente también van a tener algo que decir. Se trata de personas con capacidad desorbitada de juicio, crítica y dosis de envidia (imagino, porque otra explicación no le doy) que no tienen otra cosa que hacer más que hablar de las otras féminas que vamos por la vida sin meternos con nadie ni opinando de nadie. Lo primero de todo, ¿quién soy yo para hacer eso? si por un instante se libraran de todas sus creencias y supieran que su opinión no es la verdad absoluta, descubrirían que pueden ser felices y que vivirían mucho más contentas, como nos pasa a las que no tenemos esa azarosa necesidad de criticar ni hacer mal ni muchísimo menos competir con nadie. A mí me da exactamente igual lo que haga la gente, es más, intento seguir la máxima del nazareno que bien decía “no juzgues y no serás juzgado” que a mi parecer es un alegato a la ley hermética de causa y efecto, la conocida ley del karma, que promulga que todo lo que haces se te devuelve. Y a mí no me gusta hacer lo que no me gustaría que me hicieran.

Pero en algo en lo que las mujeres nos llevamos la palma a veces, es a la pérdida de una misma en las relaciones. Desde que empecé a adentrarme en ese terreno con mi sexo opuesto, siempre he creído básico como primeros elementos, mantener mi dignidad y escucharme. Sin eso no voy a ninguna parte y es lo primero que llevo puesto antes que cualquier prenda. Ser fiel a uno mismo siguiendo mis principios, no hacer nada que no me apetezca realmente, no cambiar por nadie, ni acceder a pactos que no quiero o anularme como persona para satisfacer al otro. Aunque haya cometido errores en ese ámbito como cualquier persona, siempre he tenido claras dos cosas: no ir detrás de ningún hombre y  no traicionarme a mí misma. Otro error es ir detrás de alguien de forma que hasta él mismo se sienta perseguido, esto lo he visto en varias mujeres. Por mi parte no he ido detrás de ningún hombre y eso es algo de lo que me siento orgullosa. Lo que les pasa a algunas personas es que el orgullo, el ego y la soberbia les juegan una mala pasada (por eso es tan importante para mí desprenderme de ellos y cultivar virtudes que hacen la vida más bonita) y no aguantan que quien les gusta no les haga caso o no estén enamorados de ellas. Tener la humildad de aceptar que a veces ocurre y no pasa absolutamente nada, ni es culpa de nadie, es maravilloso. Yo lo he aceptado cuando me ha ocurrido y lo volvería a hacer si fuera necesario. Hay que aceptar cuando no le gustas a alguien. Hay que pensar que ni se es la única mujer del mundo, ni la más importante y sin duda no se es la adecuada para todos, por eso hay que aceptarlo y seguir adelante feliz por lo que te ha aportado. Perseguir, hacer lo posible por verle u obsesionarse con alguien, no es el modo. Una de las cosas que más me gusta de mi actual pareja es que puedo ser exactamente como soy, con mis gustos, rarezas, conversaciones, gustos musicales, forma de ser, bromas tontas y a él le encanta. A mí me pasa exactamente igual con él, le acepto y le quiero tal y como es y eso que en algunas cosas somos bastante diferentes. Cambiar por alguien para intentar satisfacer al otro es otro gran error. Perder la dignidad es cambiar tu forma de ser para agradar a tu pareja. Cada uno es tal y como es con sus cosas buenas malas y si no le gustas a alguien que se vaya. Seguro que hay alguien a quien le gustarás tal y como eres y sino con que te gustes a ti mismo es más que suficiente, pero siempre con humildad. Porque ser fiel a uno mismo es el mayor regalo que uno puede hacerse. Gracias a esa lección he demostrado un amor basado en el respeto y que ha ido creciendo con el tiempo y creo que parte de ello tiene que ver con que tengo muy claro cuáles son mis principios, y las cosas por las que no paso. He sido fiel a mí misma y sé cuál es mi valor, que es exactamente el mismo que el de cualquier otra persona. Es decir, infinito.

¡Buen día!



Beatriz Casaus 2016 ©