martes, 17 de marzo de 2020

Esto también pasará

"Aprovecha el corto día de tu existencia, vive, no ahorres el poder y la fuerza de tus alas" (Rumi)




Este post lo he hecho con mucho cariño, espero por favor que no lo juzguéis, y que, si no os gusta, no continuéis con la lectura ya que es un post bastante personal. 

Es bastante probable que esté pasando este virus de forma asintomática, ya que no tengo fiebre, pero sí otros síntomas. No lo sé a ciencia cierta porque sabéis que no es posible hacerse el test si no estás grave. Hay que ser solidario y responsable y no sobrecargar más aún el sistema sanitario. Así que estoy en cuarentena y sin salir de casa durante el tiempo que haga falta como todos deberíamos hacer hasta nuevo aviso.

Quiero dar apoyo a todas las personas que han sido contabilizadas en las cifras estatales como positivos y a las que no, porque tienen síntomas leves también. Necesito deciros que no estamos solos y que vamos a salir de esta. Es importante en estos momentos ofrecernos compañía, apoyo o consejo. Aunque los principales consejos son los dados por los entes sanitarios y son los que se deben seguir a rajatabla. Tenemos que apoyarnos en este momento porque hay muchas personas que se sienten solas, tristes y desamparadas, pero no lo estamos. Por eso escribo estas líneas.

Lo primero de todo, tengo que agradecer con todo mi corazón a los verdaderos héroes de nuestra sociedad, que una vez más así lo demuestran. Son los sanitarios que están trabajando a destajo por el bienestar de todos. También las personas que se encargan del sector alimentario, en fábricas, almacenes, reponedores, cajeros, basureros, autónomos, personas que nos facilitan servicios de primera necesidad, policías, personal de la limpieza…a todos ellos no les puedo estar suficientemente agradecida por su enorme labor. Espero que a partir de ahora seamos conscientes de la gran labor que desarrollan y que se cambie la mentalidad clasista arraigada en algunos, por aquella que considera que el valor de las personas va mucho más allá de su puesto de trabajo, títulos o la cantidad de ceros que reporte una nómina o haya en su cuenta bancaria.

Me he estado formulando la pregunta “por qué está pasando esto” y como siempre que me hago esa pregunta, luego recapacito y la vuelvo a formular de otro modo. No hay un por qué sino un para qué. En estos días de enclaustro, paso mucho tiempo conmigo misma. Observando,simplemente. A los pájaros y su forma de moverse, a los árboles y sus incipientes hojas primaverales o las nubes y el cambio de forma que van experimentando. En la tarde de ayer, sin ir más lejos, contemplé un bello atardecer que poco a poco se fue cubriendo de nubes oscuras y rayos que resplandecían en todo el cielo. Fue un espectáculo visual digno de contemplar que aprecié con toda atención.

Si no estuviera pasando esto, no tendría este tiempo de silencio y recogimiento. Tiempo para leer, pensar, meditar, observar, estar conmigo misma, en definitiva. ¡Observar con detenimiento! No lo hacía desde hacía meses, porque mi vida no me lo permite. Siempre voy con prisas y no tengo la preciosa oportunidad de parar, estar en silencio y observar.

¿Y si esto fuera un toque de atención del universo, de Dios, del destino o lo que sea que cada uno crea, si es que cree en algo, para que por fin paremos de una vez y estemos solos con nosotros mismos y nos demos cuenta de una vez por todas, de las cosas importantes? 

La gente que tiene hijos pequeños alegará que no tienen tiempo porque ahora están cuidando de ellos. Animo a que les enseñéis eso a los niños también. Que aprendan a aquietarse, a estar en silencio y a observar. Los niños de ahora están sobre estimulados. Cuando yo era pequeña, quizá porque no disponía de todos los dispositivos que hay ahora, era más tranquila y tenía una gran imaginación que utilizaba para jugar durante horas. Aprovechemos este momento y enseñémosles eso. Creo que estamos permanentemente distraídos para evitar ese encuentro con nosotros mismos.

Antes, cuando me he referido a que no estamos solos, lo decía de verdad. Muchas personas están pasando este momento solos en sus casas, y en ocasiones pueden sentir miedo y soledad. Yo me atrevo a decir que si supieran lo amados que son y que en todo momento están acompañados, se sentirían confortados. Y no estoy alucinando, lo digo de verdad. Es cierto que estamos en un mundo limitado por nuestros cinco sentidos y, ello nos impide darnos cuenta de este hecho metafísico. Este mundo es realmente difícil y frustrante. Si os preguntáis porqué hablo con tanta seguridad, (soy consciente que alguno que otro ya haya dejado de leer o se estará riendo en este momento) dejadme decir que ya que estoy siendo honesta, lo voy a ser también en otro aspecto, en mi aspecto espiritual. Ahora sabréis la razón por la que he afirmado eso.

Lo que voy a contar a continuación, supone desnudarme completamente. Pensé que nunca lo contaría de forma pública, pero quizá sea importante contarlo en estos momentos para dar esperanza. Durante muchos años, no se lo conté a nadie y guardaba esta vivencia en silencio, tanto por ser un secreto preciado e íntimo como por si no me creyeran o tildaran de loca y siempre me ha importado mucho la opinión de los demás. Solo las personas cercanas a mí saben este hecho que voy a relatar a continuación y que espero lo toméis como un regalo de esperanza.

Allá voy. Cuando tenía 17 años, vivía en un pueblo de la montaña de Madrid, tenía una terraza preciosa y muy grande con preciosas vistas que daban a la montaña. A mí me gustaba pasar ratos en esa terraza, leía en una hamaca que había y hasta a veces comía allí. En ese tiempo he de decir que leía mucho sobre temas espirituales, bueno, siempre lo he hecho desde pequeña, pero por aquel entonces sí es cierto que estaba bastante enfocada en ello en vez de en las preocupaciones ligadas a la adolescencia.

Lo recuerdo todo con claridad meridiana. Un día estaba sola en casa y me fui a la terraza como de costumbre. Me puse en la barandilla y miré hacia la montaña. En ese momento, hice una pregunta en mi cabeza. La hice muy tranquila y segura de que iba a ser respondida. Dije: “si tengo un ángel de la guarda, por favor que me diga su nombre” Hice una respiración, cerré los ojos y esperé tranquila. Al cabo de unos segundos me pasó la cosa más bonita que me ha pasado en esta vida y que recuerdo con total nitidez. De pronto todo se volvió lento. Noté como una brisa me recorría todo el cuerpo, y hasta me tocó la cara cargada de paz y amor. Esa misma brisa, trajo un susurro en mi oído derecho. El susurro me dijo lentamente y con voz masculina: “LEHAHIAH” al mismo tiempo que estaba siendo pronunciada la palabra con la más absoluta dulzura y suavidad, las letras se iban dibujando lentamente en mi mente una a una, a la altura de mi frente, como para que supiera exactamente como se pronunciaba y escribía. Cuando esto paró, yo me quedé con una sensación de paz indescriptible a la par que perpleja y muy emocionada, sabía perfectamente que había sido real y que mi ángel me había hablado. ¡Eso significaba muchas cosas! ¡Significaba que efectivamente tenía un ángel de la guarda y me había hablado! Que somos seres espirituales y que probablemente, aunque nuestro físico se vaya, continuaremos existiendo.

Me guardé esta experiencia y no se la dije a nadie durante muchos años porque fue lo más íntimo y profundo que me había pasado. Desde entonces, ese fue mi pensamiento positivo. No fue hasta años después que me dispuse a buscar en Google esa palabra y cuando vi lo que ponía, os aseguro que di un salto de la silla donde estaba sentada y desde la que casi me caigo. Lehahiah es el ángel guardián de los nacidos entre el 9 y 13 de septiembre. ¡Yo nací un 13 de septiembre! Así que tengo una prueba fehaciente y la evidencia de que esto es real.  Ahora con la edad que tengo, ya me veo preparada para afrontar a los que no quieran creer esta historia pensando que me la he inventado, o que duden de ello alegando que me lo sugestioné porque leía muchos libros espirituales. Doy mi palabra que lo que me pasó fue algo físico, y absolutamente ajeno a mí. Nunca había leído los nombres de ningún ángel. Fue real y es la verdad.  Esa experiencia me llevó a la certeza de saber que todos tenemos ángeles, que estamos protegidos y nunca estamos solos.

En estos momentos, elijo estar tranquila, contenta y alegre ante la adversidad. Aunque la información que recibimos a diario no sea nada halagüeña y muy triste, ¿qué otra nos queda? prefiero vivir alegre y con ánimo en un mal momento que deprimida. Esto me recuerda al año 2017. Pasé gran parte de ese año pensando que tenía un linfoma. Cada vez que iba a los especialistas o salía de las mil pruebas a las que fui, no me daban esperanzas y su actitud era muy negativa y seca, pero recuerdo que en ese momento yo me decía a mí misma, que nadie me iba a quitar mi alegría, ni felicidad. Aunque lo pasé bastante mal, en ocasiones, me sentía feliz y plena y llegué a la conclusión de que quería aprovechar mi vida en ese momento con una buena actitud. Gracias a Dios todo pasó y no fue nada importante, aunque pasé unas intervenciones. Los médicos se confundieron durante meses. Eso pasó y esto también pasará.  

Espero que lo que os he contado os haga plantearos cosas y que os ayude en este difícil momento por el que estamos atravesando. Esto nos confronta directamente con nuestros miedos más profundos, la enfermedad, la muerte, el sufrimiento, o la incertidumbre sobre qué pasará de ahora en adelante. Podemos utilizar este momento como un aprendizaje y una oportunidad de salir reforzados. Estamos asistiendo a un momento en el que, si lo sabemos aprovechar, nos volveremos más amorosos con los demás, solidarios, centrados en lo importante de la vida y creceremos, estoy segura.

Todo va a salir bien. Saldremos más fuertes porque habremos encarado nuestros miedos. Os mando un abrazo a todos y cada uno de vosotros. Os deseo curación para quien esté malito, protección, para quien no lo esté, luz para el que se haya ido y todo el consuelo del mundo para sus familiares.

¡Salud y cuidaros! 


Beatriz Casaus 2020 ©

jueves, 16 de enero de 2020

La inseguridad


“Realmente quiero saber el secreto de las personas muy seguras de sí mismas. ¿Hay un secreto? ¿es genético? ¿hay una pastilla? ¿una guía? “ (James Rhodes)
“Mi miedo es mi sustancia” (Franz Kafka)

La sociedad en la que vivimos, tiene un especial interés en defender a ultranza el ego y en que las personas sean fuertes, extrovertidas, seguras y, sobre todo, en no querer mostrar ningún atisbo de inseguridad, porque se percibe como una debilidad.

Sin embargo, las filosofías de Oriente, valoran más los aspectos internos de las personas e incluso se incita a librarse del ego para conseguir logros espirituales. Aspectos como la modestia y la humildad son considerados dignos de cultivar y admirados.

Por raro que nos suene a los occidentales, ser inseguro puede ser un atributo positivo, ya que, si se acepta y trasciende, puede ser una fuente de inspiración y de desarrollo personal. Personas remarcables en la historia han sido grandes inseguros, sobre todo si hablamos del mundo del arte: músicos, escritores, poetas, pintores, actores…

Por poner dos ejemplos, el escritor Franz Kafka, autor que lidiaba con problemas de autoestima, escribió una pieza clave de la literatura moderna “La Metamorfosis”, en el que se describe la transición de un hombre que se convierte en insecto, que se puede interpretar como una exposición literal del propio sentimiento de inferioridad de Kafka,  o por citar alguno más, el cineasta Woody Allen, quien no duda en presentar todos sus temores e inseguridades en los guiones de sus películas.

Ser inseguro me parece un terreno maravilloso en donde no se deja de aprender. Gracias a mis inseguridades, mis contradicciones y mis puntos débiles, soy lo que soy y es gracias al dolor que todos hayamos vivido en alguna ocasión, que hemos aprendido y crecido y nos ha hecho seres más profundos.

El escritor Marcel Proust, autor de una de las obras cumbre de la literatura del S.XX, casi sacralizaba el sufrimiento percibiéndolo como la forma más precisa de aprendizaje y otorgándole un valor positivo en la vida de las personas.

Hay inseguros confesos, como yo, e inseguros que no han salido del armario. Con frecuencia encuentro personas inseguras que, en vez de hablar abiertamente sobre ello, lo esconden y lo tapan bajo una capa de aparente seguridad. Incluso hay personas inseguras que logran sentirse mejor haciendo sentir mal a los demás, eso no se debería permitir y aunque les cueste admitirlo, se trata de un caso de inseguridad, pero muy mal encauzada.

Desde aquí animo a todos a que dejéis de querer ser siempre fuertes y seguros, y de vez en cuando, mostraros vulnerables. Siempre me he sentido atraída por personas que son frágiles, que comparten sus miserias, dolores, heridas... A ellos va dedicada este primer poema del 2020.



Heridas

 
Aquellas personas

seguras de sí mismas soplan lejos de mí.

Soy testigo de sus mordeduras al Olimpo

con la resonancia de su ego en las alturas,

lentas y pareciendo serenas.

Se esconden bajo una falsa

apariencia de seguridad

detrás de cada acción

para ser transformados.

 
Los que comparten sus heridas

son paisajes cercanos.

Intuyo las emociones que intentan esconder.

Conozco sus hojas caídas.

Hemos bebido lejos

de los dulces barcos de gloria

y hasta nos hemos lastimado

por las llamas de las emociones.  


Las personas con heridas son infinitas.

Sin ellas estamos verdes.


 
En el lodo las hojas secas dejan de estarlo.

Mientras el tiempo se escapa dejando solo cenizas.

El dolor se perpetúa en el fondo,

y se pudre si no se saca.


En silencio, todos tenemos heridas.

 

Beatriz Casaus 2020 ©




miércoles, 4 de diciembre de 2019

Efeméride del 4 de diciembre


Desde hoy 4 de diciembre, he decidido que voy a empezar con esta tanda de efemérides y descripción zodiacal representativa de cada signo del zodiaco, y que continuaré todos los meses, con fechas clave que me parecen remarcables.

Tal día como hoy de 1892, nació Francisco Franco. Este dato demuestra algunos detalles sobre los nacidos en un 4 de diciembre, nativos de Sagitario. ¿Qué quiero decir con ello? no me refiero a que los nacidos hoy son semejantes a esta figura histórica, ni mucho menos dictadores en potencia, pero sí que, de algún modo u otro, tendrán personalidades que no van a pasar desapercibidas.

El nacimiento de Francisco Franco es una fecha digna de remarcar en la historia de España, su vida produjo un giro en la historia de este país y su persona aún a día de hoy sigue suscitando controversia pues continúa albergando una gran cantidad de detractores y fanáticos a partes iguales. Franco pertenecía al signo de Sagitario y con todos mis respetos creo poder decir, según he investigado, que debió ser una persona colérica en algunos momentos de su vida, sin embargo, daba una imagen cándida, su voz parecía frágil y calmada y su aspecto era menudo.

Los nacidos en este día, son personas que suelen tener suerte, sobre todo a nivel profesional. Este también fue el caso del caudillo, quien, aun no siendo el mejor militar, no resaltaba a nivel físico e incluso en ocasiones fue objeto de burla durante su formación, llegó a lo más alto. ¿Fue debido a su carisma? no creo que ese fuera la razón. Durante su estancia en Marruecos demostró ser un gran estratega, y es posible que cayera en gracia a alguien o a varias personas que le ayudaron a proclamarse “jefe de estado”. Por ello, yo me arriesgo a citar que la principal causa de su ascenso fuera un extra de suerte, que, siempre según mi opinión, fue lo que le acompañó hacia su destino.

Nada pasa por casualidad, y los nacidos bajo este día, están tocados por la fortuna en algún momento de sus vidas. El llegar a lo más alto le llevó a creerse especial, e incluso él mismo se proclamaba como “enviado de Dios”. Se vanagloriaba de su éxito otorgándole un origen divino que muestra cierto endiosamiento alejado de una perspectiva realista.

 Franco tenía varios emplazamientos de su carta natal en Géminis y eso le debió capacitar de frialdad emocional y poca empatía (Luna en Géminis), ejemplo de ello fue que llegó a firmar sentencias de muerte mientras tomaba el café tranquilamente. Por otro lado, era un hombre muy familiar y cuidó mucho de su familia, siendo algo muy identificativo de su carácter. Estuvo casado con Carmen Polo quien era Géminis, justo el signo opuesto a Sagitario, lo que confirió un éxito en pareja y una estabilidad duradera en el tiempo, y así fue.

Dejando a un lado mi particular visión de esta efeméride, Sagitario es un signo expansivo, necesita expandirse en todos los ámbitos, sobre todo en su conocimiento, por ello suele verse atraído por los viajes, para aprender de otras culturas, y por ser social y extrovertido y empaparse de conversaciones interminables. En algunas ocasiones, los Sagitario suelen ser personas que hablan mucho, aunque en otras, según la carta astral particular de una persona, pueden ser grandes tímidos.

Es el signo de la filosofía y de la búsqueda del sentido de la vida. También del optimismo y la alegría, pero su contraparte, es la soberbia, agresividad, pueden ser narcisistas, prepotentes, falta de tacto, de humildad y tener mucho orgullo. También pueden ser grandes enemigos.

Por supuesto me gusta recalcar que esto no corresponde con todos los Sagitario nacidos un 4 de diciembre, pues hay que mirar con detalle la carta astral de cada persona en particular, y si no coincide con estas características, puede ser debido a que tenga otros planetas y signos dominantes en su carta natal que le haga distinto de esta generalidad.

Como dato curioso, el 4 de diciembre, según la cultura del folclore cubano, es el día de Santa Bárbara, así que los nacidos bajo este influjo, son los llamados “hijos de Santa Bárbara” y se si investiga sobre este detalle, se vuelve a resaltar, todo lo anterior que he citado.

 

Beatriz Casaus 2019 ©

domingo, 24 de noviembre de 2019

Piernas

"Si uno no encaja en el mundo que nació, entonces nació para crear uno nuevo" (Mafalda)


Piernas

Piernas que quieren visitar estrellas.

Caminan sobre el mar
y levantan prejuicios.

Pertenecen a una soñadora,
de esas que aún siguen creyendo
en la fuerza de las palabras.

Aprenden de hechos desagradables,
se alejan de sitios y personas tóxicas.

Recorren montañas
corren por calles vacías,
se pierden en un desierto de gente.

Salen de puertas que cierran mentes
y entran en lugares olvidados.

Bailan en días tristes,
saltan, cansadas, de felicidad.

Persiguen un sueño en silencio,
para caminar de la mano.

Suben escaleras ignorando el destino,
y bajan, cuando se está más arriba.

Piernas que quieren avanzar, avanzar,
y no saben cómo.

Encerradas en sus zapatos
transitan sitios desconocidos por costumbre
para librarse de la monotonía. 

El secreto,
es mantenerse en pie
e ir recogiendo a los que se van cayendo
por el camino.

Pero tiemblan, al mirarle.

Siempre a su lado
caminaban.





Beatriz Casaus 2019 ©



domingo, 17 de noviembre de 2019

¿Cómo haces sentir a los demás?



Me gusta decirle cosas bonitas a la gente, tanto a amigos, familia, compañeros de trabajo, como a desconocidos con quienes interactúe, si se da la oportunidad.

Yo también tengo la capacidad de decirle algo malo a alguien, pero elijo no hacerlo porque sé que puede hacer daño. Aunque no nos demos cuenta, decir simplemente a alguien “qué mala cara tienes hoy,  pareces cansado” inmediatamente hace sentir bajo a alguien. Sin embargo decirle algo bueno, le va a hacer sentir mejor también de forma inmediata. No cuesta nada y se levanta el ánimo.

A mí me gusta hacer sentir bien a la gente a mi alrededor, para ello elijo repartir palabras bonitas, abonar con semillas positivas y de alegría este campo de cultivo en el que estamos creciendo.

 El mundo se crea a través de nuestros ojos. Si elegimos ver lo bueno, es lo que veremos, y si elegimos lo malo, también. Teñir de color todo allá donde vayamos es mucho más divertido que un gris, por cómodo que sea.

Hay que ver siempre lo bueno de las personas y decírselo, sobre todo si notas que están mal, pero no solo por decir, sino porque de verdad se siente así. Al final, solo ves lo bueno en los demás y si no lo ves en alguien, es mejor apartarse.

Todos tenemos cualidades buenas, tanto físicas como interiores y si se resaltan, arrancan sonrisas de dentro hacia fuera.

 Si os dais cuenta, al dar los buenos días  se está diciendo o destacando algo positivo de la palabra “días”, no se dice “malos días”, sino buenos, que es una cualidad positiva. Hagamos lo mismo con las personas J

Beatriz Casaus 2019 ©



viernes, 4 de octubre de 2019

Viva la diversidad de opinión y pensamiento



Venceréis, pero no convenceréis

El General Millán Astray había llegado al paraninfo de la Universidad de Salamanca escoltado por sus legionarios armados con metralletas. Varios oradores soltaron los consabidos tópicos acerca de la «anti-España». Un indignado Unamuno, que había estado tomando apuntes sin intención de hablar, se puso de pie y pronunció un apasionado discurso:

«Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. (… ) Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Se ha hablado también de catalanes y vascos, llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis…».

En ese punto, Millán empezó a gritar: ¿Puedo hablar? ¿Puedo hablar?. Su escolta presentó armas y alguien del público gritó:¡Viva la muerte!, en lo que, según Ridruejo, fue un exhibicionismo fríamente calculado. Millán habló:»¡Cataluña y las Vancongadas, las vancongadas y Cataluña, son dos cánceres en el cuerpo de la nación! ¡El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí!». Se excitó sobremanera hasta tal punto que no pudo seguir hablando. Resollando, se cuadró mientras se oían gritos de ¡Viva España!». Se produjo un silencio mortal y unas miradas angustiadas se volvieron hacia Unamuno:

«Acabo de oír el grito necrófilo e insensato de ’¡viva la muerte!’. Esto me suena lo mismo que, ¡muera la vida!’. Y yo, que he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de quienes no las comprendieron, he de deciros, con autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador, entiendo que fue dirigida a él, si bien de una forma excesiva y tortuosa, como testimonio de que él mismo es un símbolo de la,muerte. ¡Y otra cosa! El general Millán Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Desgraciadamente, hay hoy en día demasiados inválidos. Y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Míllán Astray pueda dictar las normas de psicología de las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad de espíritu suele sentirse aliviado viendo cómo aumenta el número de mutilados alrededor de él. (… ) El general Millán Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada…»

Furioso, Millán gritó: «¡Muera la inteligencia!». En un intento de calmar los ánimos, el poeta José María Pemán exclamó: «¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!».
Unamuno no se amilanó y concluyó: «¡Éste es el templo de la inteligencia! ¡Y yo soy su supremo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España».


Millán se controló lo suficiente como para, señalando a la esposa de Franco, ordenarle: «¡Coja el brazo de la señora!», cosa que Unamuno hizo, evitando así que el incidente acabara en tragedia.



Viva

Soy nieta de un buen hombre militar antifranquista y otro buen hombre franquista.
Soy hija de un ateo y una católica.
Quizá por eso me resisto a la institución eclesiástica y sin embargo albergo una espiritualidad que apareció a temprana edad y un amor profundo hacia el hombre más bueno que ha pisado la tierra, Jesús.
No hay ninguna guerra que no haya dejado más que muerte.
No he visto aún ninguna bandera que derrame sangre.
Pero los hombres sí.
Los únicos bandos que existen están en los pensamientos de las personas, los mismos que aún hoy siguen cobijando odio.
Ninguna idea es lo suficiente fuerte como para que me haga creer que una muerte está justificada.
No hay bandos, solo veo colores y los colores son neutros.
Como lo son nuestros corazones en la infancia, pero poco a poco somos domesticados en las diferencias, la competitividad, el odio e incluso hasta la violencia, que es la máxima expresión de la radicalidad o en la indiferencia, que nos hace creernos a salvo en una mayoría dormida y anestesiada por el consumismo.
Mi patria es el impenetrable Amazonas, Galicia, Cataluña, el infinito cielo de Wisconsin o mi amado Madrid y Toledo.
Soy del cielo bajo el que esté.
Todos pertenecemos solo a un padre y una madre o a unos hijos o esposos. Todo lo demás, es inventado.
Amo mi país porque lo conozco, pero también amo todo país al que tengo la oportunidad de conocer gracias a mi afortunada condición de persona del primer mundo.
Desde el cielo no se ven fronteras.
Sigo los valores silenciosos de bondad, solidaridad, compasión, fraternidad y paz.
No hacen ruido como pistolas o escopetas pero calan más hondo.
Mi estandarte es la cultura porque otorga sensibilidad, empatía e inteligencia.
Permite mediante autorización voluntaria de un artista, meterte en la cabeza de otro y empaparte de la visión de su mundo.
Es tan altruista que comparte sus palabras, sus creaciones.
Se desnuda dejando al descubierto todo aquello que no vemos de él y que sabe expresar a través del talento.
Eso nos hace ricos a todos, porque si algo sé es que las experiencias son lo único que nos hace crecer y mientras más tengamos, ya sean vividas en carne propia o ajena, más crecemos.
Es gracias a la diversidad que se despliega un amplio abanico de posibilidades de aprendizaje.
Uno es más cuando es más de uno.  
Amo la vida y eso es lo único que veo cuando miro a los ojos de alguien.
Viva la vida y el amor. 
Arriba la paz, la cultura, la inteligencia, los intelectuales que nos permiten vivir más de una vida, la solidaridad, la ayuda entre hermanos.
Que viva, y ya de paso, por favor, vivamos todos.
Pensemos como pensamos o seamos como seamos.
Vivamos.
No es broma.
Vamos hacia un abismo 
y yo no pienso caer.

Beatriz Casaus 2019 ©

martes, 2 de julio de 2019

Preguntas generales sobre astrología




Después de que mucha gente leyera el post que colgué hace tiempo titulado “La pareja ideal según la astrología”, ha habido personas que me han pedido que volviera a escribir un post sobre astrología, así que, aunque tarde, me he dispuesto a hacerlo. Voy a tratar de responder preguntas que siempre me han hecho, aunque he de aclarar que al ser tan genéricas las preguntas, las respuestas también lo son. Por supuesto, quien tenga alguna duda o lo que sea, puede escribirme por privado al e-mail que se indica en este blog, por Facebook, Instagram o en comentarios aquí abajo.


¿Cuáles son los mejores signos del zodiaco? ¿hay alguno que sea mejor que otro?

Según mi punto de vista ningún signo es mejor que otro. Yo suelo hacer una comparación con los colores. ¿Hay alguno mejor que otro? no lo creo, cada uno tiene sus propias cualidades y atributos que lo hacen especial y diferente. Es cierto que cada uno tiene su color/colores favoritos, pero eso es una cuestión de preferencias personales, en realidad ningún color es mejor que ningún otro y eso mismo se puede extrapolar a los signos del zodiaco.


¿Cuál es el peor signo del zodiaco?

Esta pregunta me la hacen mucho. En vez de peor, al igual que con el símil de los colores, en los que ninguno es mejor que otro, podríamos llamarlo “los que tienen peor fama”. Según mi punto de vista, los que peor fama tienen son Géminis y Escorpio. Aquí mucha gente se sentirá dolida y por eso quiero recalcar que no es verdad, pero es algo que se suele decir. Esa escasa popularidad en el caso de Géminis suele estar relacionado con la idea de tener dos caras o con saltar de forma inesperada de un estado de humor a otro que a veces puede resultar difícil de comprender y en el caso de Escorpio, su mala fama se debe a que se suele decir que es un signo rencoroso y vengativo. Sin duda, esto son generalidades de las cualidades más negativas de cada uno que por supuesto no tienen por qué gozar todos los signos Géminis ni Escorpio en su conjunto.


¿A qué elementos pertenecen los signos?

Los cuatro elementos que existen son fuego, tierra, agua y aire. Los signos que pertenecen al elemento fuego son Aries, Leo y Sagitario. Los signos que pertenecen al elemento tierra son Tauro, Virgo y Capricornio. Los signos que pertenecen al elemento agua son Piscis, Cáncer y Escorpio y, por último, los signos que pertenecen al elemento aire son Acuario, Géminis y Libra.


¿Por qué hay personas del mismo signo que son completamente distintas y no se parecen?

Me encanta que me hagan esta pregunta porque gracias a ello puedo responder algo que me gusta siempre aclarar. Una cosa es el signo solar, es decir, en qué signo transitaba el sol cuando se nació, por ejemplo, si una persona nace en el mes de julio en el que el sol está transitando por el signo de Cáncer se dice que esa persona es Cáncer. Sin embargo, una persona no es solo su Sol sino todo el dibujo de su carta astral en la que están emplazados todos los planetas en signos, casas y las posiciones que se forman entre ellos. Además, no tengo una creencia determinista de la astrología y creo que el ser humano es un ser espiritual mucho más poderoso que los rasgos de su personalidad, que además está inmerso en una sociedad determinada, que ha crecido bajo una cultura específica, que se ha criado en una familia que le ha inculcado unos valores y una forma de vida puntual y que ha crecido en un ambiente definido y todo ello puede hacer que alguien Cáncer sea completamente diferente a otra persona que también compartiese signo.  


¿Cuáles son los signos más orgullosos y egocéntricos?

Pido disculpas antes de nada por dar mi opinión sobre este tema. Pero como digo, es mi opinión personal y no es para nada ninguna verdad absoluta, sino mi punto de vista subjetivo, completamente argumentable y debatible con cualquier otra opinión. Para mí los signos que más pecan de egocentrismo, orgullo y soberbia son los signos de fuego seguidos de los de aire. Aries, Leo y Sagitario gozan de un sentido del “yo” muy desarrollado y tienen una mayor necesidad de ser el centro de atención. Así mismo su umbral de intolerancia hacia la importancia o logros de otras personas es menor. Lo que en ocasiones les puede hacer más envidiosos, celosos y hasta crueles o violentos si están mal configurados.

*Signos mal configurados: personas que tienen muchas configuraciones difíciles en su carta astral y pueden desarrollar los peores defectos de esas posiciones.


¿Cuáles son los signos más fáciles?

De nuevo, esta es mi opinión personal y siempre hablo a grandes rasgos porque en sí las preguntas son generales. Si por fáciles entendemos a personas más dóciles, o más fáciles de tratar, me atrevo a decir, que serían los signos de agua seguidos de los de tierra. De entre ellos destacaría a Cáncer y Piscis porque suelen ser personas más comprensivas y empáticas y destacaría también a Virgo y Tauro, porque suelen ser personas humildes y generosas de corazón. Aun así, conozco personas Piscis muy difíciles y egocéntricas o personas Virgo de muy mal carácter, porque como vuelvo a repetir, siempre hay que fijarse en la carta astral de la persona en particular.


¿Cuáles son mis signos favoritos y los que menos me gustan?

Como esta es una pregunta personal, respondo de forma personal y sin ánimo de ofender a nadie, pero me voy a mojar. Mis signos favoritos son Leo y Virgo y los signos que menos me gustan son Sagitario y Géminis. Me gusta Leo porque si está bien configurado, contiene los mejores atributos de una persona: noble de corazón, social, altruista, con mucho sentido del humor, creativo, justo, digamos que sería como el rey León de la selva. Virgo por su parte me gusta porque si está bien configurado, es un signo que siempre trata de conseguir la perfección en todos los ámbitos y eso, de forma sana, es una cualidad valorable. Además, la mayoría de personas Virgo que conozco son personas de trato fácil y cercano. En cuanto a los que menos me gustan, quizá algún Géminis de esos que pueden ser mentirosos o falsos pero con sonrisas permanentes y Sagitario, porque conozco casos de mujeres obsesivas, celosas y soberbias de ese signo y creo que me ha infundado una perspectiva negativa del mismo. Aunque he de decir que tengo amigas Géminis fantásticas, muy inteligentes y muy divertidas que quiero y amigos Sagitario, aventureros, simpáticos y con una gran filosofía de vida que adoro.

¿Cuáles son los signos más compatibles entre sí?



Se suele decir que los signos más compatibles son los que pertenecen al mismo elemento. Es decir, los signos de fuego son más compatibles entre signos de fuego, los signos de tierra son más compatibles entre sí y así respectivamente con los elementos agua y aire. Entre ellos se dice que forman trígonos, que es una posición astrológica muy armoniosa que provoca que las relaciones entre ellos fluyan y sean muy fáciles. También son compatibles la siguiente combinación de elementos: Agua- Tierra, Fuego-Aire. En este caso, la posición que se produce entre ellos, se llamaría sextil y es también beneficiosa.

Sin embargo, tal y como he comentado antes, no solo somos nuestro signo solar, sino todo el compendio de nuestras cartas astrales, por lo que, si una persona es Aries, pero en su carta astral tiene varios planetas en agua o tierra, puede ser muy compatible y llevarse genial con signos de agua y tierra. Por lo tanto, siempre habría que conocer nuestras cartas para poder atinar mejor en cuanto a las compatibilidades.


¿La astrología puede predecir el futuro?

Este es un tema bastante intrincado. Como he comentado no soy determinista con la astrología ni con nada. No creo que nada está determinado y no se pueda cambiar pues tengo fe en el poder del ser humano y en su fuerza de voluntad. Pero sí creo que hay ciertas tendencias que marca la astrología tanto sobre nuestro carácter, así como sobre algunos eventos de nuestra vida. La predicción del futuro en astrología se llama “revolución solar”. Yo no me dedico a ella, pero como he comentado antes, conozco personas muy profesionales que sí lo hacen y que puedo recomendar. Me gusta poner el símil de los viajes, antes de emprender un viaje, una persona puede marcar el itinerario a seguir, pero eso se puede cambiar y en un momento dado, hasta cambiar el rumbo en el viaje. Todos somos dueños de nuestro destino y tenemos libre albedrío.

¿Por qué la astrología tiene mala fama?

Por desgracia de ello se han encargado las personas que aparecen en los medios y que a veces se han convertido en personajes televisivos más que en verdaderos profesionales de este saber milenario o en las personas que lo ejercen sin escrúpulos. Sin embargo, en la antigüedad gozaba de un prestigio que se ha ido perdiendo. Culturas como la babilónica, egipcia y griega lo empleaban.  

¿Qué es el ascendente? ¿Es importante?

El ascendente es muy importante, casi tanto como nuestro Sol, pues es el encargado de definir nuestra personalidad, cómo actuamos en el día a día y en las diferentes situaciones. Incluso puede definir nuestro aspecto físico.

¿Cuáles son los planetas más importantes en la carta astral de una persona y qué representan?

Se dice que los planetas personales son la Luna, Marte, Mercurio y Júpiter y por ello saber en qué signo y casa se encuentran, así como los aspectos que se producen entre ellos y los demás planetas, define nuestra personalidad y en qué ámbitos de la vida afectan esas energías, además del Sol y el Ascendente ,claro.  La Luna tiene que ver con el “Yo emocional”, cómo nos afectan las cosas, nuestra vida emocional, anhelos y necesidades emocionales. Marte tiene que ver con nuestra energía en las acciones, la sexualidad, capacidad de trabajo y agresividad. Mercurio es nuestro intelecto, cómo trabaja nuestra mente, nuestra manera de comunicarnos y por último Júpiter tiene que ver con la expansión de conocimiento, vida social, filosofía…

¿Cuál es la mejor y la peor configuración para el emplazamiento de la luna?

Se dice que el mejor emplazamiento para un signo es cuando está “en su casa”, lo que significa que ese signo esté emplazado en su planeta regente. El regente de la Luna es Cáncer y por eso en ese caso, se dice que “está en su casa”. El peor emplazamiento para la Luna es cuando “está en caída” lo que quiere decir, que está en el signo opuesto al signo regente del planeta. En el caso de la Luna, La Luna en Escorpio “está en caída”. Con la Luna en Cáncer la persona es cálida, tiene arraigo familiar, es sensible, empática y con la Luna en Escorpio, a veces tiene altibajos emocionales que no puede comprender, hay una tendencia a ser una persona celosa y rencorosa, envidiosa y obsesiva. De todos modos, como digo, quizá una persona con Luna en Escorpio tiene ascendente Cáncer y es cálida en su día a día, pero puede tener muchos altibajos emocionales.

¿Por qué sé sobre astrología?

Siempre me he sentido atraída por la astrología, pero no soy ninguna experta en el tema ni mucho menos. Comencé a estudiarla desde que tenía 12 años (fue la primera vez que cayó en mis manos los maravillosos libros de Linda Goodman “Los signos del zodiaco y su carácter” y “Los signos del Zodiaco en el amor”) y desde entonces me volví adicta y me puse a estudiarla. Con los años he ido a varias escuelas de astrología, siendo una de Barcelona la que más ha influido en mi aprendizaje. También he de decir que desde pequeña me he dedicado a adivinar los signos de las personas, considero que tengo bastante intuición y en varias ocasiones he sorprendido a quien se lo decía (profesores, en fiestas con gente desconocida, a compañeros de trabajo, amigos de amigos, e incluso así fue como conocí a una de mis mejores amigas adivinándole el signo sin conocerle de nada) Siempre he sido una persona muy intuitiva y quizá me anime en otro post a hablar sobre las experiencias que me han ocurrido.



Beatriz Casaus 2019 ©