“Maybe…you´ll
fall in love with me all over again.” (Ernest Hemingway)
Este fin de semana he estado de viaje con mi pareja para celebrar
su cumpleaños, por eso no he podido hasta ahora colgar este poema que he escrito
para él. Vamos camino de 12 añitos de amor, qué afortunada soy...
“Sería tan sencillo encontrar la calma en el mundo de la imaginación.
Pero yo siempre he tratado de vivir en los dos mundos al mismo tiempo y no abandonar
uno de ellos por culpa del otro.” (Milan Kundera)
Esta frase la dijo el escritor checo Milan Kundera, autor de “La
insoportable levedad del ser”. Me siento identificada con este escritor, quien
como yo, tenía fascinación por el vínculo imposible entre fantasía y lucidez. Aquellos
quienes vivimos en dos mundos a la vez: el real y el imaginario. Este
cuento-relato-poesía de verso libre es un ejemplo de ello. ¡Un abrazo!
Dibujo roto
Fue cuando ella le apartó el pelo de la frente.
Le gustaba observarle
sin perderse ni un ápice de su imperfecta simetría.
Sus hoyuelos, antes de existir, habían sido primero soñados por los
ángeles y después,
se habían hecho carne gracias al lápiz invisible de la
ternura de una madre que le parió con mucho amor.
En aquella sonrisa se disolvían los deseos de escaparse.
Todo él
era el tapiz del cielo para perderse.
Pareciese, que con solo tocarle, se fuera a desvanecer de unos
dedos esquivos y no merecedores del
éxtasis del universo.
Aquella mirada era la causa exacta para perder el juicio. Causaba rubor
y pasión irracional a la vez.
Y su voz, solo comparable a la inmensidad de la trascendencia.
La gracia, la elegancia y el talento, todo diseñado para una misma
persona.
Así de injusto era para el resto de la humanidad. Y así de afortunado
era él.
Se podía cantar en sus formas y soñar sobre los trazos perfectos de su
figura.
Sus besos eran cálidos, suaves e intensos, de la misma naturaleza que
la eternidad.
No sentía que estuviera exagerando ni que fuese idolatría,
sino
que estaba siendo meridianamente justa ante la encarnación de la magia de la
alquimia
materializada.
Sabía que solo se trasciende aquello a lo que se puede ofrecer gratitud
y ella sentía gratitud por cada respiración a su lado.
Así que su paso por la certeza del cielo existía.
Era él su sueño,
su obsesión y sus pensamientos intrusivos, a la vez.
Los remordimientos no le permitían olvidarse de que estaba esposada/casada.
Lo que había sido su principal logro, ahora era su mayor dolor.
Cuando le conoció, estuvo llorando sin consuelo por el sentimiento
de culpabilidad.
Ella quería a su marido y no quería hacerle daño.
Había invertido mucho tiempo en diseñar el resto de sus días compartiéndolos
junto a su esposo.
Con la cercanía que regalan los años juntos,
la seguridad del conocerse
tanto como para lanzarse al precipicio de ser uno mismo
y el consuelo de lo
conocido y lo familiar.
La sensación de sentirse en casa con alguien y que con tan pocos sucede.
Ese poso del eterno cariño de los años que engaña con una falsa seguridad.
Aunque en realidad, nada lo sea.
Sin embargo, el embrujo del enamoramiento le cautivó de tal
forma, que pensó que se había vuelto loca.
No podía dejar de pensar en él y de diseñar otro futuro
alternativo.
Era la razón que le hacía perder la sin razón que albergaba.
Se había convertido en fugitiva de su casa y prófuga de su esposo.
Se debatía día y noche en una lucha sin tregua entre sus más
profundos y poderosos deseos
y el ferviente uso de la razón.
La que le recordaba que tanto la diferencia de edad como una vida normativa
encauzada,
debía ser su sino.
Solo compartían viejos sentimientos.
Le había costado mucho conseguir esa vida que tanto esfuerzo y tiempo le
costó construir.
Él le agarró sutilmente del cuello.
Ya no importaba el tiempo que les
separaba de sus nacimientos.
Le recostó a su lado y los dos se fusionaron en la misma ecuación
del infinito.
Allí se quedaron largo rato,
hasta gestar los deseos del fuego de las lenguas.
Se perdieron el uno en el otro, tanto y tantas veces que a ella le
costó encontrarse incluso en sus carnes.
Mirarse al espejo, suponía partirse en varias mitades.
Las de unos,
las de otros, y la de ella.
Por más que lo intentó, la lucha llegó a hacerle mella a su paz.
Y
ella sabía que todo aquello que quitase paz, no era conveniente.
Se dio cuenta que no podía seguir atrapada en un dibujo abstracto,
tan perfecto pero difuso a la vez.
Más perteneciente al mundo onírico que al
real.
Su marido sin embargo, era un cuadro realista.
Lo que se veía era lo que había.
Sin dobleces, sin profundidad, sin ilusiones y sin esperanza.
La cruda y sincera realidad, que tanto abrumaba.
Amar tanto, suponía olvidar todo lo demás.
Pero vivir
en el secreto no era para valientes, sino para locos sin corazón.
Lo amaba tan profundamente que no era capaz siquiera de calcular el
fondo de ese abismo.
Le miró por última vez para recordarle bien y le dijo que se verían
más tarde,
pero ese más tarde nunca ocurrió.
Como tantas otras cosas que se dicen y no se cumplen.
Que se
quedan en el olvido marchito de las palabras difusas.
Dentro de sus fueros internos, los dos sabían que se verían en
otro espacio y en otro tiempo.
Porque sus líneas se pertenecían.
Cuando los trazados de sus cuerpos se hubieran esfumado
y donde
solo los esbozos diseñados primero por los ángeles existían.
Donde el mundo de las formas no era importante.
El lugar donde se
construían los sueños y las ideas.
Allí donde los sentimientos de dolor no existían.
En ese mundo de absoluta potencialidad, donde todo es posible,
ellos
compartirían el mismo lienzo en blanco.
Se convirtieron en el pensamiento incesante el uno del otro para
siempre.
Serían su pensamiento positivo respectivamente y la causa de su dolor,
al mismo tiempo.
Al menos compartieron sus trazados en una realidad opaca.
Y la convirtieron en poesía.
Serían, como un dibujo que no debió nunca romperse.
¿En qué
momento la gente adulta se olvidó de lo más importante? Estoy rodeada de
personas que ya no saben divertirse, que están tan ocupados en sus mundos “de
cifras y responsabilidades” que no tienen tiempo para reírse. Ya no bailan, cantan,
crean, juegan… solo andan todo el día preocupados con el ceño fruncido.
Todo
les parece caro y se vuelven tacaños. No salen de sus casas. No les gusta
socializar. Juzgan, se quejan y critican. ¿En qué momento olvidaron que
la vida no se trata de eso? la alegría y el gozo no corresponde a una sola
edad, es una actitud ante la vida.
A veces he dudado si soy yo la que no
madura, pero creo que tengo la suficiente madurez y responsabilidad como para pagar
todas mis facturas y ser consecuente con lo que pienso. La madurez también se aplica para elegir salir del drama y
el victimismo. Para elegir una actitud de alegría y amor.
Cada día cuenta. Cada
sonrisa suma. Cada acto de comprensión y empatía, llena. Cada pensamiento
positivo y optimista, relaja. Cada respiración y bendición de nuestras vidas, se debe agradecer. Y cada vez que uno se escucha a sí mismo, es
feliz.
¡Os deseo
una feliz actitud nueva para este año! Y a quien ya la tenga, darle la
enhorabuena por aguantar esa vela dentro de un territorio oscuro.
"La sensibilidad es la nueva fuerza." (Anita Moorjani)
Soy una persona “clari-sientiente”. Me
ha costado años saber y aceptar esto. Antes creía que era sumamente empática y
sensible, (estoy dentro del rango de persona PAS, “personas altamente
sensibles”).
Tengo tanta empatía, que conecto
profundamente con las personas que tengo alrededor. Hasta el punto de que si no
me cuido, puedo mimetizarme totalmente con sus sentimientos y emociones.
Antes de trabajarme bien, en
alguna ocasión que he asistido a un tanatorio, aunque no conociera
personalmente a la persona que se había ido, empezaba a llorar,
porque absorbía las emociones de aquellos que lo sufrían. Con trabajo lo he ido
mejorando y ahora soy capaz de controlarlo.
Cuando voy a algún lado, capto
las energías de los lugares así como de las personas, e incluso, capto las
intenciones de las personas. He sentido siempre como míos los sentimientos y
emociones ajenas, por eso necesito mi espacio personal para poder asimilarlos,
separarlos y encauzarlos. A base de constancia, aprendí a que en realidad lo
que pasaba era que captaba perfectamente sus sentimientos y ahora soy capaz de
reconocerlos paras poder observarlos de forma externa a mí aunque los esté
sintiendo personalmente.
Para esta sociedad competitiva y agresiva esto
supone supuestamente una debilidad, sin embargo, es recomendable aprender a
encauzar la alta sensibilidad como un super poder. He aprendido a desarrollarlo de tal forma, que pueda ayudar a los
demás. Canalizando toda esa empatía y sensibilidad, se puede ser un buen
instrumento para escuchar a las personas que están atravesando procesos
complicados. Y eso no solo les ayuda a ellas, sino que aporta un sentido y un
propósito de vida a quien presta esa ayuda desinteresada.
Por otra parte, esa sensibilidad también me supone que no soporte a las personas que hablan muy
alto, los entornos ruidosos, los sitios no armoniosos, los lugares muy
concurridos o las personas que sean agresivas. Capto la ira antes incluso de
que haya llegado alguien que la albergue en su interior. Así que por ello, soy
capaz de tranquilizar a las personas y darles cierta paz.
Con esta publicación, quiero normalizar esta
condición que cada vez más personas van compartiendo. Des estigmatizar esa
presunta debilidad de las personas sensibles y otorgarles un alto valor, pues
la ayuda a los semejantes es el mayor acto de servicio que podemos brindarnos
los unos a los otros.
Aprender a encauzar nuestros dones personales
para ayudar a los demás es lo mejor que podemos hacer siempre. Cada uno lo hará
según sea y eso siempre hará de este mundo un lugar mejor. Que es de lo que se
trata ya que pasamos por aquí temporalmente.
Nunca es tarde
Nunca es tarde para perdonar, ni para amar.
Nunca es tarde para empezar de cero y reinventarse.
Nunca es tarde para decir te quiero a alguien.
Ni para aprender algo nuevo.
Nunca es tarde para buscar y encontrar lo que se quiere.
Nunca es tarde para
hablar, para conciliar posturas, para encontrar un acuerdo.
Nunca es tarde para
ser lo que se es o lo que se quiere ser.
Nunca es tarde para avanzar, mejorar o
medrar.
Nunca es tarde para moverse, cambiar, ni para adaptarse.
Nunca es tarde para conseguir,
lograr y alcanzar.
Nunca es tarde para ayudar, servir, prestar o devolver.
Nunca es tarde para subir, avanzar y crecer.
Nunca es tarde para soñar.
Nunca es tarde para sonreír y abrazar.
Nunca es tarde para enseñar.
Nunca es tarde dejar un patrimonio inmaterial,
ni para resolver lo que llevaba tiempo sin ser resuelto.
Hace unos años, haciendo rafting en un río
salvaje en Estados Unidos, me caí por una catarata que tenía una altura
considerable. Minutos antes de caer, me había quitado el chaleco salvavidas
porque el agua estaba calmada y en ese momento, ilusa de mí, pensé que no
pasaría nada. Mi mente borró cualquier recuerdo de la caída por lo traumático
que pudo ser. Lo único que recuerdo fue escuchar el sonido ensordecedor de la
catarata mientras nos acercábamos a ella y lo siguiente a eso, yo siendo
llevada a mucha velocidad por la corriente del río mientras notaba cómo las
piedras me hacían sangre en las piernas.
He sentido de cerca la muerte en dos ocasiones, aquella vez haciendo
rafting y en marzo de 2020 pasando el COVID en el que incluso los servicios de
urgencias me atendieron y me llevaron en ambulancia, pero al no haber más sitio
en el hospital, pues aquello parecía un auténtico “hospital de campaña”, me mandaron
a casa sola y a mi suerte. En ambas ocasiones pensé y sentí que me moría. Y
aquello por antónimo que parezca, me otorgó un verdadero regalo. Me brindó la
oportunidad de mirar de frente a mis más profundos miedos.
Aquellos miedos que
todos tenemos arraigados en lo más profundo de nuestro ser y que son un tema
tabú en esta sociedad como es el tema de la muerte, al que a mí me gusta
llamarle “trascender a otro nivel de conciencia”. Sin embargo, al atravesarlos,
les di la mano, para así poder aceptarlos y por fin, no temerlos. Y eso otorga
el mejor regalo para la vida, pues cuando dejas de temer a la muerte, empiezas
a vivir de verdad. Vivir sin miedo y disfrutando de ser uno mismo. Y eso, en
estos tiempos que vivimos es todo un mérito. Ya está bien de miedos de
pandemias, guerras, o desastres naturales. Hoy estás vivo, así que hoy es lo
único que cuenta. El miedo paraliza y el amor engrandece.
Bután, que es considerado el país más feliz del mundo, lo es, porque
el propio gobierno insta a sus habitantes a que meditan una vez al día sobre la
muerte y haciendo eso, viven más y mejor la vida. Así de increíble es ese país.
En ese viaje que recorrí dentro de mí, aprendí que somos seres eternos
y que nuestra verdadera naturaleza es aquella que anida el cuerpo que
habitamos. Tengo certezas en mi vida que me corroboran este hecho y poco a
poco, este tema va siendo tratado de forma científica por investigaciones realizadas
en hospitales. Existen evidencias que son estudiadas por doctores tales como el
Dr. Pim Van Lommel en Holanda, la Dra. Elisabeth Kübler Ross en Suiza y Estados
Unidos, el Dr. Eben Alexander en Estados Unidos, el Dr. Brian Weiss en Estados
Unidos o los doctores aquí en España como el Dr. Manuel Sans Segarra, el Dr.
Juan José López Martínez, el Dr. Miguel Ángel Pertierra, la Dra. Lola Aparicio,
el Dr. Vicent Guillem, la Dra. Luján Comas…por poner algunos ejemplos.
El proceso de iluminar el
sufrimiento del mundo comienza dentro de cada uno de nosotros. Cuando
eliminamos las sombras que albergamos en nuestro interior, creamos un espacio
para la luz, compasión y la empatía. La transformación personal no solo nos libera
de las cadenas del sufrimiento, sino que también irradia positividad y amor a nuestro
entorno. Así que recuerda, el mayor regalo que tienes para ofrecer al mundo es
tu propia transformación. Al sanarte a ti mismo, estás contribuyendo a sanar el
mundo.
Como decía San Agustín de Nipona, “Ama y haz lo que
quieras”, porque si amas, solo desde allí puede salir todo lo bueno.
VIVAMOS con alegría y disfrutando de cada segundo que tenemos aquí en
esta experiencia, porque de verdad que es única y hay que disfrutarla.
Qué fácil es adoctrinar a la población para convertirla en una
masa uniforme de pensamiento cual borrego de rebaño. Un día después de la investidura de
Pedro Sánchez, las razones que escucho para justificarlo son estas: “Es que es
mejor esto que la derecha” o “es que el PP iba a gobernar con la extrema
derecha”. ¿De verdad eso se consideran razones? se asemeja a un razonamiento vacío
de contenido como es el “porque sí” de toda la vida. Nos han grabado el relato
“izquierda-derecha” en el pensamiento (ligado a una herida emocional de la G.C.E.)
y ello no nos permite ver más allá para conseguir un razonamiento necesario. El
simple hecho de analizar sobre lo que está verdaderamente pasando es un
ejercicio que pocos se plantean. Se nos requiere pegados en el sofá viendo
Netflix y que nos de igual todo lo que ocurre, para que así la agenda siga
hacia adelante disfrazada de falsa democracia.
Nos indican el pensamiento a seguir y eso nos mantiene tranquilos
porque creemos que “no pasa nada” y que “a mí no me afecta”. Pero la
verdad es que te afecta muchísimo más de lo que crees. En primera instancia, se
tambalea hasta el punto de perderlo, uno de tus derechos fundamentales, el
derecho de igualdad ante la Ley, ni más ni menos. Y por supuesto también va a
afectar directamente a tu bolsillo. Nos toca pagar unos 400 euros aproximadamente
a cada ciudadano español para condonar una deuda millonaria de una comunidad.
Esto crea desigualdad no solo entre ciudadanos, sino entre comunidades
autónomas. Los gestores internacionales ya empiezan a anunciar que descartan a
España como país para invertir, las empresas se empezarán ir, (véase
Ferrovial), hay más paro, te van a subir los impuestos, y va a subir la
inflación, por lo tanto, vas a ser más pobre. Pero sigues pensando que no te
afecta.
Mientras, se blanquea la imagen de partidos que secundan a
terroristas (que han cometido asesinatos por causa política, cabe recordar, con
muchísimas víctimas a sus espaldas) y sin embargo, se difama a un partido
tachándolo de “extrema derecha”. Con ese simple apelativo queda totalmente
descartado y desprestigiado para no escucharlo. Pero según el razonamiento
izquierda-derecha, ¿no sería la extrema derecha aquellos partidos nacionalistas
vascos y catalanes con quienes se alían? como eso no interesa que se plantee,
ese apelativo no se aplica en este caso y se oculta. Uno de estos partidos tiene un prófugo de la justicia con varias causas, procedimientos pendientes y 400 imputados.
Según la Ley, que aplica a
todo ciudadano y que es el ordenamiento jurídico por el cual todos los
ciudadanos nos regimos y respondemos, han sido juzgados y condenados, pero
ellos van a quedar exentos de cumplirla. Lo que inmediatamente convierte al
Estado español en un estado que no cumple con el Estado de Derecho. ¿Y qué
significa el Estado de Derecho? significa que el ejercicio del poder está
limitado jurídicamente, (se incumple en este caso) que rige la separación de
poderes (se incumple también en cuanto que el poder ejecutivo, es decir, el
gobierno, propone una Ley que desacata al poder judicial) y que los derechos
individuales están garantizados (se incumple también con lo que acabo de
explicar antes).
El principio de separación de poderes está incorporado a la
Constitución de 1978 y esta como veis, también se incumple, ahí es nada. “La
formulación moderna del principio de separación de poderes se debe a
Montesquieu, quien plasmó en su obra “El Espíritu de las leyes”, donde dice que
cada una de las funciones del Estado (ejecutiva, legislativa y judicial) debe
ser ejercida por un titular distinto. Partiendo de esta separación, Montesquieu
propuso un sistema de controles en el que cada uno de los poderes, además de
ejercer la función que le es propia, vigila a los demás, evitando así los abusos
de poder” (sacado de mi libro de “Derecho Administrativo” del grado
de Trabajo Social) Pero este abuso en nuestro caso, ya se ha ejecutado.
En el momento en el que existen unos ciudadanos de primera y
otros de segunda y que los de primera, son los que han cometido los
delitos pero que no tienen que responder ante la ley, ya no existe igualdad
ante esa Ley. Por lo tanto, tampoco se cumple el artículo 14 de la Constitución.
En el momento en que se crea una ley para crear esa desigualdad, se delimita la
justicia, de la cual yo soy ferviente defensora. Y en ese preciso instante, en el
que no se cumple la Constitución, ni la separación de poderes, es en el que la
democracia deja de existir. Y lo podemos empezar a llamar dictadura moderna.
Es muy fácil mediante la verborrea dialéctica desde un
púlpito, grabar frases que se convierten en máximas para dibujar la realidad
que se quiere que se crea. Se llama usar la retórica como poder de manipulación
de masas. Esto es ingeniería social y un
adoctrinamiento sutil a la población para el propio interés de una sola persona
que quiere seguir ostentando el poder. Esta es ya su tercera legislatura legitimada
por una democracia que la posibilita, aunque no haya ganado las elecciones.
El pensamiento de “izquierda”, del que yo formé parte, reduce a toda persona que sea
contraria a su pensamiento como “facha” o “cayetano”. Conozco personas de
izquierdas tan intolerantes como para dejar amistades solo por pensar de forma
distinta a ellos. ¿Entro entonces yo también en ese colectivo? Me he
considerado de izquierdas durante toda la vida. Solía votar a
Izquierda Unida, y también en una ocasión voté a Podemos. Sin embargo, el hecho disruptivo que pasó en 2020 me abrió los ojos como nunca antes. Años atrás
ya me había distanciado de “Podemos” por varias razones, una de ellas
justamente, era por estar del lado de estos partidas nacionalistas, y otras por
citar algunas: por estar financiado y simpatizar con la política de un estado dictador como Venezuela, por
el falso feminismo del que no me he sentido nunca identificada, por su
hipocresía hacia "la casta" política mientras ellos se compraron un chalet en
Galapagar… hechos con los que yo simplemente no caso.
He crecido en Alcorcón, una ciudad dormitorio de Madrid, y
me he rodeado de personas de izquierdas. He
estado muy alineada y lo sigo estando por supuesto, con el pensamiento utópico
de justicia social e igualdad social, de protección a los más débiles
(colectivos de riesgo como tercera edad, personas con discapacidad, mujeres en
riesgo de exclusión social, personas dependientes… de ahí mis estudios en
Trabajo Social) de defensa del Estado del bienestar en el que se garantizan esas
protecciones, de defensa de la Educación y sanidad pública… e incluso estuve en
el 15M en Madrid de la mano del movimiento “Indignado” que tenía a José Luis
Sampedro como inspirador y de quien sigo compartiendo ideas y valores. Pero fue
a partir de la gestión de la pandemia en nuestro país de la mano del partido
que gobernaba en ese momento que era el PSOE, cuando me empecé a dar cuenta de
todo. Desperté, como se dice. Me di cuenta que todo va mucho más allá de
izquierdas y derechas, que se nos mantiene en esa dualidad para mantenernos
enfrentados y para no analizar. Que la "partitocracia" en España PP-PSOE no son
más que los títeres de los que verdaderamente controlan el mundo y ellos son
sus fieles ejecutores. Y también fue cuando empecé a estudiar “Astromundial” (que estudia cómo los fenómenos astrológicos se relacionan con los acontecimientos mundiales) y a empezar a atar cabos a medida que aprendía más sobre ello. Con todo esto
quiero decir, que hay un plan bien urdido detrás de todo el paripé que vemos en el Congreso.
Creo que Pedro Sánchez ha usado todas las artimañas posibles a su alcance, para conseguir
seguir en el poder. La más clara de ellas ha sido en cuanto a la amnistía. Pero
no es la única, también ha mentido en innumerables ocasiones (por ejemplo todas las veces que dijo que no pactaría con Podemos) Se ha contradicho
en muchas otras más. Ha usado el relato social en su investidura para intentar
engañarnos, porque, ¿de verdad cuela que el abono gratis sea suficiente para
contrarrestar el más importante ataque al Estado de derecho en los últimos años?
Esto se llama abuso de poder. Por ello el hartazgo ha llegado hasta las calles.
Y sin embargo, se inventan que las manifestaciones legítimas de los ciudadanos, son violentas, y con esa falsa excusa, se ha valido de la mano de su esbirro, el ministro del Interior,
Marlaska, a través de su brazo ejecutor como es el cuerpo policial, para rociar
con gases y agredir a la población que se manifiesta de forma pacífica en sus
sedes nacionales. Cuando son ellos los que infiltran a “violentos” para
justificar esa acción desproporcionada. Hay testigos que corroboran este hecho. No soy la única que me he dado cuenta
de todo esto, ya somos muchos. Y ahora, no nos callamos.
Es hora de cambiar las cosas. Es hora de cambiar la Ley
Electoral. Es hora de ir más allá de los partidos políticos. Es hora de que las
viejas estructuras se caigan. Es hora de construir una nueva ordenación basada
en la verdadera justicia. Es hora de crear las figuras de “gestores de los
ciudadanos” en vez de políticos corruptos con ansias de poder. Ya es hora de la
revolución pacífica. Es la hora del cambio. Unámonos.
Esta mañana he estado a punto de contestar a una publicación
en una red social de un amigo con la que no estaba de acuerdo. Sin
embargo, me he dado mi espacio para sentir la emoción que me ha provocado, he respirado
profundamente, me he hecho consciente de la situación y me he preguntado por
qué me ha molestado hasta el punto de querer dejar mi opinión. Me he vuelto a dejar espacio para sentir y a continuación
me he formulado la siguiente pregunta: ¿lo que voy a decir va a traer paz? Y si
la respuesta es negativa, entonces no voy a sumar con mi aportación y es mejor
dejarlo estar. No me va a aportar nada positivo ni a mí ni a la otra persona.
Así que, ¿por qué quiero rebatir un pensamiento que esa otra persona tiene que
es opuesto a lo que yo creo? Lo que yo creo no es más certero que lo que otra
persona cree. Esto me ha devuelto a mi centro y ha hecho disipar la
emoción que estaba sintiendo.
Entonces, me ha venido a la memoria la siguiente reflexión
que tuve durante una meditación que hice cuando tenía 27 años: Me di cuenta por primera vez en mi vida, que yo no soy mi
pensamiento. Durante la meditación y dentro de la quietud que alcancé, me llegó
la siguiente pregunta: “¿Quién está pensando? ¿Soy yo la que piensa o yo soy
la que observa que piensa?” Y fue en ese preciso instante en el que dejé de
identificarme con mi pensamiento. De pronto, me di cuenta que yo era el silencio
que quedaba al darme cuenta de ese hecho. Yo no era mi pensamiento.
El ego es, además de muchas otras cosas, la mente
condicionada por nuestro sistema de creencias. Desde pequeños, somos educados
de una determinada forma y eso nos va condicionando a medida que vamos creciendo. Nos acercamos incluso a
aquellos pensamientos que están acorde con lo que pensamos y así vamos
reforzando esas creencias y nuestro ego va creciendo en base a ello.
Llega un momento en el que eso hay que trascenderlo si se
quiere mejorar como persona. El hecho de hacernos conscientes de la mente
condicionada, ayuda a despertar del gran letargo en el que el ego nos tiene
sumidos. Al asumir la educación que se nos enseña, la enraizamos en nuestra
propia base de valores creándonos una identidad en consonancia con ella.
Incluso cuando nuestra personalidad física está formada, y con ello el ego que
va ligado a ella, dejamos de cuestionarnos las cosas. Hacemos como propias las
creencias que hemos recibido y se convierten en patrones que vamos a repetir.
En muchas ocasiones, ni nos paramos a cuestionar esos patrones.
Esto sucede porque nos identificamos completamente con la
mente. Creemos que el pensamiento soy yo y ahí es donde empieza la trampa y
donde comienza el sufrimiento. Cada vez que estoy pensando, no me doy cuenta de
que ese que piensa no soy yo, sino que es una mente repitiendo un
condicionamiento aprendido. Así que de lo que se trata, es de poder observar el
pensamiento. Y si yo puedo observar el pensamiento, no soy ese pensamiento. Es
hacerse consciente de la voz en la cabeza, de lo que dice y las emociones que
provoca, porque son los pensamientos los que generan las emociones. Y las
emociones alimentan los pensamientos, y de ese modo se crea un círculo, como la
serpiente que se muerde la cola.
Necesitamos hacernos conscientes de que yo ni soy mi
pensamiento, ni soy mis emociones. Y en el momento en que nos vamos separando
de eso, tomando esa perspectiva y entrando en ese silencio que queda cuando nos
damos cuenta que no somos el pensamiento, es entonces cuando directamente nos
conectamos con lo que somos.
El ego o ese condicionamiento, nos crea una capa alrededor
tan gruesa, que dejamos de ver la realidad tal cual es, e interpretamos el mundo
a través de nuestras creencias. Vamos construyendo unas estructuras rígidas en
la mente, que no nos dejan salir de ahí y todo lo que no encaja con ello, provoca rechazo y hace que el ego se sienta atacado. Como se siente en riesgo, ataca y ahí es cuando
empieza el sufrimiento.
Todo no deja de ser una reacción del ego, de esa mente
condicionada que se siente atacada y que está interpretando o juzgando algo
como negativo según la identidad construida. Darse cuenta de ello, nos libera, o al menos a mí me funciona :)
¡Un súper abrazo y gracias por aguantar esta chapa! Dejo aquí este vídeo musical, que no pega nada con el texto pero que me encanta, jeje.