martes, 2 de abril de 2013

Homenaje a Whitman y un poema

"Dismiss what insults your soul" (Walt Whitman)





Este mi escueto homenaje a un poeta americano que dejó honda huella no sólo en la literatura americana de su época sino en la universal, traspasando fronteras y centurias y cuyas influencias han llegado directamente a autores de la talla de Rubén Darío, Federico García Lorca, Pablo Neruda, T.S. Elliot y un largo etcétera que no conviene destacar por ser precisamente eso, un largo etcétera. 
Padre del verso libre, es uno de los autores que más me ha inspirado siempre, puedo decir además que es uno de mis favoritos, capaz de transportarme a un estado más allá de lo tangible del que tanto disfruto (sí, admito que también soy trascendental como el propio Whitman lo fue) porque sus versos tocan y dan alas al alma. 
Su muerte se rememoró hace justo una semana, un 26 de marzo de 1892, abandonaba el mundo dejando un legado cultural y humano incalculable con obras tan significativas como "Hojas de Hierba" o "Canto a mí mismo" y para homenajearlo, qué mejor modo que dejando aquí dos fragmentos de la maravillosa "Song of myself" en su verdadera forma, en inglés, tal y como lo escribió el autor. 
Disfrutad de este regalo que nos legó para recordar quiénes somos realmente y darnos el valor que merecemos.

                                                          I

I CELEBRATE myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.


I loafe and invite my soul,
I lean and loafe at my ease observing a spear of summer grass.


My tongue, every atom of my blood, form'd from this soil,
     this air,
Born here of parents born here from parents the same, and
     their parents the same,
I, now thirty-seven years old in perfect health begin,
Hoping to cease not till death.


Creeds and schools in abeyance,
Retiring back a while sufficed at what they are, but never
     forgotten,
I harbor for good or bad, I permit to speak at every hazard,
Nature without check with original energy.


(...)

III

I have heard what the talkers were talking, the talk of the
     beginning and the end,
But I do not talk of the beginning or the end.


There was never any more inception than there is now,
Nor any more youth or age than there is now,
And will never be any more perfection than there is now,
Nor any more heaven or hell than there is now.


Urge and urge and urge,
Always the procreant urge of the world.
Out of the dimness opposite equals advance, always
     substance and increase, always sex,
Always a knit of identity, always distinction, always a breed
     of life.


To elaborate is no avail, learn'd and unlearn'd feel that it is so.


Sure as the most certain sure, plumb in the uprights, well
     entretied, braced in the beams,
Stout as a horse, affectionate, haughty, electrical,
I and this mystery here we stand.


Clear and sweet is my soul, and clear and sweet is all that is
     not my soul.

Lack one lacks both, and the unseen is proved by the seen,
Till that becomes unseen and receives proof in its turn.


Showing the best and dividing it from the worst age vexes age,
Knowing the perfect fitness and equanimity of things, while
     they discuss I am silent, and go bathe and admire myself.


Welcome is every organ and attribute of me, and of any man
     hearty and clean,
Not an inch nor a particle of an inch is vile, and none shall be
     less familiar than the rest.


I am satisfied — I see, dance, laugh, sing;
As the hugging and loving bed-fellow sleeps at my side
     through the night, and withdraws at the peep of the day
     with stealthy tread,
Leaving me baskets cover'd with white towels swelling the
     house with their plenty,
Shall I postpone my acceptation and realization and scream
     at my eyes,
That they turn from gazing after and down the road,
And forthwith cipher and show me to a cent,
Exactly the value of one and exactly the value of two, and
     which is ahead?


(Walt Whitman)



Camino

 Estoy siguiendo un camino
y mientras ando por él
tengo la fastidiosa costumbre
de preguntarme qué camino seguir,
como si estuviera ciega
y no viera el que sigo,
¡pero si ya estoy siguiendo uno!
delatan mi recorrido las huellas chivatas...

He conocido a muchas personas entretanto
algunos incluso se quedaron atrás,
otros  siguieron diferentes
sendas y muchos más,
se han perdido.

Por mi parte sólo quiero llegar
al único lugar que ansío conocer,
mi destino,
pero para poder llegar a él,
el único modo es disfrutar de todo esto.
Pido  para tener certeza,
no fe, sino certeza,
de que a cada paso que dé,
se siga presentando la tierra bajo mis pies,
los árboles den oxígeno
y haya un sendero que pisar.

Beatriz Casaus 2013 ©



sábado, 23 de marzo de 2013

Madame Faithful y dos poemas cortos


No quiero convencer a nadie de nada

No quiero convencer a nadie de nada. Tratar de
convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra
su libertad de pensar o creer o de hacer lo que le dé la
gana. Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer, mostrar, no
demostrar. Que cada uno llegue a la verdad por sus propios
pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado. (¡Quién
es quién para decir "esto es así", si la historia de la
humanidad no es más que una historia de contradicciones y
de tanteos y de búsquedas?)

Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de
ser yo mismo. Convencerme de que no vale la pena llorar, ni
afligirse, ni pensar en la muerte. "La vejez, la enfermedad
y la muerte", de Buda, no son más que la muerte, y la muerte
es inevitable. Tan inevitable como el nacimiento.

Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Peleando, lastimando,
acariciando, soñando. (¡Pero siempre se vive del mejor modo
posible!)

Mientras yo no pueda respirar bajo el agua, o volar (pero de
verdad volar, yo solo, con mis brazos), tendrá que gustarme
caminar sobre la tierra, y ser hombre, no pez ni ave.

No tengo ningún deseo que me digan que la luna es diferente
a mis sueños.

(Jaime Sabines)


Madame Faithful

He vislumbrado de noche la luz de tu día al mirarte recostado sobre aquella cama que no dice nada y ya dice más que tú.
Recuerdo que no te tengo y qué malestar me proporciona ese pensamiento…
Nací de noche para no molestar, no me gusta. Con sigilo me muevo no vaya a ser que interrumpa a los que aún a estas horas duermen a pierna suelta, que son los mismos que proclaman que madrugan.
También hablo bajito y despacio para no incordiar a los que siempre se incordian por todo, “los grandes incordiados”.
Soy prohibida y deseada a partes iguales: deseada por ex-parejas, novios, amantes de amantes, y prohibida por sus mujeres.
Una mañana me despierto hombre y me acuesto como mujer, o al contrario.
Tu cuerpo a mi lado calla que me quiere pero me lo muestra cuando me pregunta qué hora es, así, sutilmente requiere mi adivinanza.
No exijo nada y ofrezco todo lo que tengo.  
Llevo con dignidad mi soltería como si fuera lo único en lo que realmente me siento a gusto y se me da bien.
La defiendo porque sé que es verdadera y lo prefiero a estar atada a algo irreal. Estar con alguien por sentirse querido es irreal y cruel no se confundan, y yo soy bastante auténtica en ese aspecto.
Sólo soy feligresa de mi propia parroquia a la que acuden varios fieles.
Como una repudiada meretriz muy digna en su oficio, fría al dar placer y experta en ofrecer cobijo. Sin sentimiento, pero siempre fiel y leal.
Fiel, hasta que me duela la sangre que no sangra. "Madame Faithful", me llaman.
Leal, hasta que me falle la memoria que para entonces también lo seré, pero sin enterarme.

Beatriz Casaus 2013 ©


A veces, un día

A veces, un día,
creo que te quiero
trato de convencerme en esa mentira
y a veces,
hasta me la creo.

Beatriz Casaus 2013 ©


Demencia sana

Un llanto desconsolado
que no sabe por qué llora.
Una vida sin aire
soñar como combustible
en el camino hacia delante.
Vamos a restarle importancia a esta locura
ya que sólo los cuerdos 
gozan 
      de ella.

Beatriz Casaus 2013 ©




martes, 12 de marzo de 2013

Poemas muertos

"De nuestros miedos nacen nuestros corajes, y en nuestras dudas viven nuestras certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible, y los delirios otra razón. En los extravíos nos esperan los hallazgos porque es preciso perderse para volver a encontrarse." (Eduardo Galeano)

Estados de ánimo

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montañas
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento 
como un acantilado
y otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es 
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas 
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

Mario Benedetti.


Poemas muertos

Llega,
la oscuridad con la madrugada
aunque no te pregunte 
si quieres que venga.
Llega
tu sombra en la noche
aunque no exista
detrás tuya está siempre
soldada
a tu figura de marfil.
La certeza en la mirada
que guía al águila en su vuelo.
La claridad del búho 
que todo ve sin luz desvela
que no existe animal miedoso
ni preocupado.
Quisiera atrapar la paz escondida
en sus miradas
pero el mar no es pequeño
y mis redes no agarran lo suficiente.
Llegan vientos viejos que sermonean
con reflejos volátiles.
Ráfagas de cambio
para los débiles con alma.
Poemas muertos,
palabras acabadas
en los confines de comisuras de labios
esperando resbalarse
en el abismo del descuido.
Allá llegan las hojas
tendidas en el suelo cuando caen
como flores 
que nunca llegaron a serlo.
Llegan horas esdrújulas
que siempre se acentúan.
Llega la duda,
asentada en mi cabeza
como un nido de alondras.
Qué poco sabes
una vez me descubres.
Nunca
me he arrepentido de guardar silencio,
no así de haber hablado
más de la cuenta...
Llegan poetas perdidos
dejados a su suerte
para desembocar en ciudades,
muertos de frío.
Llega el polvo con la ceniza
cuando se ha quemado la tierra.
Llega la metáfora acabado el cuento,
Llega,
el oxígeno que exhalo de los árboles
que a su vez me han respirado 
a mí antes.
Todo llega.

Beatriz Casaus 2013 ©





domingo, 10 de marzo de 2013

La Dolce far niente


Los invisibles átomos del aire
en rededor palpitan y se inflaman;
el cielo se deshace en rayos de oro;
la tierra se estremece alborozada;
oigo flotando en olas de armonía
el rumor de besos y el batir de alas;
mis párpados se cierran...¿Qué sucede?
¡Es el amor que pasa!

(Gustavo Adolfo Bécquer)

La Dolce far Niente

No podía deshacer las maletas, acostumbrarme a aquellas vistas y pretender que me iba a quedar allí para siempre. La idea era fascinante pero a mi vuelta los montones de legajos y expedientes se habrían apilado inexorablemente en la mesa a esperas de que tomara importantes decisiones sobre ellos. No importaban las coordenadas exactas de mi paradero, la situación, el lugar, la fecha, ni la hora, ni siquiera si se trataba de un lugar tan paradisíaco como en el que me encontraba. Aquello era secundario si lo comparaba con la razón de mi exilio temporal. Me sentía desubicada, intranquila, perdida, ¿cómo uno puede hacerse a la idea de que se puede estar desubicada en el paraíso? Conocía a la perfección mi emplazamiento preciso gracias a las incesantes búsquedas en Google map y de la Travel Guide que se había convertido en prolongación de mi mano derecha pero yo mientras parecía desentenderme de los eventuales ajustes con la realidad que me rodeaban. Eso sí, las interminables horas de vuelo y sus correspondientes cambios de horario indicaban que estaba muy lejos de mi hogar, sobre todo si me quería comunicar de algún modo con alguien porque no entendía ni una palabra de lo que hablaban y su inglés no era, digamos, lo suficientemente comprensible. “No sé qué hago aquí” me repetía incesantemente mientras mi desasosiego aumentaba a medida que las horas pasaban y que la culpa hurgaba con su dedo en la profundidad de mi herida subyacente. ¿Era posible estar en un lugar como ese y sentirse tan perdida? desde luego el personaje ficticio de Robinson Crusoe bien lo sabía porque lo había vivido en sus carnes durante veintiocho años. “El paraíso también puede ser un lugar hostil si se está sólo”. Estoy segura que el propio Crusoe como yo, lo habría pensado en algún momento de su cruzada.

Mi viaje había comenzado por una pregunta y esa pregunta era mi único acompañante durante la travesía. Entonces, delante de mí apareció él y comprendí que estaba destinada a comenzar la realización de un sueño que acariciaba desde hacía años. ¡Cuánto había cambiado desde la última vez que nos vimos! Aún así, seguía siendo muy atractivo y su sola presencia embadurnaba el ambiente de una sensualidad embriagadora. Una atracción imposible de ignorar obligaba a acercarnos peligrosamente y cuando agarró con sutileza mi cintura, sentí electricidad atravesar todo mi cuerpo. Aquella fue la señal. Mi duda era si logrado mi sueño, esa energía habría perdido súbitamente su vigor o si sería el comienzo del asedio de mi perdición. Sólo teníamos un día. Para ello había recorrido miles de kilómetros, rellenado formularios de aduanas, había sido vacunada de múltiples enfermedades, hablado con diferentes traductores en hoteles, cogido autobuses más calurosos que el propio infierno y anulado mis horas de sueño. ¿Qué se puede hacer en un día para que contrarrestase todos aquellos requisitos previos? Nada. “La Dolce far niente” o el placer de no hacer nada. Sólo estar juntos, disfrutar de cada una de sus miradas, de nuestra conversación, de estar abrazada a él y de besarle como si no le fuera a ver nunca más, porque en realidad eso sucedería al día siguiente. 

Cogimos un bote a motor e hicimos el amor mar adentro donde los únicos testigos de nuestro éxtasis fueran el cielo, el sol y el mar. Más tarde fuimos a una isla remota y pasamos las horas abrazados, sin más, pero juntos. No hicimos nada especial y no nos hacía falta porque sólo queríamos disfrutar de nuestra compañía. El ambiente paradisíaco era propicio pero creo que aun habiendo estado en un zulo lo hubiera disfrutado de igual modo. Seguía teniendo una piel suave y aunque era muy peludo, acariciarle se convertía en un placer para mis sentidos. Estábamos luchando a contrarreloj para aprovechar los únicos instantes que jamás volveríamos a tener, mientras una extraña melancolía parecía apoderarse de nosotros aunque no quisiéramos darnos cuenta. Él se casaba al día siguiente y yo tenía una familia a miles de kilómetros de distancia que me necesitaba. Cualquiera nos habría juzgado y tachado de infieles, incluso en algunas culturas a mí por ser mujer me habrían apedreado. Pero aun así hubiera merecido la pena pasar por el calvario de la culpa. Aquel recuerdo ya era parte de nosotros y de nuestras vidas porque durante años habíamos ansiado haberlo vivido. Las ganas superaban los juicios de lo que estaba bien o mal o de los convencionalismos establecidos. Lo mantendríamos para siempre escondido como nuestro secreto más especial al que nos aferraríamos en los peores momentos. Nuestra cuenta pendiente saldada.

Al marcharse, le miré por última vez y parecía tener veinte años más. Mientras su silueta se iba difuminando por el camino a mí el mundo se me cayó encima de golpe y me sentí como a un niño al que se le da el mejor regalo que alguien puede desear y se le arrebatara al instante, o como tocar el cielo y luego darse de bruces con la cruda realidad al caer en la tierra. Sin embargo, de camino al hotel contesté a la pregunta con la que había comenzado el viaje. ¿Merece la pena haber vivido algo aunque luego duela o no haberlo vivido nunca para evitar así el sufrimiento? La respuesta para cualquier persona cabal hubiera sido clara: no, nada justifica el sufrimiento, ni la más dichosa experiencia, sin embargo para mí la respuesta llegó sin dudarlo, y con tremenda firmeza afirmé para mí misma, aunque lo hubiera proclamado a voces a los cuatro vientos si se hubiera requerido: “Desde luego que sí, ahora yo soy rica”. A mi izquierda contemplé cómo un ganado se revolcaba en un charco y algunos aldeanos se bañaban en esa misma agua y me visualicé a mí misma como una burguesa en una aldea perdida del paraíso. Me di cuenta que yo era una habitante de ciudad, por mucho que me costara admitirlo, a la que se le empezaba a encorvar el cuerpo bajo el ardiente sol. Miré a mi alrededor y  aunque el paisaje era sublime, yo seguía siendo un náufrago perdido que tenía ganas de volver a casa y abandonar el paraíso.

Beatriz Casaus 2013 ©


miércoles, 6 de marzo de 2013

Al revés

"Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar" (Charles Baudelaire)



Mucha locura es juicio divino

Mucha locura es juicio divino
Para el ojo más sagaz
Mucho juicio, la más estricta locura
Para la mayoría;
En esto y en todo, prevalece
Asiente, y entonces eres normal,
Disiente y eres directamente peligroso
Y manejado con cadenas.

(Emily Dickinson)


Al revés

 Al revés,
se empieza por aquello con lo que se termina.
Se dice adiós cuando se entra
para evitar a la salida sufrimiento.

Los últimos ganan la carrera.
Los adolescentes marginados
son triunfadores de mayores.
Nosotros despedimos a los jefes.
La intención cuenta
más que los resultados.

Los de arriba son los de abajo.
El débil es más fuerte.
Durante el día dormimos en una ilusión,
despiertos por la noche
creemos que soñamos.

Cumplir años rejuvenece.
Se dice todo sin articular palabra.
Sonreímos para pretender ser felices.
Perderse,
para encontrarse.

Soledad para rodearse de uno mismo.
El cielo está en la tierra.
Relaciones-amor-odio.
Los que critican en realidad envidian.
Los que dan abrazos en realidad los necesitan.

Gritar para que se callen.
Se gana dinero para perder salud.
Insensibles a los que todo les sienta mal.
En los castillos no se construyen muros.
Ir deprisa para llegar tarde.

Vivir para morir
morir para...¿vivir?
Atar para luego dejar libre.
Prometer para luego desdecirse.

Al revés,
se crece sin justa medida.
La mariposa se cree oruga.
Se venden sentimientos
en subastas al mejor postor.

Altivos altamente inseguros.
Tus palabras son órdenes
para mi subconsciente.
No saciarse de comer.
Se habla de lo que no se sabe.
Se habla,
antes de pensar.

Los reyes son súbditos del pueblo.
A la noche cae el alba.
Los que miran alto se tropiezan con el suelo.
Viajar sin rumbo.
No acostumbrarse a la costumbre.
Servir a los que sirvieron.

Se trafica con personas en vez de con objetos.
Los objetos, tienen más valor que los dueños.
Jamás queda cerca.
Lo barato sale muy caro.
Lo caro no entra en los bolsillos.

Practicar sexo para sentirse amado.
Ser amado y dejar de practicarlo.

Se vuela sin alas y se cae sin red.
Las quimeras se hacen realidad.
Se miente para decir la verdad.
Lo sutil hace igual de daño.

Olvidarse para perdonar
perdonar para... ¿olvidarse?

 Al revés,
lo normal es incongruente.
Igual hay un alivio sucesor
para lo extraño…

He hecho lo posible
para transformar la realidad
y aún al revés,
me llevará toda una vida conocerte.

Beatriz Casaus 2013 ©


jueves, 28 de febrero de 2013

Rescate

“Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo”
“La razón no me ha enseñado nada, todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón”
“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”
(León Tolstói)

A continuación, uno de mis poemas favoritos del gran Mario Benedetti que por más que lo lea, aunque sea mil veces seguidas, sigue motivándome y haciéndome sonreír por dentro.

No te salves

No te quedes inmóvil 
al borde del camino 
no congeles el júbilo 
no quieras con desgana 
no te salves ahora 
ni nunca 
no te salves 
no te llenes de calma 
no reserves del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
no dejes caer los párpados 
pesados como juicios 
no te quedes sin labios 
no te duermas sin sueño 
no te pienses sin sangre 
no te juzgues sin tiempo 

pero si 
pese a todo 
no puedes evitarlo 
y congelas el júbilo 
y quieres con desgana 
y te salvas ahora 
y te llenas de calma 
y reservas del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
y dejas caer los párpados 
pesados como juicios 
y te secas sin labios 
y te duermes sin sueño 
y te piensas sin sangre 
y te juzgas sin tiempo 
y te quedas inmóvil 
al borde del camino 
y te salvas 
entonces 
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti


Rescate

Algún día
casi como sin querer hacerlo,
me rescataré de tantas sonrisas
que como la luna
esconden una cara.
También del trueque sentimental
entre dos individuos apegados
consumidores de relaciones
a cualquier precio.
Por mi parte
confesaré que tengo varios amantes
y que de entre ellos la cultura
es el que más satisfacción me da
y que amo lo original
bajo este monopolio establecido de clones.
Sigo orgullosa de ser rara, única, diferente,
pues lo contrario me horroriza.
La gente no me sitúa ni con su GPS,
no hay cabida para el encasillamiento
y me suelen preguntar:
“¿pero tú de dónde eres?”
y esto es razón de festejo.
Es pronto aún para que proclame
que se está más desnudo
cuanto menos se tiene que callar
y que quien más necesita taparse
es porque oculta algo.

Algún día
casi como sin querer pretenderlo,
me rescataré de los estados de ánimo
que esclavizan en un litigio
entre querer y no poder.
También, de la ilusión ficticia
de las propiedades
porque sé que cuando muera
no me las voy a llevar
y que por tanto nunca fueron mías
por más promesas publicitarias
y plazos crediticios que pagara.
Por no poseer, no poseo ni mis palabras
mucho menos cosas, personas o mi cuerpo
donde por cierto
vivo en alquiler.

Algún día
casi como sin querer pensarlo,
me rescataré de esta normalidad
porque si no lo hago yo
no habrá nadie que lo haga.

Beatriz Casaus 2013 ©



jueves, 21 de febrero de 2013

Mamíferos de asfalto

“Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres” (Albert Einstein)

"Lo que ves en el exterior es lo que hay en tu interior, si ves sólo lo negativo o todos te parecen malos, en realidad deberías preguntarte qué hay en ti que te muestra eso en los demás. Lo que ves en los demás no es más que una extensión de tu propia persona. Así que por la cuenta que me trae, yo pongo esmero en ver lo positivo". (De mi propia cosecha)

 Mamíferos de asfalto

(No cae el invierno este año
como hizo el pasado por tanta verborrea…)

Los cuadrúpedos envidiosos se estancan,
evolutivamente hablando,
por albergar pensamientos oscuros hacia los demás.
Se les reconoce por ser como aves feroces
que derraman injurias sobre presas inocentes.
Su cerebro no se ha desarrollado como lo deseado,
no así sus pezuñas.
Tienen un interior podrido 
por pestilentes comentarios y críticas hirientes.
Desgastan tiempo y energía en chismorrear,
y hablar mal.
Su presencia maloliente atrae a moscas
y buitres que buscan carroña
que en ellos encuentran.
Están corrompidos por bajos sentimientos
que creen no poder controlar.
Se distinguen por ser solitarios
o por sus grupos pequeños.
No puede haber más de tres personas en él
ya que no se aguantarían.
Ignorantes, no conocen que aquello
que lanzan a los demás les será devuelto por duplicado
y si desean el mal,
(que en ellos es un rasgo común),
en mayor medida.
Desconocen que los que hoy lloran por alguien,
mañana reirán y los que hoy se ríen de alguien,
mañana llorarán más.
Se expresan con vulgaridad,
el conjunto de la palabra les define ampliamente.
Sus miradas parecen sucias,
labradas por tenebrosas intenciones.
Viven en el odio, los celos y la amargura.
Son orgullosos y pueden ser altivos y prepotentes.
Es conveniente situarlos a la mayor distancia posible.
Pero no juzgarlos, dejarles a su libre albedrío.

Al otro lado están los bípedos elegantes.
Que lo serán en todos
y cada uno de los ámbitos de su vida.
Serán refinados, discretos, optimistas, positivos.
Se enfocarán en lo bueno de la vida
y en lo bueno que hay dentro de cada cual.
Dan importancia a lo positivo
y no malgastan su energía en hablar de nadie
y si lo hacen es para alabar.
Su presencia es grata y suelen rodearse
de cuantas más personas mejor
porque confían en la bondad que cada uno tiene.
Les gustan los cambios y la disparidad.
Admiran algo de cada persona,
no envidian porque saben que es de baja vibración
y les gusta compartir con todos.
Tienen luz propia y magia, y por ello,
son el blanco perfecto para ser la envidia
de los primeros cuadrúpedos clasificados.
Están contentos con lo que tienen
y no ansían lo ajeno.
Suelen irradiar paz y equilibrio
y su intención es buscar la armonía en todo momento.
No les oirás criticar a nadie
y tendrán temas de conversación interesantes
ya que su atención está enfocada en evolucionar
y en lograr ser mejores personas.
Gustan de ideas elevadas
como sus pensamientos también lo son.
Suelen ser humildes, soñadores y mansos de corazón.
Tampoco se les puede juzgar, porque no abundan.

En el tercer rango están los voladores,
quienes han desarrollado unas especies de alas mentales
que les permiten sortear de manera victoriosa
cualquier circunstancia
gracias a haber superado la dualidad
de las dos clasificaciones anteriores.
Han atravesado en algún momento de sus vidas
las mismas debilidades que los envidiosos cuadrúpedos
pero las han trascendido,
y poseen la misma positividad
que los bípedos elegantes gracias a ello.
Al conocer todos los estados mentales posibles
y en tal tesitura, haberse conocido a sí mismos,
son de alta evolución.
Gozan de gran empatía y comprensión elevada.
Son amables, gentiles y tienen un buen sentido del humor
que utilizan como su particular alquimia
para transmutar lo negativo y elevarlo.
Son graciosos, elegantes, bellos y han evolucionado
hasta convertirse en verdaderos
maestros de la evolución personal.
No son ambiciosos y huyen del poder.
No tienen como meta la seguridad
conocedores de su inexistencia.
No pretenden colonizar las creencias de los demás.
Les interesa el amor,
Y por ello, sólo se les puede juzgar.

Beatriz Casaus 2013 ©