El otro día en una conferencia de una autora que me
gusta mucho pero cuyo nombre no voy a desvelar porque no viene al caso, a la
pregunta de una persona en el público que le hizo: “¿por qué hay tanto
mal en el mundo?” ella contestó con un ejercicio dejándonos a todos
reflexionando sobre su mensaje. El ejercicio consistía en lo siguiente, nos
dijo que miráramos hacia nuestro alrededor y que nos fijáramos y memorizáramos
todo lo que fuese o tuviera color rojo. Nos tomamos para ello unos segundos en
silencio y después de pasados esos instantes nos preguntó: “ahora
decidme todo lo que recordáis que fuera azul”. Todos los asistentes
nos reímos porque no podíamos recordar nada azul ya que habíamos puesto toda
nuestra atención en encontrar cosas que fueran o tuvieran rojo sin pararnos tan
siquiera a percibir otro color que no fuera ese. Con este ejercicio la autora
estableció una metáfora entre esos colores y lo malo que ocurre en el mundo
frente a lo bueno que también sucede, pero de lo que no nos damos cuenta porque
no le prestamos atención y tampoco se le da suficiente importancia. Todos los
días suceden cosas maravillosas y positivas en todas partes sin embargo ello no
suscita la misma repercusión que las malas noticias en los medios de
comunicación. Precisamente son las noticias malas las de mayor calado y a las
que más bombo se les da. En el recinto donde se mantenía la reunión, sin
embargo, había muchos más objetos de color azul que de rojo e intuimos que
aquello era un reflejo de lo que en el mundo también sucede. Este pensamiento
me recordó a la frase “Donde pones tu atención en eso te
conviertes”y en lo importante que es el darnos cuenta de en dónde
está nuestra atención o en qué nos enfocamos porque de algún modo en ello nos
convertimos. La madre Teresa de Calcuta dijo“hace falta que una persona origine daño para que en cien surjan actos de amor”.Por lo tanto, el bien es mayoría y enfocarse en el bien hace el mal más
pequeño.
Cada cual pone su atención en aquello que quiera y en lo que le importe como es lógico. Sin duda no hay que hacer una distinción entre unos y otros,
pero me parece sumamente descriptivo de alguien saber aquello en lo que se fija
para conocer cómo es. Es muy importante darse cuenta y tomar conciencia sobre
aquello a lo que prestamos atención, ¿sobre qué nos enfocamos? ¿Qué nos
importa? ¿A qué dedicamos nuestros pensamientos? pues ello significa en última
instancia en qué depositamos nuestro tiempo y a qué estamos dedicando nuestra
energía. Nos podemos enfocar en infinidad de cosas, pero intentar prestar
atención sobre lo que prestamos atención por redundante que suene sería lo
ideal. Tomar conciencia sobre aquello en lo que depositamos la mayor parte de
nuestros pensamientos nos ayudará a mejorar nuestra calidad de vida. Si estamos
alerta, cuando percibamos pensamientos negativos nos daremos cuenta y si
enseguida los sustituimos por algo positivo, nuestro estado de ánimo mejorará y
por ende, poco a poco todo lo demás. Si estamos constantemente enfocándonos en
pensamientos negativos, en juicios sobre otras personas, en criticarlas, en ver
el lado malo de las cosas, con toda seguridad seremos personas que están
frustradas, amargadas y que finalmente no disfrutan la vida como merece o no
intentan ser felices. Si nos enfocamos sin embargo en lo bueno de las personas,
les admiramos, no las criticamos ni juzgamos y vamos por el mundo intentando
dar lo mejor de nosotros mismos, al menos estaremos intentando ser felices y es
probable que estemos más contentos y satisfechos con nuestras vidas. Es
cuestión de darse cuenta y de una elección, al fin y al cabo: pensar en positivo
o en negativo. En enfocarse en una u otra cosa.
He conocido a personas bellas por dentro que tienen en
vez de deseos, lo que yo llamaría aspiraciones. Sus pensamientos van más allá
de la cotidianidad del día a día. Se enfocan en mejorar personalmente, en leer
sobre temas elevados, en dedicar su tiempo a evolucionar como seres humanos y
en ayudar a los demás de algún modo posible, intentan no juzgar y se libran del
sistema de creencias implantado por la sociedad en la que viven o de la que han
aprendido. Están contentos y agradecidos y no pierden el tiempo con un
cuchicheo ni un juicio o crítica hacia alguien, pues son muy conscientes de sus
acciones. También he conocido personas normales que no se meten con nadie y que intentan llevar sus vidas lo mejor que pueden, sin más y por otro lado, también hay personas que se encuentran en el nivel de
estancamiento del que habla la imagen que he añadido a este post. Son ese tipo
de personas que cuando te cruzas con ellas te miran de arriba abajo, ponen mala
cara, y suelen hablar de los demás no de forma muy considerada, llamémosle así.
En mi caso y por fortuna el caso también de muchos, soy una persona alegre y positiva y eso
a veces despierta en ese otro tipo de individuos sentimientos encontrados de
amargura, siendo a veces foco de su mal humor debido a su insatisfacción
personal. Porque seamos sinceros, algunas personas albergan sentimientos tan
bajos y pueriles como la envidia y el odio y además los alimentan. El ser
humano es capaz de sentir sentimientos malos y buenos, es completamente
comprensible en la naturaleza humana pero si se sacan a la luz los negativos
para aceptarlos, tal y como indicaba Carl Jung hacia el encuentro con nuestra
sombra: “Uno no se ilumina imaginándose figuras de luz,
sino tornando la oscuridad consciente”, esos malos sentimientos tienden a
desvanecerse y en algún momento desaparecerán. Si de modo voluntario uno se enfoca en los pensamientos buenos nos traerá paz,
alegría y nos acercará más a la felicidad, mientras que los otros producen el
efecto contrario, por ello lo conveniente es trabajar encarecidamente para
tener pensamientos buenos y enfocarse en ellos, es cuestión de práctica por
simple que parezca.
Lo que distingue a unas personas de otras no es sólo
qué siente sino qué sentimientos alimenta. Si presta atención a sentimientos de
amor, paz, compasión y si se enfoca en ellos o si por el contrario presta atención
a esa parte tan baja y negativa alimentándolos además. Esos sentimientos no son
nada productivos, al contrario, llevan a la desidia más extrema y a una
insatisfacción existencial que repercutirá en otros ámbitos. Sin embargo, es
probable que esas personas que tratan mal o tienen gestos desconsiderados con
algunos, en sus contextos personales se comporten de forma diferente. En una
entrevista al psicólogo evolutivo Michael Tomasello, le preguntaron por qué
podemos ser muy amables con la gente de nuestro entorno y luego ser despiadados
en otros contextos, como por ejemplo en el laboral. Tomasello argumentóque “nuestros
valores varían en función de en qué círculo nos movamos. No nos comportamos
igual con el conocido que con el desconocido”. Por lo tanto, lo
congruente sería actuar bien con todo el mundo ya sea conocido o desconocido,
pertenezca a nuestro círculo íntimo o no. En fin, dar lo mejor de cada uno
siempre, con todos y en todas las circunstancias. El ensayista Josema Melli
apunta lo siguiente “Homologar ambos comportamientos es una de las
grandes aspiraciones de la ética, qué podemos hacer para pasar del círculo
íntimo al círculo público con la misma actitud empática”. En mi caso
siempre he defendido la idea de que todos los seres humanos somos
iguales y todos merecemos un trato justo y afable, incluso cuando recibimos de
parte de ellos un trato negativo, que es lo más difícil, pero por ello hay que
practicar con el ejemplo. El escritor Fernando Sabater en su libro “Los siete
pecados capitales” dice: “Las virtudes no se aprenden en abstracto. Hay
que buscar a las personas que las posean para poder aprenderlas”. Por
eso es tan importante siempre dar ejemplo. Los niños aprenden por imitación de
sus adultos y ven en ellos el ejemplo a seguir en su modo de comportarse. Dar
ejemplo es una tarea casi hercúlea, pero necesaria. La práctica es mil veces
más potente que la teoría y uno mismo es el único ser capaz de cambiar las
cosas. Gandhibien lo sabía
cuando dijo“Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Esta frase es
para mí una de las máximas que intento seguir a ultranza.Ser exactamente
lo que quieres ver en el exterior, empezando tan cerca como en uno mismo.
Quien me conoce sabe que soy amable y educada con
todos y que es difícil que alguien me vea enfadada con otra persona, a no ser
que se cometa una injusticia, entonces defenderé desde el respeto y la
educación, jamás usando la violencia, los gritos o las malas artes. Esto no
quiere decir que todo el mundo me caiga bien. He de reconocer que soy una
persona bastante transparente en este aspecto y si algo no me gusta tanto como
si algo me gusta, se me nota y no finjo. Poca gente me cae o ha caído mal, pero
si se da el caso, que, por supuesto me ocurre como a cualquiera, no niego mis
sentimientos, sino que los acepto y actúo en consecuencia con lo que siento,
creo y pienso. No le puedo negar el saludo ni un trato amable a nadie, pero
desde luego no iré buscando a esa persona ni entablando conversación con ella.
Creo que hay que ser consecuente con lo que uno siente, pero siempre desde el
respeto y la amabilidad pues todo el mundo merece ser tratado con sumo respeto
y con la mejor intención. Hay que saber gestionar las emociones y los
sentimientos y no caer en el grave error de acrecentarlos, ni los buenos ni los malos. En el caso
de que alguien te caiga mal es mejor no pensar en esa persona y si se da la
tesitura de que se hace, siempre deseándole lo mejor y enviándole las mejores
intenciones y energías posibles pues todo lo que das se te devuelve, ya sea
malo o bueno y a mí me gusta ir deseando a la gente el bien.Ahondando también en
lo personal ahora que he hecho de forma pública mi relación sentimental, aunque
en septiembre haga cinco años en ella, he tenido la inmensa fortuna de recibir
una tonelada de mensajes, llamadas, besos y abrazos de personas que se han
alegrado mucho por esta noticia y ha sido genial poder compartir con ellos de
una vez nuestra alegría, pero también han habido otras que no se han alegrado
(muy muy pocas) y en otras incluso en las que hemos despertado su odio por
disparatado que suene. Tengo la creencia de que todo lo que se envía se
devuelve multiplicado, por eso hay que ser muy consciente de qué enviamos y es hasta
casi un acto egoísta desear el bien, pues así se nos devuelve también. Por mi
parte me quedo con todo el amor que hemos recibido que además ha sido mucho y por ello me siento tremendamente afortunada y agradecida y a los que nos
envían pensamientos negativos yo les envío lo contrario, todo el amor
posible. La luz puede a la oscuridad siempre. El amor al odio, la paz a la guerra
por mucho ruido que haga. No hay que luchar, quien quiera luchar que luche pero creo que en vez de luchar hay que estar a favor de la paz, del amor, y repartir
ese cambio que sé que todos en realidad queremos escuchar en las noticias y que
tanto anhelamos. Si la gente siguiera la máxima del rey Salomón el mundo
estaría lleno de ciegos sin dientes y esa no es ninguna solución. Así que tomemos
conciencia sobre nosotros mismos, sobre dónde nos enfocamos, deseemos el bien y
seamos felices o al menos lo intentemos. Tratemos bien a todos pues la felicidad también tiene que ver sobre cómo nos
tratamos a nosotros mismos y a los demás.
¡¡Que tengáis un buen día todos!! amigos, enemigos,
conocidos, no conocidos, círculo cercano o personas completamente desconocidas,
a todos y a cada uno, feliz día y feliz vida :)
"Cuando te vuelves consciente, te vuelves más sabio. Eso es lo que se denomina verdadero crecimiento personal. Entiende tu arrogancia y esta se derrumbará - el resultado será la humildad. Entiende tu infelicidad y esta desaparecerá - el resultado será un estado de felicidad. Entiende tus temores y se derretirán- el estado resultante es el amor. Entiende tus apegos y se esfumarán- la consecuencia es la libertad". (Anthony de Mello)
¿Qué es la sencillez?la sencillez es dar prioridad a las cosas importantes y tenerlas como estandartes, es ser humilde y llano de corazón. Cultivar el interior, ser bondadoso y amable y creer que todos somos iguales ¿puede alguien sencillo llegar lejos? si entendemos como lejos ser feliz, sí y si lo entendemos como éxito material también, depende de lo que cada uno busque, aunque es probable que alguien sencillo se verá más atraído por ser feliz y hacer feliz a los demás que por conseguir éxito material ¿la sencillez enamora? si quien le corresponde es alguien despierto sí, si está distraído y aturdido en el mundo del consumismo y superficialidad, es probable que pase desapercibido para él. De todos modos para mí la sencillez es capaz de atravesar corazones más allá que cualquier otra cosa, pues conecta directamente con la nobleza que existe en cada uno de nosotros. Yo valoro la sencillez y la gente sencilla por encima de todo lo demás. Menos es más siempre.
En un día como hoy, víspera del día comercial del amor, miro a mi chico y siento que no necesito decirle nada, porque ya lo siento todo. Sentir su mano sobre la mía, es uno de mis hobbies favoritos.
Estar juntos cuando necesitamos palabras de aliento o apoyarnos en los peores
momentos, otro. Reírnos hasta que nos duele la tripa por las mayores
tonterías, otro más. Mirarnos y saber qué está pensando el otro sin necesidad de
articular palabra, uno más. Que me broten sentimientos de amor con la más
acentuada intensidad que un corazón puede emitir, es como me gusta gastar los
segundos en este reloj de arena invisible.
Sin embargo a veces
no es sencillo. A veces los miedos entran en escena cuando se
quiere con tal medida, pero es el amor si es verdadero, el que es capaz de
solventarlo todo para que fluyan las cosas. En mi caso estar con alguien que
es centro de atención femenino y que incluso ha sido fuente de obsesión para
alguna persona ha sido un poco complicado. En alguna ocasión cuando por ejemplo una mujer
se queda callada y noto cómo formula la pregunta en su cabeza sobre por qué
tengo una pareja como la que tengo, frunce el ceño mientras me observa y yo
percibo cómo me está juzgando y debatiendo sobre qué hay en mí que me hace
diferente al resto, yo pienso para mis adentros:
“porque soy exactamente lo contrario a ti”. Y me quedo tan ancha y me voy sin
intentar resolver sus intensas inseguridades ni responder a sus
miradas llenas de todo excepto de buenas intenciones. No entro en su juego pero me encantaría poder decirle lo que creo que esas creencias producen en ella, sin embargo no soy quién para decir nada a nadie y sobre todo cada uno es libre de pensar lo que buenamente le venga en gana. Ignorar actitudes tóxicas que vienen arraigadas en pensamientos insanos es mi manera de no darles cabida. Sin embargo si en vez de mirarme mal y juzgarme me hubiera formulado con educación esa pregunta que le carcomía le hubiera respondido que una de las cosas que sé que enamoraron a mi chico de mí, es la sencillez.
Hay vida más allá de la belleza, más allá del poder, del
dinero, de los bienes materiales, de los títulos, de un buen trabajo o un buen
cuerpo como secretos para conquistar o estar con alguien. Si uno cree que esa es la fuente para conseguir pareja va mal encaminado. La sencillez enamora por simple
que suene y así por ser tan simple y sencillo es tan real. Las cosas sencillas son las
verdaderas o sino que le pregunten a cualquiera que atraviesa un duelo o una
enfermedad, a ver cómo cambian sus prioridades y valoran las cosas que no se
pueden comprar y que reconfortan por dentro. Sin embargo poca gente valora la sencillez. Lamentablemente se suele valorar cuando se han pasado por momentos en los que se han perdido cosas que son los únicos momentos en los que la gente se despierta del letargo emocional que esta sociedad superficial nos enseña y conectan consigo mismos.
A veces las almas se encuentran y no importa nada más. Nada. Ni la historia de cada uno, ni todo lo que rodea a la persona, simplemente se encuentra a una persona que por alguna razón que no entendemos, despierta en nosotros un profundo amor verdadero, que no romántico. El amor romántico es sencillo de encontrar y tiene fecha de caducidad, el verdadero se encuentra pocas veces en la vida y cuando llega lo sabes a ciencia cierta. Una persona sencilla y humilde puede ser capaz de enamorar sin necesidad de
ningún artilugio, sino siendo ella misma. La sencillez va de la mano de la
bondad y de la pureza de espíritu, y aquel que se topa con ello, aprenderá a valorar
la bondad por encima de todo lo demás, porque la bondad, la paz, la tranquilidad,
la dulzura, dan sentido más que ninguna otra cosa. Ni la ropa cara, ni la belleza, ni intentar ser el centro de atención, ni servirse en bandeja
dejando al descubierto nuestra propia falta de autoestima para buscar las
migajas del amor de alguien o pelear por conseguir un puesto en la vida de ese alguien,
funcionará. Nada de todo eso es suficiente para mantener una relación verdadera, puede atraer y distraer por
un periodo corto de tiempo, pero tarde o temprano todo se cae por su propio peso y se esfumará
enseguida, a no ser claro que la otra persona también tenga esos intereses
materialistas o ande igual de perdido y estén juntos hasta que se cansen el uno del otro.
Esto además es muy común y no hay más que mirar a nuestro alrededor para verlo. Hay muchas parejas que existen por el anhelo de ser amado que por el verdadero sentimiento de amor que se profesan y en ese anhelo se desarrollan toda una serie de aspectos externos que creen serán la fuente de atracción. Y eso tarde o temprano también se desmorona.
Lo externo jamás podrá hacer sentir la paz que brota de un
corazón puro, porque corazones que quieren sentir hay muchos, muchísimos, pero
corazones que hagan sentir, pocos. Y para hacer sentir no hay más que ser
consciente de lo importante y estar en contacto con ello porque
sea en donde pones tu atención ya que es lo que de verdad te importa. Estar
en contacto con tu centro. Saber lo que vale la pena en la vida y vivirlo cada
día y sobre todo tratar a todo el mundo con amabilidad porque todos somos uno. Alejandro Jodorowsky decía: “Lo
que das, te lo das, lo que no das, te lo quitas”.Cuanto más das, más te llenas y más sencillo te vuelves.
Ahora que el presente me sonríe, me acuerdo del
pasado y de todas las cosas que también me hicieron sonreír y de las que no,
también y les doy las gracias por haberme enseñado algo, les guiño
un ojo para que juntos tatuemos esas sonrisas en mi alma y borremos todo lo
demás, que por sonreír que no falte, pues si el presente me sonríe yo le sonrío
de vuelta más fuerte y así permanecer en este instante que dura la vida y que es un regalo.
Una vez le preguntaron
a Ramakrishna, uno de los místicos indios más importantes del S. XIX, si creía
en Dios y él dijo: “No creo en Dios”. Todos quedaron boquiabiertos y perplejos
ante su respuesta y de nuevo le volvieron a preguntar: “¿cómo un místico como
tú no cree en Dios?” a lo que Ramakrishna contestó: “No creo en Dios, lo
conozco.”
En este preciso instante que escribo estas líneas la mayoría de la
población mundial es pobre y una gran parte está desnutrida y pasándolo mal.
Existen guerras y se producen actos violentos contra inocentes y menores. Sin
embargo a este lado del mundo parece que no importara, existe una minoría que
está absorta escribiendo en un nuevo lenguaje a base de “hashtag” y
preocupándose por adquirir prendas de moda y aparentar. Conozco pocos hombres y
mujeres que lean libros interesantes, la mayoría prefiere escuchar reggeaton y
emborracharse los fines de semana mientras suben fotos a redes sociales para
tener la constante aprobación de los demás a través de “likes”. Muchos buscan tener
cuerpos perfectos sin cultivar su mente. Por eso es más fácil encontrarse los
gimnasios llenos y las librerías vacías. También hay quienes cultivan tanto su
mente divagando en ideas, que a veces incluso alcanzan altos ideales abstractos
pero como no han cultivado su espíritu sino sólo su mente, pueden llegar a
creerse superiores a los demás porque tienen ego intelectual, que es ego al fin
y al cabo. Vivimos en el mundo del Ego. La gente ama ser protagonista. “Yo, yo
mejor, yo más, yo, yo, yo".No hay más que escuchar conversaciones para darse
cuenta de este hecho. Sin embargo no saben que el ego está lleno de trampas. El
ego nunca les hará felices porque nunca se sacia. Siempre querrá más. Más fotos
en Instagram para mostrar su belleza, sus prendas, su riqueza, su forma de vida
"cool" o sus novi@s guap@s. Más dinero para sentirse importante, más
casas, coches, motos, aparatos tecnológicos de última generación, más
productos, más, más, más. El deseo nunca cesa. Y sin embargo, llegará un punto
en sus vidas en que quizás no se sientan satisfechos del todo a pesar de haber
conseguido todo lo que se supone les debería hacer felices. Surgen las crisis y
será alguna catarsis la que les hará despertar o quizás nunca la sientan y se
engañarán a sí mismos distrayéndose con otra cosa para así no tener la
necesidad de cambiar y adentrarse en lo desconocido que trae un cambio de
conciencia. Sin embargo, no saben que el ego está muerto de miedo. Tiene
pánico, verdadero pánico a desparecer. Por eso la gente egocéntrica
tiene pavor a la muerte, se identifican con su ego y el ego teme por encima de
todo a desaparecer. A mí más que a desaparecer, lo que me da verdaderamente
miedo es a vivir de ese modo. Como decía Pablo, el apóstol, “donde pones tu atención en eso te conviertes”
no quiero convertirme en una persona cuyas expectativas son aquellas que
dicta mi ego. Una vez un discípulo le preguntó a Buda cómo se conseguía la
felicidad porque esa persona quería felicidad, a lo que Buda replicó: Quita el “Yo”, luego quita el “quiero” y ya
tienes “felicidad”. O como dijo un sufí al que mataron por decir la
siguiente frase: "Dios es yo y yo
soy Dios cuando ceso de ser yo". Desde que tengo uso de conciencia
recuerdo tener la certeza de la existencia de Dios, no un Dios como ha contado
la iglesia católica, sino un Dios cercano que yo sentía siempre conmigo y al
que siempre me he dirigido. Desde pequeña he tenido interés por conocer a Dios
y para ello he leído y aprendido de muchas religiones (ya que son las únicas fuentes
que hablan del tema) y sacado algo bueno de ellas, pero no he seguido ninguna
doctrina ni dogma religioso. Recuerdo tener un debate a los 9 años en clase con
mi profesora de religión, cuando dije en alto que todos somos Dios, la mujer
entró en cólera y casi me castigó pero yo seguí con mi copla durante los
sucesivos años de mi vida. Muchos tienen vergüenza de hablar de Dios o de estos
temas y a mí sin embargo lo que me da vergüenza es comportarme como se comporta
la gente en este lugar del mundo. Quienes me conocen saben que me encanta
hablar de temas espirituales, es más, creo que somos seres espirituales
teniendo una experiencia física, pero muy pocos se dan cuenta de ello y hasta
se ríen de los que tenemos conciencia espiritual o más bien les
asustamos. Creo que es el momento de hablar de ello, de hablar en alto de estos
temas al igual que los que tienen mucho ego lo hacen. Quizás la gente con más
ego es más ruidosa que ese otro tipo de gente, o necesita más
atención. Cuando pones tu atención en algo tan sublime, tan elevado, tan
perfecto como es la causa divina, tu mundo mejora y los miedos desaparecen. Te
vuelves mejor persona y tu atención no se focaliza en lo material sólo. En la
india lo llevan haciendo desde hace más de seis mil años y muchos de ellos a
pesar de no tener nada material, son felices y están llenos de amor y de dicha.
No como en Occidente en donde la sociedad nos ha implantado que
debemos mantener un sistema consumista que actúa como si viviéramos
en un mundo de recursos infinitos. Reflexionemos un instante sobre eso.
Apaguemos todo el ruido de nuestro alrededor y entremos en silencio. Lloremos
si hace falta, porque a veces hay conflictos internos que salen a la luz cuando
uno se escucha por primera vez y eso es genial, se está limpiando internamente.
Entrar en meditación y navegar hacia uno mismo es maravilloso. Puede que te
sientas como ese místico indio del siglo XIX que de pronto no le hacía falta
creer en Dios porque le descubrió dentro de sí. Estoy segura que como poco, conseguirás
paz y eso permitidme que os diga, es el mayor tesoro que se puede adquirir. Que
tengáis un precioso día con vuestros seres queridos, ya sean de diferentes razas
animales, de diferente nacionalidad, género, edad, condición, raza o lo que sea
de la vuestra, lo diferente siempre es bueno… yo me voy a pasar un día con mi chico sin la necesidad de colgar ninguna foto de ello y os aseguro que es bonito a rabiar J
El tesoro dentro
de ti
No busques un tesoro entre el barro de la mente
porque te ensuciarás y te confundirá.
No ansíes el tesoro de otros
porque nunca será tuyo,
siempre será el del otro.
No busques un tesoro con otros ciegos
que también buscan tesoros,
pues vuestra ceguera no os permitirá saber cómo luce uno.