miércoles, 7 de febrero de 2024

Contradicciones

“Voy a decirte algo; los pensamientos nunca son honestos. Las emociones, sí.” (Albert Camus)



Contradicciones

 

He dicho cosas que pensé que nunca diría.

He hecho cosas que pensé que nunca haría.

He perdonado cosas,

que pensé que nunca perdonaría.

He soportado cosas que pensé

que nunca soportaría.

He pedido perdón por cosas

que pensé que nunca,

hubiera tenido la necesidad de pedir perdón.

 

Mi caos y mi orden,

mi fantasía y mi lucidez,

mi dignidad y mi vergüenza,

mi miedo y mi valor,

mi amor y mi desamor,

mi creatividad y mi aburrimiento,

conviven en el mismo espacio interno

donde coexisten juntos

a veces en armonía,

y a veces, no.

 

Gracias a esas contradicciones

y a mis fieles dicotomías,

aprendo de las diferentes aristas

de las realidades que me muestran.

 Pues todo es un continuo aprendizaje,

una bendición

y una oportunidad para perdonar.

Primero a nosotros mismos

y después, a los demás.

 

Nadie exento de perdonar ni de ser perdonado.

Todos nos equivocamos todos los días.

 

No juzgar, debería ser trending topic.

Ni a nosotros,

Ni a los demás.

 

Ser humano,

es personificar la dualidad.

 

Beatriz Casaus 2024 ©





lunes, 22 de enero de 2024

Enero

 

“Maybe…you´ll fall in love with me all over again.” (Ernest Hemingway)


Este fin de semana he estado de viaje con mi pareja para celebrar su cumpleaños, por eso no he podido hasta ahora colgar este poema que he escrito para él. Vamos camino de 12 añitos de amor, qué afortunada soy... 

Un abrazo.


Enero

 

Me llevo mi amor a todos lados,

a todos los mundos si es necesario.

Nada queda libre en mí

si no es por amor al amor.

 

Soy adalid de un sentimiento

edificado dentro de mis muros.

Más fuerte que una montaña de mar.

Intocable y encomiado al vacío

de saltar a tus brazos.

Y más, que un instante cortado

con una pluma del alma.

 

El agua se ha llevado la fresca indulgencia

y ha dejado los sedimentos

de lealtad y apreciación mutua.

 

Él nació en pleno invierno

y yo aprendí a vivir dentro de su frío.

Nosotros, somos verano juntos.

El primero y el último mes el uno del otro.

 

Hemos expiado las ruinas

que otros nos dejaron.

Nos queda la resaca del amor celebrado

sin necesidad de un matrimonio

que lo estropee.

Es la manera de vivir amando

la que hemos elegido.

Pocos se atreven a tan grande desafío

y perder la costumbre

de amarse solo a uno mismo.

 

Nací con un corazón pequeño

que se me ha ido ensanchando

con los años de amor.

La mano con la que te acaricio

es la misma que escribe tus logros a mi lado.

La que pernocta sin descanso

para escribir el infinito azul.

 

Eres el sol de enero.

El ocaso nos recuerda

que nos queda otro año por delante

para disfrutarnos.

 

Llegaremos a mirar el vuelo del viento

desde el hueco de estos zapatos,

caminando hacia la luz

que anidan los versos

y se viven los latidos

compartidos.


El amor, es la verdadera palabra mágica,

es el “abracadabra” de la realidad.

 

Beatriz Casaus 2024 ©




miércoles, 3 de enero de 2024

Dibujo roto

 

“Sería tan sencillo encontrar la calma en el mundo de la imaginación. Pero yo siempre he tratado de vivir en los dos mundos al mismo tiempo y no abandonar uno de ellos por culpa del otro.” (Milan Kundera)

Esta frase la dijo el escritor checo Milan Kundera, autor de “La insoportable levedad del ser”. Me siento identificada con este escritor, quien como yo, tenía fascinación por el vínculo imposible entre fantasía y lucidez. Aquellos quienes vivimos en dos mundos a la vez: el real y el imaginario. Este cuento-relato-poesía de verso libre es un ejemplo de ello. ¡Un abrazo!

 

Dibujo roto


Fue cuando ella le apartó el pelo de la frente. 

Le gustaba observarle sin perderse ni un ápice de su imperfecta simetría.

Sus hoyuelos, antes de existir, habían sido primero soñados por los ángeles y después, 

se habían hecho carne gracias al lápiz invisible de la ternura de una madre que le parió con mucho amor.

En aquella sonrisa se disolvían los deseos de escaparse. 

Todo él era el tapiz del cielo para perderse.

Pareciese, que con solo tocarle, se fuera a desvanecer de unos dedos esquivos y no merecedores del 

éxtasis del universo.

Aquella mirada era la causa exacta para perder el juicio. Causaba rubor y pasión irracional a la vez. 

Y su voz, solo comparable a la inmensidad de la trascendencia.

La gracia, la elegancia y el talento, todo diseñado para una misma persona.

Así de injusto era para el resto de la humanidad. Y así de afortunado era él. 

Se podía cantar en sus formas y soñar sobre los trazos perfectos de su figura.

Sus besos eran cálidos, suaves e intensos, de la misma naturaleza que la eternidad.

No sentía que estuviera exagerando ni que fuese idolatría, 

sino que estaba siendo meridianamente justa ante la encarnación de la magia de la alquimia

 materializada.

Sabía que solo se trasciende aquello a lo que se puede ofrecer gratitud 

y ella sentía gratitud por cada respiración a su lado.

Así que su paso por la certeza del cielo existía. 

Era él su sueño, su obsesión y sus pensamientos intrusivos, a la vez.

Los remordimientos no le permitían olvidarse de que estaba esposada/casada.

Lo que había sido su principal logro, ahora era su mayor dolor.

Cuando le conoció, estuvo llorando sin consuelo por el sentimiento de culpabilidad. 

Ella quería a su marido y no quería hacerle daño.

Había invertido mucho tiempo en diseñar el resto de sus días compartiéndolos junto a su esposo.

Con la cercanía que regalan los años juntos, 

la seguridad del conocerse tanto como para lanzarse al precipicio de ser uno mismo 

y el consuelo de lo conocido y lo familiar.

La sensación de sentirse en casa con alguien y que con tan pocos sucede. 

Ese poso del eterno cariño de los años que engaña con una falsa seguridad.

Aunque en realidad, nada lo sea.

Sin embargo, el embrujo del enamoramiento le cautivó de tal forma, que pensó que se había vuelto loca.

No podía dejar de pensar en él y de diseñar otro futuro alternativo.

Era la razón que le hacía perder la sin razón que albergaba.

Se había convertido en fugitiva de su casa y prófuga de su esposo.

Se debatía día y noche en una lucha sin tregua entre sus más profundos y poderosos deseos 

y el ferviente uso de la razón.

La que le recordaba que tanto la diferencia de edad como una vida normativa encauzada, 

debía ser su sino.

Solo compartían viejos sentimientos. 

Le había costado mucho conseguir esa vida que tanto esfuerzo y tiempo le costó construir.

Él le agarró sutilmente del cuello. 

Ya no importaba el tiempo que les separaba de sus nacimientos.

Le recostó a su lado y los dos se fusionaron en la misma ecuación del infinito.

 Allí se quedaron largo rato, hasta gestar los deseos del fuego de las lenguas.

Se perdieron el uno en el otro, tanto y tantas veces que a ella le costó encontrarse incluso en sus carnes.

Mirarse al espejo, suponía partirse en varias mitades. 

Las de unos, las de otros, y la de ella.

Por más que lo intentó, la lucha llegó a hacerle mella a su paz. 

Y ella sabía que todo aquello que quitase paz, no era conveniente.

Se dio cuenta que no podía seguir atrapada en un dibujo abstracto, tan perfecto pero difuso a la vez. 

Más perteneciente al mundo onírico que al real.

Su marido sin embargo, era un cuadro realista. 

Lo que se veía era lo que había. 

Sin dobleces, sin profundidad, sin ilusiones y sin esperanza.

La cruda y sincera realidad, que tanto abrumaba.

Amar tanto, suponía olvidar todo lo demás. 

Pero vivir en el secreto no era para valientes, sino para locos sin corazón.

Lo amaba tan profundamente que no era capaz siquiera de calcular el fondo de ese abismo.

Le miró por última vez para recordarle bien y le dijo que se verían más tarde, 

pero ese más tarde nunca ocurrió.

Como tantas otras cosas que se dicen y no se cumplen. 

Que se quedan en el olvido marchito de las palabras difusas.

Dentro de sus fueros internos, los dos sabían que se verían en otro espacio y en otro tiempo. 

Porque sus líneas se pertenecían.

Cuando los trazados de sus cuerpos se hubieran esfumado 

y donde solo los esbozos diseñados primero por los ángeles existían.

Donde el mundo de las formas no era importante. 

El lugar donde se construían los sueños y las ideas.

Allí donde los sentimientos de dolor no existían.

En ese mundo de absoluta potencialidad, donde todo es posible, 

ellos compartirían el mismo lienzo en blanco.

Se convirtieron en el pensamiento incesante el uno del otro para siempre.

Serían su pensamiento positivo respectivamente y la causa de su dolor, al mismo tiempo.

Al menos compartieron sus trazados en una realidad opaca. 

Y la convirtieron en poesía. 

Serían, como un dibujo que no debió nunca romperse.

 

Beatriz Casaus 2024 © 





Cada día cuenta

 


¿En qué momento la gente adulta se olvidó de lo más importante? Estoy rodeada de personas que ya no saben divertirse, que están tan ocupados en sus mundos “de cifras y responsabilidades” que no tienen tiempo para reírse. Ya no bailan, cantan, crean, juegan… solo andan todo el día preocupados con el ceño fruncido. 

Todo les parece caro y se vuelven tacaños. No salen de sus casas. No les gusta socializar. Juzgan, se quejan y critican. ¿En qué momento olvidaron que la vida no se trata de eso? la alegría y el gozo no corresponde a una sola edad, es una actitud ante la vida. 

A veces he dudado si soy yo la que no madura, pero creo que tengo la suficiente madurez y responsabilidad como para pagar todas mis facturas y ser consecuente con lo que pienso. La madurez también se aplica para elegir salir del drama y el victimismo. Para elegir una actitud de alegría y amor. 

Cada día cuenta. Cada sonrisa suma. Cada acto de comprensión y empatía, llena. Cada pensamiento positivo y optimista, relaja.  Cada respiración y bendición de nuestras vidas, se debe agradecer. Y cada vez que uno se escucha a sí mismo, es feliz.  

¡Os deseo una feliz actitud nueva para este año! Y a quien ya la tenga, darle la enhorabuena por aguantar esa vela dentro de un territorio oscuro.

Beatriz Casaus 2024 ©



miércoles, 13 de diciembre de 2023

La fuerza de la sensibilidad

"La sensibilidad es la nueva fuerza." (Anita Moorjani) 


 Soy una persona “clari-sientiente”. Me ha costado años saber y aceptar esto. Antes creía que era sumamente empática y sensible, (estoy dentro del rango de persona PAS, “personas altamente sensibles”).

 Tengo tanta empatía, que conecto profundamente con las personas que tengo alrededor. Hasta el punto de que si no me cuido, puedo mimetizarme totalmente con sus sentimientos y emociones.

 Antes de trabajarme bien, en alguna ocasión que he asistido a un tanatorio, aunque no conociera personalmente a la persona que se había ido, empezaba a llorar, porque absorbía las emociones de aquellos que lo sufrían. Con trabajo lo he ido mejorando y ahora soy capaz de controlarlo.

Cuando voy a algún lado, capto las energías de los lugares así como de las personas, e incluso, capto las intenciones de las personas. He sentido siempre como míos los sentimientos y emociones ajenas, por eso necesito mi espacio personal para poder asimilarlos, separarlos y encauzarlos. A base de constancia, aprendí a que en realidad lo que pasaba era que captaba perfectamente sus sentimientos y ahora soy capaz de reconocerlos paras poder observarlos de forma externa a mí aunque los esté sintiendo personalmente.

Para esta sociedad competitiva y agresiva esto supone supuestamente una debilidad, sin embargo, es recomendable aprender a encauzar la alta sensibilidad como un super poder. He aprendido a desarrollarlo de tal forma, que pueda ayudar a los demás. Canalizando toda esa empatía y sensibilidad, se puede ser un buen instrumento para escuchar a las personas que están atravesando procesos complicados. Y eso no solo les ayuda a ellas, sino que aporta un sentido y un propósito de vida a quien presta esa ayuda desinteresada.   

Por otra parte, esa sensibilidad también me supone que no soporte a las personas que hablan muy alto, los entornos ruidosos, los sitios no armoniosos, los lugares muy concurridos o las personas que sean agresivas. Capto la ira antes incluso de que haya llegado alguien que la albergue en su interior. Así que por ello, soy capaz de tranquilizar a las personas y darles cierta paz.  

Con esta publicación, quiero normalizar esta condición que cada vez más personas van compartiendo. Des estigmatizar esa presunta debilidad de las personas sensibles y otorgarles un alto valor, pues la ayuda a los semejantes es el mayor acto de servicio que podemos brindarnos los unos a los otros.  

Aprender a encauzar nuestros dones personales para ayudar a los demás es lo mejor que podemos hacer siempre. Cada uno lo hará según sea y eso siempre hará de este mundo un lugar mejor. Que es de lo que se trata ya que pasamos por aquí temporalmente.


Nunca es tarde


Nunca es tarde para perdonar, ni para amar. 

Nunca es tarde para empezar de cero y reinventarse. 

Nunca es tarde para decir te quiero a alguien. 

Ni para aprender algo nuevo. 

Nunca es tarde para buscar y encontrar lo que se quiere. 

Nunca es tarde para hablar, para conciliar posturas, para encontrar un acuerdo. 

Nunca es tarde para ser lo que se es o lo que se quiere ser. 

Nunca es tarde para avanzar, mejorar o medrar. 

Nunca es tarde para moverse, cambiar, ni para adaptarse. 

Nunca es tarde para conseguir, lograr y alcanzar. 

Nunca es tarde para ayudar, servir, prestar o devolver. 

Nunca es tarde para subir, avanzar y crecer. 

Nunca es tarde para soñar. 

Nunca es tarde para sonreír y abrazar.

Nunca es tarde para enseñar.

Nunca es tarde dejar un patrimonio inmaterial,

ni para resolver lo que llevaba tiempo sin ser resuelto.

Nunca es tarde para gozar y disfrutar. 

Nunca es tarde para divertirse y pasarlo bien. 

Nunca es tarde para vivir.  

Nunca es tarde para saber que nunca es tarde. 

 

Beatriz Casaus 2023 ©


jueves, 7 de diciembre de 2023

Enjoy life

"Debemos aprender a morir y a morir en el sentido más completo de la palabra. El miedo al fin es la fuente de toda falta de amor”. (Richard Wagner)


 Hace unos años, haciendo rafting en un río salvaje en Estados Unidos, me caí por una catarata que tenía una altura considerable. Minutos antes de caer, me había quitado el chaleco salvavidas porque el agua estaba calmada y en ese momento, ilusa de mí, pensé que no pasaría nada. Mi mente borró cualquier recuerdo de la caída por lo traumático que pudo ser. Lo único que recuerdo fue escuchar el sonido ensordecedor de la catarata mientras nos acercábamos a ella y lo siguiente a eso, yo siendo llevada a mucha velocidad por la corriente del río mientras notaba cómo las piedras me hacían sangre en las piernas.

 He sentido de cerca la muerte en dos ocasiones, aquella vez haciendo rafting y en marzo de 2020 pasando el COVID en el que incluso los servicios de urgencias me atendieron y me llevaron en ambulancia, pero al no haber más sitio en el hospital, pues aquello parecía un auténtico “hospital de campaña”, me mandaron a casa sola y a mi suerte. En ambas ocasiones pensé y sentí que me moría. Y aquello por antónimo que parezca, me otorgó un verdadero regalo. Me brindó la oportunidad de mirar de frente a mis más profundos miedos.

 Aquellos miedos que todos tenemos arraigados en lo más profundo de nuestro ser y que son un tema tabú en esta sociedad como es el tema de la muerte, al que a mí me gusta llamarle “trascender a otro nivel de conciencia”. Sin embargo, al atravesarlos, les di la mano, para así poder aceptarlos y por fin, no temerlos. Y eso otorga el mejor regalo para la vida, pues cuando dejas de temer a la muerte, empiezas a vivir de verdad. Vivir sin miedo y disfrutando de ser uno mismo. Y eso, en estos tiempos que vivimos es todo un mérito. Ya está bien de miedos de pandemias, guerras, o desastres naturales. Hoy estás vivo, así que hoy es lo único que cuenta. El miedo paraliza y el amor engrandece.

Bután, que es considerado el país más feliz del mundo, lo es, porque el propio gobierno insta a sus habitantes a que meditan una vez al día sobre la muerte y haciendo eso, viven más y mejor la vida. Así de increíble es ese país.

 En ese viaje que recorrí dentro de mí, aprendí que somos seres eternos y que nuestra verdadera naturaleza es aquella que anida el cuerpo que habitamos. Tengo certezas en mi vida que me corroboran este hecho y poco a poco, este tema va siendo tratado de forma científica por investigaciones realizadas en hospitales. Existen evidencias que son estudiadas por doctores tales como el Dr. Pim Van Lommel en Holanda, la Dra. Elisabeth Kübler Ross en Suiza y Estados Unidos, el Dr. Eben Alexander en Estados Unidos, el Dr. Brian Weiss en Estados Unidos o los doctores aquí en España como el Dr. Manuel Sans Segarra, el Dr. Juan José López Martínez, el Dr. Miguel Ángel Pertierra, la Dra. Lola Aparicio, el Dr. Vicent Guillem, la Dra. Luján Comas…por poner algunos ejemplos.

 El proceso de iluminar el sufrimiento del mundo comienza dentro de cada uno de nosotros. Cuando eliminamos las sombras que albergamos en nuestro interior, creamos un espacio para la luz, compasión y la empatía. La transformación personal no solo nos libera de las cadenas del sufrimiento, sino que también irradia positividad y amor a nuestro entorno. Así que recuerda, el mayor regalo que tienes para ofrecer al mundo es tu propia transformación. Al sanarte a ti mismo, estás contribuyendo a sanar el mundo.

 Como decía San Agustín de Nipona, “Ama y haz lo que quieras”, porque si amas, solo desde allí puede salir todo lo bueno.

VIVAMOS con alegría y disfrutando de cada segundo que tenemos aquí en esta experiencia, porque de verdad que es única y hay que disfrutarla.

 

Beatriz Casaus 2023 ©




viernes, 17 de noviembre de 2023

La hora del cambio

 


 Qué fácil es adoctrinar a la población para convertirla en una masa uniforme de pensamiento cual borrego de rebaño. Un día después de la investidura de Pedro Sánchez, las razones que escucho para justificarlo son estas: “Es que es mejor esto que la derecha” o “es que el PP iba a gobernar con la extrema derecha”. ¿De verdad eso se consideran razones? se asemeja a un razonamiento vacío de contenido como es el “porque sí” de toda la vida. Nos han grabado el relato “izquierda-derecha” en el pensamiento (ligado a una herida emocional de la G.C.E.) y ello no nos permite ver más allá para conseguir un razonamiento necesario. El simple hecho de analizar sobre lo que está verdaderamente pasando es un ejercicio que pocos se plantean. Se nos requiere pegados en el sofá viendo Netflix y que nos de igual todo lo que ocurre, para que así la agenda siga hacia adelante disfrazada de falsa democracia.

Nos indican el pensamiento a seguir y eso nos mantiene tranquilos porque creemos que “no pasa nada” y que “a mí no me afecta”.  Pero la verdad es que te afecta muchísimo más de lo que crees. En primera instancia, se tambalea hasta el punto de perderlo, uno de tus derechos fundamentales, el derecho de igualdad ante la Ley, ni más ni menos. Y por supuesto también va a afectar directamente a tu bolsillo. Nos toca pagar unos 400 euros aproximadamente a cada ciudadano español para condonar una deuda millonaria de una comunidad. Esto crea desigualdad no solo entre ciudadanos, sino entre comunidades autónomas. Los gestores internacionales ya empiezan a anunciar que descartan a España como país para invertir, las empresas se empezarán ir, (véase Ferrovial), hay más paro, te van a subir los impuestos, y va a subir la inflación, por lo tanto, vas a ser más pobre. Pero sigues pensando que no te afecta.

Mientras, se blanquea la imagen de partidos que secundan a terroristas (que han cometido asesinatos por causa política, cabe recordar, con muchísimas víctimas a sus espaldas) y sin embargo, se difama a un partido tachándolo de “extrema derecha”. Con ese simple apelativo queda totalmente descartado y desprestigiado para no escucharlo. Pero según el razonamiento izquierda-derecha, ¿no sería la extrema derecha aquellos partidos nacionalistas vascos y catalanes con quienes se alían? como eso no interesa que se plantee, ese apelativo no se aplica en este caso y se oculta. Uno de estos partidos tiene un prófugo de la justicia con varias causas, procedimientos pendientes y 400 imputados. 

Según la Ley, que aplica a todo ciudadano y que es el ordenamiento jurídico por el cual todos los ciudadanos nos regimos y respondemos, han sido juzgados y condenados, pero ellos van a quedar exentos de cumplirla. Lo que inmediatamente convierte al Estado español en un estado que no cumple con el Estado de Derecho. ¿Y qué significa el Estado de Derecho? significa que el ejercicio del poder está limitado jurídicamente, (se incumple en este caso) que rige la separación de poderes (se incumple también en cuanto que el poder ejecutivo, es decir, el gobierno, propone una Ley que desacata al poder judicial) y que los derechos individuales están garantizados (se incumple también con lo que acabo de explicar antes). 

El principio de separación de poderes está incorporado a la Constitución de 1978 y esta como veis, también se incumple, ahí es nada. “La formulación moderna del principio de separación de poderes se debe a Montesquieu, quien plasmó en su obra “El Espíritu de las leyes”, donde dice que cada una de las funciones del Estado (ejecutiva, legislativa y judicial) debe ser ejercida por un titular distinto. Partiendo de esta separación, Montesquieu propuso un sistema de controles en el que cada uno de los poderes, además de ejercer la función que le es propia, vigila a los demás, evitando así los abusos de poder” (sacado de mi libro de “Derecho Administrativo” del grado de Trabajo Social) Pero este abuso en nuestro caso, ya se ha ejecutado.

 En el momento en el que existen unos ciudadanos de primera y otros de segunda y que los de primera, son los que han cometido  los delitos pero que no tienen que responder ante la ley, ya no existe igualdad ante esa Ley. Por lo tanto, tampoco se cumple el artículo 14 de la Constitución. En el momento en que se crea una ley para crear esa desigualdad, se delimita la justicia, de la cual yo soy ferviente defensora. Y en ese preciso instante, en el que no se cumple la Constitución, ni la separación de poderes, es en el que la democracia deja de existir. Y lo podemos empezar a llamar dictadura moderna.  

 Es muy fácil mediante la verborrea dialéctica desde un púlpito, grabar frases que se convierten en máximas para dibujar la realidad que se quiere que se crea. Se llama usar la retórica como poder de manipulación de masas.  Esto es ingeniería social y un adoctrinamiento sutil a la población para el propio interés de una sola persona que quiere seguir ostentando el poder. Esta es ya su tercera legislatura legitimada por una democracia que la posibilita, aunque no haya ganado las elecciones.

 El pensamiento de “izquierda”, del que yo formé parte, reduce a toda persona que sea contraria a su pensamiento como “facha” o “cayetano”. Conozco personas de izquierdas tan intolerantes como para dejar amistades solo por pensar de forma distinta a ellos. ¿Entro entonces yo también en ese colectivo? Me he considerado de izquierdas durante toda la vida. Solía votar a Izquierda Unida, y también en una ocasión voté a Podemos. Sin embargo, el hecho disruptivo que pasó en 2020 me abrió los ojos como nunca antes. Años atrás ya me había distanciado de “Podemos” por varias razones, una de ellas justamente, era por estar del lado de estos partidas nacionalistas, y otras por citar algunas: por estar financiado y simpatizar con la política de un estado dictador como Venezuela, por el falso feminismo del que no me he sentido nunca identificada, por su hipocresía hacia "la casta" política mientras ellos se compraron un chalet en Galapagar… hechos con los que yo simplemente no caso.

He crecido en Alcorcón, una ciudad dormitorio de Madrid, y me he rodeado de personas de izquierdas. He estado muy alineada y lo sigo estando por supuesto, con el pensamiento utópico de justicia social e igualdad social, de protección a los más débiles (colectivos de riesgo como tercera edad, personas con discapacidad, mujeres en riesgo de exclusión social, personas dependientes… de ahí mis estudios en Trabajo Social) de defensa del Estado del bienestar en el que se garantizan esas protecciones, de defensa de la Educación y sanidad pública… e incluso estuve en el 15M en Madrid de la mano del movimiento “Indignado” que tenía a José Luis Sampedro como inspirador y de quien sigo compartiendo ideas y valores. Pero fue a partir de la gestión de la pandemia en nuestro país de la mano del partido que gobernaba en ese momento que era el PSOE, cuando me empecé a dar cuenta de todo. Desperté, como se dice. Me di cuenta que todo va mucho más allá de izquierdas y derechas, que se nos mantiene en esa dualidad para mantenernos enfrentados y para no analizar. Que la "partitocracia" en España PP-PSOE no son más que los títeres de los que verdaderamente controlan el mundo y ellos son sus fieles ejecutores. Y también fue cuando empecé a estudiar  “Astromundial” (que estudia cómo los fenómenos astrológicos se relacionan con los acontecimientos mundiales) y a empezar a atar cabos a medida que aprendía más sobre ello. Con todo esto quiero decir, que hay un plan bien urdido detrás de todo el paripé que vemos en el Congreso. 

Creo que Pedro Sánchez ha usado todas las artimañas posibles a su alcance, para conseguir seguir en el poder. La más clara de ellas ha sido en cuanto a la amnistía. Pero no es la única, también ha mentido en innumerables ocasiones (por ejemplo todas las veces que dijo que no pactaría con Podemos) Se ha contradicho en muchas otras más. Ha usado el relato social en su investidura para intentar engañarnos, porque, ¿de verdad cuela que el abono gratis sea suficiente para contrarrestar el más importante ataque al Estado de derecho en los últimos años? Esto se llama abuso de poder. Por ello el hartazgo ha llegado hasta las calles. Y sin embargo, se inventan que las manifestaciones legítimas de los ciudadanos, son violentas, y con esa falsa excusa, se ha valido de la mano de su esbirro, el ministro del Interior, Marlaska, a través de su brazo ejecutor como es el cuerpo policial, para rociar con gases y agredir a la población que se manifiesta de forma pacífica en sus sedes nacionales. Cuando son ellos los que infiltran a “violentos” para justificar esa acción desproporcionada. Hay testigos que corroboran este hecho. No soy la única que me he dado cuenta de todo esto, ya somos muchos. Y ahora, no nos callamos.

Es hora de cambiar las cosas. Es hora de cambiar la Ley Electoral. Es hora de ir más allá de los partidos políticos. Es hora de que las viejas estructuras se caigan. Es hora de construir una nueva ordenación basada en la verdadera justicia. Es hora de crear las figuras de “gestores de los ciudadanos” en vez de políticos corruptos con ansias de poder. Ya es hora de la revolución pacífica. Es la hora del cambio. Unámonos.

 

Beatriz Casaus 2023 ©