"Cuando te vuelves consciente, te vuelves más sabio. Eso es lo que se denomina verdadero crecimiento personal. Entiende tu arrogancia y esta se derrumbará - el resultado será la humildad. Entiende tu infelicidad y esta desaparecerá - el resultado será un estado de felicidad. Entiende tus temores y se derretirán- el estado resultante es el amor. Entiende tus apegos y se esfumarán- la consecuencia es la libertad". (Anthony de Mello)
¿Qué es la sencillez?la sencillez es dar prioridad a las cosas importantes y tenerlas como estandartes, es ser humilde y llano de corazón. Cultivar el interior, ser bondadoso y amable y creer que todos somos iguales ¿puede alguien sencillo llegar lejos? si entendemos como lejos ser feliz, sí y si lo entendemos como éxito material también, depende de lo que cada uno busque, aunque es probable que alguien sencillo se verá más atraído por ser feliz y hacer feliz a los demás que por conseguir éxito material ¿la sencillez enamora? si quien le corresponde es alguien despierto sí, si está distraído y aturdido en el mundo del consumismo y superficialidad, es probable que pase desapercibido para él. De todos modos para mí la sencillez es capaz de atravesar corazones más allá que cualquier otra cosa, pues conecta directamente con la nobleza que existe en cada uno de nosotros. Yo valoro la sencillez y la gente sencilla por encima de todo lo demás. Menos es más siempre.
En un día como hoy, víspera del día comercial del amor, miro a mi chico y siento que no necesito decirle nada, porque ya lo siento todo. Sentir su mano sobre la mía, es uno de mis hobbies favoritos.
Estar juntos cuando necesitamos palabras de aliento o apoyarnos en los peores
momentos, otro. Reírnos hasta que nos duele la tripa por las mayores
tonterías, otro más. Mirarnos y saber qué está pensando el otro sin necesidad de
articular palabra, uno más. Que me broten sentimientos de amor con la más
acentuada intensidad que un corazón puede emitir, es como me gusta gastar los
segundos en este reloj de arena invisible.
Sin embargo a veces
no es sencillo. A veces los miedos entran en escena cuando se
quiere con tal medida, pero es el amor si es verdadero, el que es capaz de
solventarlo todo para que fluyan las cosas. En mi caso estar con alguien que
es centro de atención femenino y que incluso ha sido fuente de obsesión para
alguna persona ha sido un poco complicado. En alguna ocasión cuando por ejemplo una mujer
se queda callada y noto cómo formula la pregunta en su cabeza sobre por qué
tengo una pareja como la que tengo, frunce el ceño mientras me observa y yo
percibo cómo me está juzgando y debatiendo sobre qué hay en mí que me hace
diferente al resto, yo pienso para mis adentros:
“porque soy exactamente lo contrario a ti”. Y me quedo tan ancha y me voy sin
intentar resolver sus intensas inseguridades ni responder a sus
miradas llenas de todo excepto de buenas intenciones. No entro en su juego pero me encantaría poder decirle lo que creo que esas creencias producen en ella, sin embargo no soy quién para decir nada a nadie y sobre todo cada uno es libre de pensar lo que buenamente le venga en gana. Ignorar actitudes tóxicas que vienen arraigadas en pensamientos insanos es mi manera de no darles cabida. Sin embargo si en vez de mirarme mal y juzgarme me hubiera formulado con educación esa pregunta que le carcomía le hubiera respondido que una de las cosas que sé que enamoraron a mi chico de mí, es la sencillez.
Hay vida más allá de la belleza, más allá del poder, del
dinero, de los bienes materiales, de los títulos, de un buen trabajo o un buen
cuerpo como secretos para conquistar o estar con alguien. Si uno cree que esa es la fuente para conseguir pareja va mal encaminado. La sencillez enamora por simple
que suene y así por ser tan simple y sencillo es tan real. Las cosas sencillas son las
verdaderas o sino que le pregunten a cualquiera que atraviesa un duelo o una
enfermedad, a ver cómo cambian sus prioridades y valoran las cosas que no se
pueden comprar y que reconfortan por dentro. Sin embargo poca gente valora la sencillez. Lamentablemente se suele valorar cuando se han pasado por momentos en los que se han perdido cosas que son los únicos momentos en los que la gente se despierta del letargo emocional que esta sociedad superficial nos enseña y conectan consigo mismos.
A veces las almas se encuentran y no importa nada más. Nada. Ni la historia de cada uno, ni todo lo que rodea a la persona, simplemente se encuentra a una persona que por alguna razón que no entendemos, despierta en nosotros un profundo amor verdadero, que no romántico. El amor romántico es sencillo de encontrar y tiene fecha de caducidad, el verdadero se encuentra pocas veces en la vida y cuando llega lo sabes a ciencia cierta. Una persona sencilla y humilde puede ser capaz de enamorar sin necesidad de
ningún artilugio, sino siendo ella misma. La sencillez va de la mano de la
bondad y de la pureza de espíritu, y aquel que se topa con ello, aprenderá a valorar
la bondad por encima de todo lo demás, porque la bondad, la paz, la tranquilidad,
la dulzura, dan sentido más que ninguna otra cosa. Ni la ropa cara, ni la belleza, ni intentar ser el centro de atención, ni servirse en bandeja
dejando al descubierto nuestra propia falta de autoestima para buscar las
migajas del amor de alguien o pelear por conseguir un puesto en la vida de ese alguien,
funcionará. Nada de todo eso es suficiente para mantener una relación verdadera, puede atraer y distraer por
un periodo corto de tiempo, pero tarde o temprano todo se cae por su propio peso y se esfumará
enseguida, a no ser claro que la otra persona también tenga esos intereses
materialistas o ande igual de perdido y estén juntos hasta que se cansen el uno del otro.
Esto además es muy común y no hay más que mirar a nuestro alrededor para verlo. Hay muchas parejas que existen por el anhelo de ser amado que por el verdadero sentimiento de amor que se profesan y en ese anhelo se desarrollan toda una serie de aspectos externos que creen serán la fuente de atracción. Y eso tarde o temprano también se desmorona.
Lo externo jamás podrá hacer sentir la paz que brota de un
corazón puro, porque corazones que quieren sentir hay muchos, muchísimos, pero
corazones que hagan sentir, pocos. Y para hacer sentir no hay más que ser
consciente de lo importante y estar en contacto con ello porque
sea en donde pones tu atención ya que es lo que de verdad te importa. Estar
en contacto con tu centro. Saber lo que vale la pena en la vida y vivirlo cada
día y sobre todo tratar a todo el mundo con amabilidad porque todos somos uno. Alejandro Jodorowsky decía: “Lo
que das, te lo das, lo que no das, te lo quitas”.Cuanto más das, más te llenas y más sencillo te vuelves.
Ahora que el presente me sonríe, me acuerdo del
pasado y de todas las cosas que también me hicieron sonreír y de las que no,
también y les doy las gracias por haberme enseñado algo, les guiño
un ojo para que juntos tatuemos esas sonrisas en mi alma y borremos todo lo
demás, que por sonreír que no falte, pues si el presente me sonríe yo le sonrío
de vuelta más fuerte y así permanecer en este instante que dura la vida y que es un regalo.
Una vez le preguntaron
a Ramakrishna, uno de los místicos indios más importantes del S. XIX, si creía
en Dios y él dijo: “No creo en Dios”. Todos quedaron boquiabiertos y perplejos
ante su respuesta y de nuevo le volvieron a preguntar: “¿cómo un místico como
tú no cree en Dios?” a lo que Ramakrishna contestó: “No creo en Dios, lo
conozco.”
En este preciso instante que escribo estas líneas la mayoría de la
población mundial es pobre y una gran parte está desnutrida y pasándolo mal.
Existen guerras y se producen actos violentos contra inocentes y menores. Sin
embargo a este lado del mundo parece que no importara, existe una minoría que
está absorta escribiendo en un nuevo lenguaje a base de “hashtag” y
preocupándose por adquirir prendas de moda y aparentar. Conozco pocos hombres y
mujeres que lean libros interesantes, la mayoría prefiere escuchar reggeaton y
emborracharse los fines de semana mientras suben fotos a redes sociales para
tener la constante aprobación de los demás a través de “likes”. Muchos buscan tener
cuerpos perfectos sin cultivar su mente. Por eso es más fácil encontrarse los
gimnasios llenos y las librerías vacías. También hay quienes cultivan tanto su
mente divagando en ideas, que a veces incluso alcanzan altos ideales abstractos
pero como no han cultivado su espíritu sino sólo su mente, pueden llegar a
creerse superiores a los demás porque tienen ego intelectual, que es ego al fin
y al cabo. Vivimos en el mundo del Ego. La gente ama ser protagonista. “Yo, yo
mejor, yo más, yo, yo, yo".No hay más que escuchar conversaciones para darse
cuenta de este hecho. Sin embargo no saben que el ego está lleno de trampas. El
ego nunca les hará felices porque nunca se sacia. Siempre querrá más. Más fotos
en Instagram para mostrar su belleza, sus prendas, su riqueza, su forma de vida
"cool" o sus novi@s guap@s. Más dinero para sentirse importante, más
casas, coches, motos, aparatos tecnológicos de última generación, más
productos, más, más, más. El deseo nunca cesa. Y sin embargo, llegará un punto
en sus vidas en que quizás no se sientan satisfechos del todo a pesar de haber
conseguido todo lo que se supone les debería hacer felices. Surgen las crisis y
será alguna catarsis la que les hará despertar o quizás nunca la sientan y se
engañarán a sí mismos distrayéndose con otra cosa para así no tener la
necesidad de cambiar y adentrarse en lo desconocido que trae un cambio de
conciencia. Sin embargo, no saben que el ego está muerto de miedo. Tiene
pánico, verdadero pánico a desparecer. Por eso la gente egocéntrica
tiene pavor a la muerte, se identifican con su ego y el ego teme por encima de
todo a desaparecer. A mí más que a desaparecer, lo que me da verdaderamente
miedo es a vivir de ese modo. Como decía Pablo, el apóstol, “donde pones tu atención en eso te conviertes”
no quiero convertirme en una persona cuyas expectativas son aquellas que
dicta mi ego. Una vez un discípulo le preguntó a Buda cómo se conseguía la
felicidad porque esa persona quería felicidad, a lo que Buda replicó: Quita el “Yo”, luego quita el “quiero” y ya
tienes “felicidad”. O como dijo un sufí al que mataron por decir la
siguiente frase: "Dios es yo y yo
soy Dios cuando ceso de ser yo". Desde que tengo uso de conciencia
recuerdo tener la certeza de la existencia de Dios, no un Dios como ha contado
la iglesia católica, sino un Dios cercano que yo sentía siempre conmigo y al
que siempre me he dirigido. Desde pequeña he tenido interés por conocer a Dios
y para ello he leído y aprendido de muchas religiones (ya que son las únicas fuentes
que hablan del tema) y sacado algo bueno de ellas, pero no he seguido ninguna
doctrina ni dogma religioso. Recuerdo tener un debate a los 9 años en clase con
mi profesora de religión, cuando dije en alto que todos somos Dios, la mujer
entró en cólera y casi me castigó pero yo seguí con mi copla durante los
sucesivos años de mi vida. Muchos tienen vergüenza de hablar de Dios o de estos
temas y a mí sin embargo lo que me da vergüenza es comportarme como se comporta
la gente en este lugar del mundo. Quienes me conocen saben que me encanta
hablar de temas espirituales, es más, creo que somos seres espirituales
teniendo una experiencia física, pero muy pocos se dan cuenta de ello y hasta
se ríen de los que tenemos conciencia espiritual o más bien les
asustamos. Creo que es el momento de hablar de ello, de hablar en alto de estos
temas al igual que los que tienen mucho ego lo hacen. Quizás la gente con más
ego es más ruidosa que ese otro tipo de gente, o necesita más
atención. Cuando pones tu atención en algo tan sublime, tan elevado, tan
perfecto como es la causa divina, tu mundo mejora y los miedos desaparecen. Te
vuelves mejor persona y tu atención no se focaliza en lo material sólo. En la
india lo llevan haciendo desde hace más de seis mil años y muchos de ellos a
pesar de no tener nada material, son felices y están llenos de amor y de dicha.
No como en Occidente en donde la sociedad nos ha implantado que
debemos mantener un sistema consumista que actúa como si viviéramos
en un mundo de recursos infinitos. Reflexionemos un instante sobre eso.
Apaguemos todo el ruido de nuestro alrededor y entremos en silencio. Lloremos
si hace falta, porque a veces hay conflictos internos que salen a la luz cuando
uno se escucha por primera vez y eso es genial, se está limpiando internamente.
Entrar en meditación y navegar hacia uno mismo es maravilloso. Puede que te
sientas como ese místico indio del siglo XIX que de pronto no le hacía falta
creer en Dios porque le descubrió dentro de sí. Estoy segura que como poco, conseguirás
paz y eso permitidme que os diga, es el mayor tesoro que se puede adquirir. Que
tengáis un precioso día con vuestros seres queridos, ya sean de diferentes razas
animales, de diferente nacionalidad, género, edad, condición, raza o lo que sea
de la vuestra, lo diferente siempre es bueno… yo me voy a pasar un día con mi chico sin la necesidad de colgar ninguna foto de ello y os aseguro que es bonito a rabiar J
El tesoro dentro
de ti
No busques un tesoro entre el barro de la mente
porque te ensuciarás y te confundirá.
No ansíes el tesoro de otros
porque nunca será tuyo,
siempre será el del otro.
No busques un tesoro con otros ciegos
que también buscan tesoros,
pues vuestra ceguera no os permitirá saber cómo luce uno.
"El viejo samurái dijo: -si alguien te trae un regalo, pero tú no lo aceptas, ¿a quién pertenece el regalo?- a quien lo trae- respondió uno de sus discípulos. - Lo mismo ocurre con el odio, la envidia y las ofensas. Mientras no los aceptas, le siguen perteneciendo a quien los trae- contestó el samurai." (Deshimaru)
Todos los ciegos ven
Son muchos los sordos que oyen con sus oídos
ensimismados en las miradas distorsionadas
y sumergidos en estiércol de creencias,
que hasta las hacen propias y las dicen en alto,
pero no hablan ellos sino aquellos
de quienes se las escucharon.
No hay mayor engaño que lo que dictan los ojos.
Y todos los ciegos ven.
Conozco personas sin autoestima que creen tenerla
en la eterna búsqueda del protagonismo.
Necesitan ser oídas y vistas de forma obsesiva
y para ello se rodean de súbditos
que las hacen sentir valiosas,
también conozco personas
que nos escondemos de ese tipo de personas.
No hay necesidad de apariencia,
eres o no eres, y da igual que te engalanes
o te rodees de vacío si nunca serás.
Su belleza tocó fondo en cuanto se las conoció sin armadura.
Tan pobres como los que buscan la riqueza
y tan superfluos como la espuma
que desaparece con la próxima ola.
Se esconden detrás de títulos que han pagado sus padres.
Se exhiben porque no soportan ser olvidados.
Su triste anhelo de ser el centro de atención no cesa.
***Me voy a enfocar en el caso de ser mujer, porque es el que conozco tanto por mi experiencia, como por las mujeres cercanas a mí y por lo que he visto.Todo lo que voy a decir a continuación no es ninguna verdad, sino una simple opinión personal. Mi blog es subjetivo y desde luego no soy nadie para sentar cátedra ni mucho menos es mi intención, simplemente me apetece hablar del tema y con esta entrada me he quitado la espinita. Por supuesto estoy abierta a debates desde el respeto :)
Todos en alguna ocasión hemos perdido la dignidad, total o
parcialmente, lo reconozcamos o no. Algunos incluso no han pronunciado desde sus
propios labios en mucho tiempo esa palabra. Dignidad. Sí, me refiero a ese
vocablo que se puede considerar un valor y que sólo muy de vez en cuando se oye,
sobre todo en estos tiempos de vidas express, con relaciones express incluidas donde
todo vale y todo se hace y se quiere rápido. Nos entregamos con la facilidad que conllevan
dos copas de más a relaciones sexuales vacías aunque no nos apetezca con tal de
conseguir algo más, se confunde el amor propio o hacia uno mismo con la
exhibición del cuerpo a través de redes sociales (en pos del afán por
convertirnos en los más deseados), o traicionamos nuestros valores al acceder a
hacer cosas sólo para intentar satisfacer al otro.
Parece que ser deseada es lo más importante,
¿y si los hombres posaran como si les estuvieran haciendo el acto sexual semidesnudos o
desnudos completamente y nos las repitieran hasta la saciedad como sucede con
multitud de fotografías e imágenes de mujeres? ¿es necesario la explicitud de
las imágenes y de la carne? Recuerdo haber escuchado en alguna ocasión para mi
total desconcierto que una mujer con un cuerpo bonito debería tener cientos de
fotografías desnuda y enseñarlas. Mi
cara de póker hacia mi interlocutor no tenía desperdicio en aquel momento. ¿Por
qué se asume que el cuerpo de la mujer se debe exhibir y mostrar? nunca me he
querido convertir en una marioneta de mi sexualidad, ni a través de ningún
medio público ni bajo el yugo de ningún hombre que me lo imponga. No se trata de
no enseñar, se trata de hacerlo cuándo y cómo nos dé le gana, y de no reducirnos sólo a
eso para aumentar nuestro atractivo. Estamos condicionadas al machismo a través
de la existencia de un sexismo atroz en
la sociedad, focalizado en los medios de comunicación por películas,
videoclips, anuncios, revistas… y ese rol se extrapola de forma palpable a las
iniciadas adolescentes en el mundo del destape, quienes aprenden de manera
automática que para resultar atractiva al género masculino hay que enseñar y tener actitud de todo menos recatada, tal
y como decía la cantante Christina Rosenvinge en una entrevista para Rolling
Stone: “la música femenina se ha
convertido en un concurso de zorras” creo que tenía toda la razón y por desgracia es lo que se proyecta y se graba en tu cabeza si eres una niña. Sin
embargo no veo que lo mismo les pase a los chicos adolescentes. Mientras las niñas
van aprendiendo las posturas y el tipo de ropa que tienen que vestir, los niños juegan a las consolas o se preocupan de otras
cosas más que de su físico. ¿Es que el atractivo es proporcional a la cantidad
de carne que se enseña? ¿es en realidad tan importante el sentirse deseado? o sólo
me lo parece a mí o creo que la gente, la sociedad o lo que quiera que sea, anda
muy perdida… Ser mujer es muy complicado, yo diría incluso que es lo más
difícil que he hecho nunca, por eso mantenerse fiel a una misma es un trabajo casi hercúleo. Tanto a nivel físico, como a nivel laboral, cultural, e incluso por el trato entre las propias mujeres, (de esto hablo más adelante si seguís leyendo estas líneas), por el citado machismo en medios de comunicación que se inclina hacia una
presión mediática sobre el físico, el omnipresente rol de madre y esposa fiel, o el rol de mujer sumisa y
femenina. Trabajos no tan bien remunerados como el
mismo trabajo realizado por alguien del género masculino, un menor
reconocimiento público, como es el caso de todas aquellas mujeres anónimas que
llevan casas adelante y que trabajan de forma casi invisible... desarrollando trabajos mal pagados o incluso el honor que perdemos en algunas ocasiones
cuando somos vilipendiadas por conductas machistas. Me refiero al micro machismo
que se produce en situaciones básicas de la vida, en cualquier situación
cotidiana, por nimia que parezca. Que una mujer vaya por la calle y tenga que escuchar las
groserías de un hombre no me parece en lo más mínimo halagador sino todo lo
contrario, a mí me resulta incluso violento y no me pone de buen humor. Que sea
mujer y vaya arreglada no significa que deba aguantar comentarios hacia mi
físico. Os cuento una anécdota que me pasó hace unos años. Estaba sola corriendo bajo un sol de justicia y en
un sitio por el que no transita mucha gente, cuando de pronto escuché cómo detrás de mí había alguien que también corría, esa persona fue
incrementando su paso hasta acercarse lo suficiente como para colocarse a mi lado. Yo supuse que
al alcanzarme pasaría de largo, pero noté que se quedó corriendo a mi lado mientras me hablaba, así
que miré hacia mi izquierda y descubrí para mi sorpresa que era un hombre de
mediana edad que no paró de lanzarme improperios y guarrerías de todo tipo
dándome a entender que por ser mujer y llevar mayas y ropa ajustada, (porque
así es más cómodo hacer deporte seas mujer u hombre ¬¬) según él, iba muy sexy y le estaba tentando e insinuando.
En esos instantes no sentí la más mínima sensación de miedo ni nada por el
estilo, lo que sentí fue una frustración total y absoluta al tener que aguantar
esa situación. Al igual que cuando se te quedan mirando por la calle o en el
caso del sábado sin ir más lejos, cuando estaba viendo la famosa final de la
Champions en un bar lleno de hombres y algunos de ellos, invadiendo mi espacio
personal y sin venir a cuento me tocaron a mi y a mis amigas y trataron de ligar como luego
harían con la siguiente. Me pregunto el por qué de ese
constante acoso al que estamos sometidas con el que hay que lidiar y por el que
no paso. Aunque me siento muy agradecida por el ambiente en el que vivo sobre
todo si lo comparo con otros países y culturas, aún existen muchas cosas que
tendrían que cambiar para que nuestra sociedad fuera más igualitaria y justa
para las mujeres.
Cambiando de tercio, hablar de los demás para mí es una pérdida
de dignidad también por parte de quien lo practica. Me refiero a las maldades
de algunas mujeres que hacen contra las de su propio género y con esto siempre hablo desde mi propia experiencia. Si te arreglas, te
miran mal, si no te arreglas comentan que eres una descuidada, si te pones
tacones te van a repudiar, si haces algo diferente también van a tener algo que
decir. Se trata de personas con capacidad desorbitada de juicio,
crítica y dosis de envidia (imagino, porque otra explicación no le doy) que no tienen otra cosa que hacer más que hablar
de las otras féminas que vamos por la vida sin meternos con nadie ni opinando
de nadie. Lo primero de todo, ¿quién soy yo para hacer eso? si por un instante
se libraran de todas sus creencias y supieran que su opinión no es la verdad
absoluta, descubrirían que pueden ser felices y que vivirían mucho más
contentas, como nos pasa a las que no tenemos esa azarosa necesidad
de criticar ni hacer mal ni muchísimo menos competir con nadie.
A mí me da exactamente igual lo que haga la gente, es más, intento seguir la
máxima del nazareno que bien decía “no
juzgues y no serás juzgado” que a mi parecer es un alegato a la ley
hermética de causa y efecto, la conocida ley del karma, que promulga que todo lo
que haces se te devuelve. Y a mí no me
gusta hacer lo que no me gustaría que me hicieran.
Pero en algo en lo que las mujeres nos llevamos la palma a veces, es a la pérdida de una misma en las relaciones. Desde que empecé a adentrarme en ese terreno con
mi sexo opuesto, siempre he creído básico como primeros elementos, mantener mi
dignidad y escucharme. Sin eso no voy a ninguna parte y es lo primero que llevo
puesto antes que cualquier prenda. Ser fiel a uno mismo siguiendo mis
principios, no hacer nada que no me apetezca realmente, no cambiar por nadie,
ni acceder a pactos que no quiero o anularme como persona para satisfacer al
otro. Aunque haya cometido errores en
ese ámbito como cualquier persona, siempre he tenido claras dos cosas: no ir detrás de ningún hombre
y no traicionarme a mí misma. Otro error es ir detrás de alguien de forma que hasta él mismo se sienta perseguido, esto lo he visto en varias mujeres. Por mi parte no he ido detrás de ningún hombre y eso es algo de lo que me siento orgullosa. Lo que les pasa a algunas personas es que el orgullo, el ego y la soberbia les juegan una mala pasada (por eso es tan importante para mí desprenderme de ellos y cultivar virtudes que hacen la vida más bonita) y no aguantan que quien les gusta no les haga caso o no estén enamorados de ellas. Tener la
humildad de aceptar que a veces ocurre y no pasa absolutamente nada, ni es culpa de nadie, es maravilloso. Yo lo he aceptado cuando me ha ocurrido y lo volvería a hacer si fuera necesario. Hay que aceptar cuando no le gustas a
alguien. Hay que pensar que ni se es la única mujer del mundo, ni la más importante y sin duda no se es la adecuada para
todos, por eso hay que aceptarlo y seguir adelante feliz por lo que te ha aportado.
Perseguir, hacer lo posible por verle u obsesionarse con alguien, no es el
modo. Una de las cosas que más me gusta de mi actual pareja es
que puedo ser exactamente como soy, con mis gustos, rarezas, conversaciones, gustos musicales, forma de ser, bromas tontas y a él
le encanta. A mí me pasa exactamente igual con él, le acepto y le quiero tal y como es y eso que en algunas cosas somos bastante diferentes.
Cambiar por alguien para intentar satisfacer al otro es otro gran error. Perder la dignidad es cambiar tu forma
de ser para agradar a tu pareja. Cada uno es tal y como es con sus cosas buenas
malas y si no le gustas a alguien que se vaya. Seguro que hay alguien a quien le gustarás tal y como eres y sino con que te gustes a ti mismo es más que suficiente, pero siempre con humildad. Porque ser fiel a uno mismo es el mayor regalo que uno puede hacerse. Gracias a esa lección he demostrado un amor basado en el
respeto y que ha ido creciendo con el tiempo y creo que parte de
ello tiene que ver con que tengo muy claro cuáles son mis principios, y las cosas
por las que no paso. He sido fiel a mí misma y sé cuál es mi valor, que es exactamente el mismo que el de cualquier otra persona. Es decir, infinito.