martes, 28 de mayo de 2013

¿Por qué lo llaman amor cuando quiere decir apego?


“Aquel que mira hacia fuera, sueña, aquel que mira hacia dentro, despierta” (Carl Jung)



¿Por qué lo llaman amor cuando quiere decir apego?

No he nacido sólo para mimarte,
besarte, acariciarte.
Perderme en esa sensación fantasiosa
que aplasta mis sentidos por mis anhelos
y los mezcla de forma uniforme
para perder permanentemente
mi centro y mi identidad.
Aunque disfruto cuando lo hago
y tu placer se convierte en mi fruición,
no estoy aquí sólo para darte amor,
entiéndelo.
Mi gozo empieza por mi desarrollo.
No te quiero menos por saber quién soy,
lo hago más y mejor,
porque no te necesito,
como tú a mí tampoco.
Decidimos compartir nuestras vidas
nuestros sentimientos, 
de forma desapegada.
No estoy aquí para completarte,
no me impongas esa responsabilidad,
sino para enseñarte
lo que quiero mostrarte
y tú, 
enseñarme lo que necesito aprender.
Te dejaré libre para que respires
el oxígeno que te rodea
y tú me dejarás libre
para que pueda conocer
lo que existe a mi alrededor, 
tanto a ti,
como a otras personas más
que cumplan su rol para conmigo,
al igual que tú tendrás las tuyas.
No soy menos poeta o romántica
por darte el espacio específico que tienes.
Tu valor es inmenso, 
tal y como el mío lo es,
por eso respeto ambos.
Tú no me completas,
yo no te completo.
Los dos somos únicos y diferentes,
practicamos con nuestras diferencias
y por ellas nos admiramos.
No he nacido para darte placer,
aunque elijo dártelo,  
porque al dártelo a ti,
me lo doy también a mí.
Te quiero no como a un objeto
que cuando es nuevo y bonito se le aprecia.
Quiero a tu esencia, 
a tu interior,
a quien respira a través de tus pulmones,
a quien ve a través de tus ojos,
a las palabras que pronuncia tu boca.
Me siento afortunada y agradecida
porque cada día comparto,
porque cuando te miro,
te veo a ti, 
me veo a mí.
No vas delante,
caminamos al mismo ritmo
pero si te adelanto,
te enseño el atajo, 
o viceversa.
Soy lo que he aprendido,
y tú formas parte de esas lecciones.
Agradezco tu comprensión, tus manos, 
tus miradas.

Eres lo que eres
soy lo que soy
y me das gracias por las veces
que te doy la mano 
para que no te pierdas.

Es un lujo caminar a tu lado.

Te adoro,
pero te suelto 
y te dejo ir.
Ese es mi mayor regalo.


Beatriz Casaus 2013 ©




miércoles, 15 de mayo de 2013

Si me lo permites


“Una vez que alguien ha soñado un sueño,
ese sueño ya existe y no puede escapar a su propia existencia.

Pero si el que lo sueña no puede recordarlo,
¿qué pasa con él, a dónde va?



El sueño se va a vivir al país de Fantasía,
a un lugar muy profundo dentro de la Tierra.

Hay sueños olvidados,
todos almacenados en distintas capas.

Cuánto más profundo logres cavar,
más cerca estarás de él.

El país de Fantasía
se levanta sobre los sueños olvidados”

(Michael Ende, “The Neverending Story”)

La historia interminable fue uno de mis libros favoritos que leí cuando era pequeña, ni siquiera las quinientas y pico páginas lograron disuadirme de su lectura a mis 9 años de edad. Luego recuerdo que vi la película y que me gustó muchísimo y ahora años más tarde, recordándola, me doy cuenta de que es uno de esos cuentos que entretienen a los niños y que despiertan a los mayores. Hay un momento cuando el padre de Bastian, (el protagonista) le dice algo que a mí me produce la misma muerte lenta que a la emperatriz infantil: "Tú sabrás lo que te gusta o no, hijo, pero procura tener siempre los pies en el suelo. Deja de soñar despierto y empieza a ver las cosas como son de verdad”  Pero, ¿cómo son las cosas de verdad?, ¿qué es la verdad?, ¿la tuya o la mía? Como dijo Calderón de la Barca, "La vida es sueño, y los sueños, sueños son". Os reto a que dejéis de creer que ser realista es abandonar los sueños y alienarse para no resaltar del montón. El filósofo Krishnamurti ya decía en los años 70: "No es saludable estar adaptado a una sociedad profundamente enferma". No perdáis la esperanza, ni dejéis de ser fieles a vosotros mismos como se nos intenta instaurar desde pequeños. De nuevo, haciendo analogía con “La historia interminable”, otro personaje del libro, el lobo G´mork, que persigue a Atreyu y está del lado de La Nada, le dice: 

-”Yo odio este mundo y por eso ayudo a La Nada.
- ¿Porqué?
-Porque las personas que no tienen ninguna esperanza son fáciles de dominar y quien tiene el dominio tiene el poder.
- ¿Quién eres en realidad?
-Soy el servidor del poder que surge tras la nada”.

El paro, la crisis y la desesperación que se nos infunde son la clave perfecta para instaurar un estado mental indefenso, apartarnos de nosotros mismos y ser fáciles de manipular. Soñad si queréis, sed originales si sabéis y nunca dejéis de tener esperanza J

Por último, os dejo con un poema creado por mí para dejaros con un buen sabor en la boca, o al menos, eso pretendo. Mil besitos a todos.


Si me lo permites

Permíteme convertirme en tus palabras
para nacer en tu garganta dulce,
ser pronunciado por tus labios mojados
y ver el mundo a través de tus ojos.

Permíteme ser el germen de tu inspiración
para vivir la realización de tus propios sueños
y experimentar la fantasía de tus manos.

Permíteme convertir este campo estéril y yermo
en un oasis donde crezca el amor,
para alimentar mi piel con tu sudor
y del cielo caigan pedazos de cenizas,
que yo fui.

¡Pero qué bonito estás cuando dices la verdad!,
se te hace ese hoyuelo que me evoca poesía
y el ombligo se me desata,
a sonrisas,
para volver a nacer en tus brazos.

Permíteme dejar esperanza
en este lodo fracasado
donde las arenas movedizas atrapan
y hunden,
por creer que olvidarse de soñar es maduro.

Permíteme que me desnude
como si no llevara ropa
para darte la llave de mis caderas
sin nombre
y déjame bautizarlas con el tuyo.

Quererte,
no es más que una pregunta
que respondo todos los días
afirmativamente.

Déjame prometerte una cosa,
si me lo permites,
vivirás en mí 
hasta que el último día se haga noche
o hasta que siempre,
deje de ser demasiado tiempo.

Beatriz Casaus 2013 ©




sábado, 11 de mayo de 2013

Mi estrella

“Si observas una persona realmente feliz, la encontrarás construyendo un barco, escribiendo una sinfonía, educando a sus hijos, plantando dalias en su jardín, o buscando huevos de dinosaurio en el desierto de Gobi. No la encontrarás buscando la felicidad como si fuera la cuenta de un collar que se ha deslizado bajo el radiador”. (W. Beran Wolfe)

Cómo va a ser tu día hoy  (Poesía de Mario Benedetti)


Esta mañana desperté emocionado 
con todas las cosas que tengo que hacer 
antes que el reloj sonara. 

Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. 
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener. 

Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso 
o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas. 

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero 
o puedo estar contento que mis finanzas me empujan 
a planear mis compras con inteligencia. 

Hoy puedo quejarme de mi salud 
o puedo regocijarme de que estoy vivo. 

Hoy puedo lamentarme de todo 
lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo 
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido. 

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas 
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas. 

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos 
o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones. 

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar 
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo. 

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela 
o puedo abrir mi mente enérgicamente 
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos. 

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar 
o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma. 

Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy, 
soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mí, 
yo debo escoger qué tipo de día voy a tener. 

Que tengas un gran día... a menos que tengas otros planes.


(Mario Benedetti)





Este poema ha sido creado en recuerdo a la mujer más maravillosa del mundo, de la que tuve la inmensa suerte de que fuera mi abuela.


Mi estrella

Bajo sus manos esparce efluvios de savia,
por no saber que no es tarde nunca.
Pretende pronunciar retahílas de disculpas
a sus enemigos asteroides,
cuando se pierdan por el espacio.
Quien le dio la espalda ahora viene arrepentido,
pero para ella jamás es tarde.
Un susurro le cuenta historias mágicas
que avivan su curiosidad
de un lacónico mañana que se hace esperar,
como el horizonte esquivo
a lo lejos de su pueblo
que intenta agarrar sin éxito.
Es la estrella de las noches oscuras
en las que se cometen secretos a voces.
Se esconden caricias
como si fueran actos criminales,
mientras los actos criminales
se enaltecen en público.
Quien navega en alta mar reconoce
el rastro de su luz que les guía.
Su hermano sol emana
el protagonismo durante los días
abriendo pétalos con su despliegue de belleza,
mientras ella, humilde,
alumbra sin pretenderlo la sombra del cielo.
Desde allá a lo lejos muestra caminos
con su ejemplo,
que sólo los sabios conocen.
Marca la celeridad de la corriente en los ríos
con ternura, siempre con ternura,
para depositar los sedimentos inservibles
y convertir los desiertos en valles,
los reproches en halagos,
los errores en proezas.
Princesa de la noche que trae esperanza
con el mismo fuego que enciende la chispa en los ojos
de quienes cantan canciones,
como la luz que trae fortuna sembrando sonrisas.
Ha besado en la frente a mañanas, tardes, noches,
tantos equinoccios y solsticios
encadenada a su destino por eones de años.
Ofrece el mayor regalo de todos a quien le mira,
les presta atención con todo su cariño,
y reconoce su valor como astro.
Es la luz que hay detrás de la luz de su núcleo.
Puede caer en ignorancia
por desconocer el número exacto
de nubes a su alrededor,
tan sólo sabe que ellas también tienen su función.
No conoce la eternidad,
sólo sabe que es ahora.
Ha escuchado las quejas de la luna,
quien le envidia porque su luz depende del sol
y sólo tiene una cara bonita.
Pero ella no hace réplica,
la estrella sólo existe para brillar.
Según se mire,
allá donde esté habrá cielo que necesite abrazarla.
Ella siempre está jugando.
Ahora juega a ser recién nacida para no morir.
Estará sobre nosotros para no perderla de vista
y así,
yo nunca tendré que despedirme de ella.

Para ti, lala :)

Beatriz Casaus 2013 ©

jueves, 9 de mayo de 2013

Gracias, te amo, perdón.


Desde que practico el Ho´oponopono, puedo decir que mi vida ha cambiado a mejor. Para quien no sepa lo que es, se trata de un antiguo método hawaiano de curación que se basa en el perdón. 

Después de esta genial anécdota histórica del encuentro que tuvieron Alejandro Magno y el filósofo cínico Diógenes, que he querido compartir con vosotros, os he dejado mi particular visión de este método ancestral, que como todo lo que hago, primero he masticado y digerido por mí misma para sacar de ello mis propias conclusiones de modo que resuene conmigo misma si se diera el caso y como ha sido así, lo muestro por si a alguien también le pueda servir. 

Por último comentar que el vídeo que he adjuntado a este post es digno de ver. Os vais a quedar con la boca abierta por las preciosas imágenes que en él aparecen. Vivimos en un mundo precioso que hay que cuidar, espero que os guste y ¡os mando un fuerte abrazo!



Historia del filósofo Diógenes y Alejandro Magno

Al oír hablar sobre Diógenes, Alejandro Magno quiso conocerlo. Así que un día en que el filósofo estaba acostado tomando el sol, Alejandro se paró ante él. Diógenes se percató también de la presencia de aquel joven espléndido. Levantó la mano como comprobando que, efectivamente, el sol ya no se proyectaba sobre su cuerpo. Apartó la mano que se encontraba entre su rostro y el del extraño y se quedó mirándolo.
El joven se dio cuenta de que era su turno de hablar y pronunció:

- "Mi nombre es Alejandro El Grande”. Pronunció esto último poniendo cierto énfasis enaltecedor que parecía más bien aprendido.

- "Yo soy Diógenes el perro”

Hay quienes dicen que retó a Alejandro Magno con esta frase, pero es cierto también que en Corinto era conocido como Diógenes el perro. Alejandro Magno era conocido en la polis así como en toda la Magna Grecia.

A Diógenes no parecía importarle quien era, o quizá no lo sabía.

El emperador recuperó el turno:

- "He oído de ti Diógenes, de quienes te llaman perro y de quienes te llaman sabio. Me place que sepas que me encuentro entre los últimos y, aunque no comprenda del todo tu actitud hacia la vida, tu rechazo del hombre virtuoso, del hombre político, tengo que confesar que tu discurso me fascina".

Diógenes parecía no poner atención en lo que su interlocutor le comunicaba. Más bien comenzaba a mostrarse inquieto. Sus manos buscaban el sol que se colaba por el contorno de la figura de Alejandro Magno y cuando su mano entraba en contacto con el cálido fluir, se quedaba mirándola encantado.

- “Quería demostrarte mi admiración por ti", dijo el emperador. Y continuó: "Pídeme lo que tú quieras. Puedo darte cualquier cosa que desees, incluso aquellas que los hombre más ricos de Atenas no se atreverían ni a soñar".

- “Por supuesto. No seré yo quien te impida demostrar tu afecto hacia mí. Querría pedirte que te apartes del sol. Que sus rayos me toquen es ahora mismo, mi más grande deseo. No tengo ninguna otra necesidad y también es cierto que solo tú puedes darme esa satisfacción”.

Más tarde, Alejandro comentó a sus generales: "Si no hubiera nacido Alejandro, me hubiera gustado ser Diógenes."

(Sacado del blog: "cuentosqueyocuento.blogspot.com)


Gracias, te amo, perdón.

Mis tres palabras favoritas:
Gracias, te amo, perdón.

Gracias:
Date un paseo por el mundo y regocíjate al descubrir que todo lo que ves ahí fuera también está dentro de ti. ¿Qué hay en común en cada ser vivo? Justo eso, que está vivo, dentro de cada ser hay vida. Desde una simple hormiga, una flor y hasta un ser humano. Brindemos reverencia a la vida que habita dentro de cada ser. Para ello lo único que necesitas hacer es vivir y dejar vivir. Respetando. Así de sencillo y de complejo a la vez.

Te amo:
Como decía San Agustín: “Ama y haz lo que quieras” porque si amas de verdad, podrás hacer lo que quieras sin causar daño a nada ni a nadie y además serás feliz doblemente porque cuanto más das, más recibes. El verdadero amor consiste en reconocer al otro como si fueras tú mismo.

Perdón:
El perdón es el mejor instrumento para el amor. Como dice Paulo Coelho: “Perdonar significa aceptar las disculpas que nunca fueron pronunciadas”. Sólo se da desde el corazón de cada uno, es a nivel interno. No tiene nada que ver con decírselo a alguien de palabra, sino en sentirlo de verdad. Hay que perdonar no una vez, sino tantas veces como te hayan dañado, porque la mayoría de las veces las personas no son conscientes del daño ocasionado. El reto más grande es perdonar a quien sí ha sido consciente y lo ha hecho a propósito, este milagro no sólo concierne a grandes almas como Jesús, Teresa de Calcuta o Gandhi, que precisamente fueron grandes almas por practicar este perdón, sino que dentro de cada uno de nosotros también existe la capacidad de perdonarlo TODO. Jesús mismo decía: “Vosotros podéis hacer cosas como las que yo hago y aún superiores todavía” .Es cuestión de práctica, de ponerle mucha intención y de querer soltar, pues cuanto más perdonas, más te liberas y más te limpias a todos los niveles.

Beatriz Casaus 2013 ©



viernes, 26 de abril de 2013

Un hombre vale más que mil palabras

"La vida para mí, no es una vela que se apaga. Es más bien una espléndida antorcha que sostengo en mis manos durante un momento, y quiero que arda con la máxima claridad posible antes de entregarla a futuras generaciones." (George Bernard Shaw)

"A veces prefiero hablar con obreros y albañiles, que con esa gente estúpida que se hace llamar culta." (Frida Kahlo)

Esta mañana he sido testigo, como tantas otras veces que camino por el centro de Madrid, de un hecho que no por verlo a menudo adquiere menor importancia. Me refiero a la cantidad de indigentes, inmigrantes que piden limosna, personas que piden en el metro o de los "sin techo", que deambulan por las calles o acampan en alguna esquina provistos tan sólo de cartones, mantas, y en ocasiones tetrabricks de vino (lo que denota que tienen problemas de adicción, lo que no es razón de juicio sino de comprensión).

Ha sido una persona de entre todas ellas, un hombre de raza negra que vendía un periódico de beneficencia y que pedía atención mientras lloraba angustiado sin que nadie le hiciera caso, que me ha llevado a pararme un rato con él. Relatando esta anécdota me niego rotundamente a que se tenga una visión de mí como de "buena persona". Debería ser algo normal tener conciencia de los demás y sobre todo de estas personas desfavorecidas, en vez de sorprendernos cuando alguien se para y comparte un diálogo o limosna con alguien que tiene una enorme desazón porque está solo, lejos de su familia, en un país que se le presenta hostil, del que desconoce su lengua y en el que además malvive en condiciones insalubres. Cuento este hecho sólo para intentar difundir conciencia de la situación injusta en la que viven muchas personas, y para que no se las ignore. Vivimos en un mundo en el que la avaricia por consumir colma nuestras prioridades y nos hace seres egoístas e inconscientes de las necesidades primarias de otras personas que lo están pasando mal.

Pretendo que nos preguntemos cuál es la causa que provoca el sufrimiento de estas personas, no así que lo justifique, para que seamos críticos, y al menos de ese modo, nos volveremos más tolerantes, empáticos y sobre todo agradables con ellos, en vez de ignorarlos o de ponerles mala cara (esta mañana misma he visto eso de parte de unas señoras que vestían con marcas de diseño). Porque esa persona también podrías ser tú y porque todos merecemos unas condiciones dignas de vida.



Un hombre vale más que mil palabras

Como una brecha invisible en el cuerpo,
que abofeteará
con intención inocua de hacer daño.
Invisible atraviesas
cual espectro,
los ojos huecos
de quienes miran y no te ven.
Tal perversidad radica
en su establecimiento de prioridades:
primero prendas,
(estupidez disfrazada de apariencia),
luego clases sociales,
después títulos, objetos,
y al final personas,
pero sólo las que son iguales a ellos.
Sordos, que voluntariamente
no oyen llover.
Haré que el llanto
sea la lluvia de tu Guinea
para que así la escuchen,
y haré también que broten de tus ojos
flores y no más lágrimas.
¿Hechos a imagen y semejanza de Dios?
Dios no ignoraría la clemencia
a quien pide ayuda.
Todos creados iguales,
pero casi todos lo han olvidado.
Nadie, aquí eres nadie,
o tal vez igual
a quien dejó de ser alguien,
como un ángel que no sabe que ha caído.
Gracias por dejarme 
experimentar la hermosura
en tu piel, bella noche,
que es lo más parecido a la revolución
que he palpado.
En tus dientes de alabastro,
que provocan un diálogo
necesario con mi conciencia,
mientras tu mirada hurga
sin anestesia en el corazón,
mostrando un dolor de emergencia
que no es atendido.
Hacemos trueque de regalos,
yo te doy un papel sin valor
y tú me regalas una sonrisa,
como puertas que se abren 
de par en par,
y me das la mano.
Me imagino que tu familia
no querría esto para ti,
ni yo tampoco...
Eres, ¡sin duda lo más bonito que he visto!,
un simple hombre
desnudo de orgullo
pidiendo atención.
A quien el mundo desampara,
condenado a la imperceptibilidad
de una sociedad difunta,
vetado a ser feliz
por injustas prioridades.
¡Aquí no existes amigo!
Un gran hombre perdido,
un diamante encontrado.

Beatriz Casaus 2013 ©


lunes, 22 de abril de 2013

Suelos fríos


"Estoy tan solo como este gato, y mucho más sólo porque lo sé, y él no". (Julio Cortázar)


22.56. El analgésico parece mirarme con ojitos desde su envase. Un trago de agua y a seguir reposando en posición paralela al frío suelo de gres de mi habitación, el cual reduce la temperatura corporal varios grados centígrados una vez reposas los pies descalzos sobre él. No tengo llamadas ni ningún whatsapp en mi móvil. Puede ser debido a una de dos posibilidades: o a que todos están de fiesta emborrachándose salvajemente, o a que nadie se acuerda en este instante de mí. Me decanto por la segunda hipótesis porque aunque me cueste admitir, me parece la más certera. 23.03. La casa está sola y qué alivio es verla de este modo. Hay personas que tienen miedo a la soledad y más aún a vivir solos.Yo nunca lo he entendido. Para mí es una relajación pasar tiempo a solas, un auténtico deleite que disfruto excepto cuando razono en profundidad sobre ello. El descanso de andar desnuda a todas horas o aquello de no tener que cerrar la puerta del cuarto de baño. En ocasiones hablo conmigo misma, pero es el inconveniente asignado a vivir independiente, además del hecho de que todas las facturas estén a mi nombre o a las manías que se vayan manifestando paulatinamente. (Espero no convertirme en alguien raro de aquí a unos meses). 23.20. No puedo seguir leyendo. Tengo sueño. Mis ojos dejan de segregar líquido de humor acuoso y se me quedan pegados cada vez que pestañeo. Además mis pensamientos fluyen más rápido que mi imaginación y no me concentro en la lectura. Me estoy acordando de la chica que esta mañana me miraba en el metro. Hay pocas cosas que echo de menos de haber vivido en países nórdicos anglosajones, pero esas pocas cosas, aquí por desgracia escasean. Allí las mujeres superan con creces el 1,70 cm de estatura, suelen tener estructuras óseas grandes y cuerpos atléticos, lo que me hacía sentir más en mi salsa e identificada, pero sobre todo, tienen respeto hacia otras mujeres. Por ejemplo, no tienen el mal hábito, que demuestra una importante falta de educación, de mirar fijamente mientras escanean analizando cada centímetro de tu cuerpo y vestimenta, cual máquina avanzada de rayos X acompañado con un gesto agrio y mirada desafiante “a lo John Wayne”, que aquí muchas mujeres practican. Este caso se dramatiza más aún si van acompañadas de una presencia masculina. Si es así, tratarán de capturar tu mirada para comprobar si estás mirando a su acompañante y si se cumplen sus peores sospechas, se desatará la fiera que aquellas criaturas presas de bajos sentimientos  albergan y darán un numerito celoso con agarre de pelos incluido, si hace falta. 23.41. Apelo a la solidaridad femenina tan poco practicada en este país. Con lo difícil que es ser mujer y que encima nos fastidiemos unas a otras. Aunque no nos guste, siempre habrá personas más guapas, más pintonas o más inteligentes y el hecho de mirarlas y envidiarlas, no va a provocar que se nos pegue su belleza ni su forma de vestir o de ser, más bien hace sentir muy incómodo tanto al sujeto observador, que vivirá en  una constante tormenta emocional, como al observado, porque aunque sea tan educada de hacerse la despistada para evitar entrar en conflicto, es consciente de que está siendo examinada. Recuerdo haber escuchado en algún lado: “No tomes mi amabilidad como un signo de debilidad”. Lo comparto al cien por cien. 23.48. Mi lado derecho de la cama está vacío. Es un hecho que uno se acostumbra a todo, pero el vacío que suscita una cama grande es desolador, algunas noches. 00.10. El edredón provoca el mismo calor que una sauna finlandesa. Creo que tengo los poros igual de abiertos que si estuviera metida en una. Un whatsapp del pesado que desde que sabe que escribo poesía me habla todo el tiempo en versos que parecen sacados del Mester de Juglaría. ¿Tan difícil es entender que cuando no contestas nunca, no hay interés? Algunos hombres encuentran más desafiante y por lo tanto más atractivo este hecho de una mujer, a lo que se lo toman como una auténtica conquista en toda regla. Y no desisten muy a mi pesar. 02.49. El insomnio aparece como tantas otras noches sin avisar y sin consentimiento. Recuerdo que uno de mis ex solía combatirlo con tragos etílicos pero yo soy más pro-hígado que él. Le tengo tanta estima a mi órgano que espero que mantenga su función durante varias décadas más por lo que me voy a decantar por una infusión sin azúcar a base de hierbas de valeriana, melisa y tila. 03.19. Pruebo con otro libro esta vez escrito en inglés. Abro sus hojas, huelo su aroma a recién estrenado, observo sus originales ilustraciones y no me concentro porque no lo entiendo. ¿Por qué no llevarán subtítulos como las películas originales? si hasta una película de Kazakhastan los tienen. Pruebo con el portátil. Abro una red social famosa, también conocida por “el templo del ego” en la que todos somos guapos y la vida nos va genial. Gracias a estos sitios uno descubre en profundidad la personalidad de sus amigos  según sus preferencias y comentarios, lo que lleva a que en ocasiones te lleves gratas sorpresas pero en otras, desilusiones inesperadas. Entretiene mucho, eso sí. Yo debería ingresar en una clínica de desintoxicación gracias a ella. 03.56. Hojeadas las redes sociales y después de haber leído las mismas noticias en el periódico digital porque aún no han sucedido nuevas y de las nuevas sólo nos cuentan la mitad, apago el portátil. Me pregunto qué les sucede a mis ciclos circadianos para que no funcionen como deben. Cuando la retina no percibe luz, el cuerpo produce el adecuado nivel de melatonina y serotonina necesario para dormir plácidamente y a mí sin embargo no me pasa. Estoy desvelada y tengo los ojos tan abiertos como platos. Mañana madrugo y conocer ese hecho tan poco alentador no ayuda mucho a que me relaje. 04.11. Mi vida no va bien. ¿Por qué no llevo la vida que se supone debo llevar? ¿Por qué, por qué…? Una “victimitis aguda” empieza a tomar presencia mediante pensamientos autodestructivos que se cuelan de forma desenfrenada por mi mente. La falta de sueño produce este efecto secundario o ¿es al revés?. No sé. Además está el mal genio del día siguiente y las ojeras perennes. Pruebo con el último cartucho para poder dormir y descansar. Un amigo me regaló una hierba ilegal para utilizar en ocasiones de este calibre. Preparo mi pipa recién comprada y fumo inhalando el aire lentamente, lo dejo en mis pulmones por pocos segundos y exhalo disfrutando el sabor. Se nota que es fresca. Inhalo unas cuantas veces más y me empiezo a sentir más relajada, al fin. 04.55. No hay de qué preocuparse, todo está bien. ¡Me siento muy bien! Tengo un calentón importante y una sonrisa dibujada en la cara. Deberían recetar esta hierba también en las farmacias o en el médico, solucionarían muchos problemas de pareja. Me siento inspirada. Las palabras llegan a mí como si me las estuviesen dictando. Enciendo de nuevo el portátil y no paro de escribir a una velocidad vertiginosa, disfrutándolo. 05.30. Un mensaje al correo salta a mi móvil. ¡Qué estruendo!Debería cambiar la sintonía, menudos sustos me mete. Mi ex. Que Dios nos coja confesados, ¿pero este hombre no duerme? ¿qué querrá? Cierto, él también es insomne. En su presencia no podía dejar de sentirme ante un juez. Se quedaba callado y notaba como sus pensamientos me acribillaban. No teníamos nada que ver el uno con el otro, ni en nuestras formas de ser ni de concebir la vida, ni de nada. Lo único que nos unía era nuestro anhelo de ser queridos. En cuanto me di cuenta de aquel triste detalle en mí, me puse manos a la obra para remediarlo. Él seguía la religión del Dios dinero y era devoto de la superficialidad y yo resultaba demasiado alternativa por tener ideas propias y negarme a ver la televisión.  Desde entonces he aprendido a no perder ni un minuto con ningún mainstream por guapo y encantador que sea. 05.57. Tengo que aprender a controlarme, a observarme, y a afrontar la realidad tal como es, y a seguir lo establecido. Buff, ¡pero está tan poco en mi naturaleza!A los diez años yo ya era anti-sistema, recuerdo que discutía con mi profesora delante de toda la clase sobre cómo vivir fuera de la sociedad y me planteaba ya a esa edad, un nuevo sistema de creencia religiosa diferente de lo que me estaban enseñando. Mi profesora no sabía dónde meterse ni qué contestar, tan sólo se enfadaba conmigo y me ponía contra la pared. Si hay algo que me saca de quicio es que me digan lo que tengo que hacer, eso sólo lo permito cuando estoy desnuda, porque además me gusta. 06.09. Creo que necesito un cambio. ¡Eso es! con la vidilla que me dan a mí los cambios. Un viaje, ¡o muchos!, ¡o dar la vuelta al mundo! Aunque para eso necesito tiempo y dinero. Me podría tomar el año sabático que nunca me he tomado y viajar. Podría hacer el viaje a la India que siempre he soñado y meditar en un ashram con un gurú. Mi vida tomaría un rumbo completamente distinto, encontraría paz y dormiría mejor, ¡estoy segura!. 06.30. Maldito despertador, nunca falla, siempre tan exacto y puntual. Justo lo contrario a mí. No he pegado ojo en toda la noche. Lo siento por mis compañeros de trabajo que me van a tener que aguantar. ¿Dónde están mis zapatillas de andar por casa? Siempre que las busco no las encuentro, como si tuvieran vida propia... ¡Qué frío está este suelo!. A ver cuándo lo cambio. No, ya está bien de fantasear con futuras ilusiones. Hay que afrontar la realidad y tener los pies en el suelo, (aunque esté helado y quiera cambiarlo por una tarima de parquet). Esta es mi vida ahora. Tengo un suelo que parece sacado de un iglú y vivo sola porque me cuesta mantener una pareja estable, hay que aceptarlo. No puedo irme un mes a la India y pretender que a mi vuelta todo haya cambiado. Si quiero paz la tengo que buscar ahora, aquí descalza o en el medio del tráfico de la M-40 si hace falta, pero no necesito irme a La India para sentirme mejor. Un mensaje al whatsapp en verso que rima. Paciencia. Infinita paciencia para no contestar y mandarle a que se pierda muy lejos con un pareado. Voy a buscar un tapa-ojeras milagroso, un libro para leer en el metro y no enterarme de las miradas envidiosas, unas zapatillas de andar por casa, cultivar un producto ilegal, cambiar la sintonía de mi móvil, desengancharme de las redes sociales y un novio que me quiera. O algo que se le asemeje.

Beatriz Casaus 2013 ©


viernes, 12 de abril de 2013

Una esperanza con características de promesa

“No estar apegado al fruto de sus obras.” ¿Habrá algo más cercano a la paz interior? Comprometerse no es esclavizarse ni venderse al mejor postor. La consigna del desapego expresa: prohibida la esclavitud mental, además de la física. Y aconseja resistirse a cualquier cosa que avasalle nuestra dignidad o nos sujete emocionalmente, es decir: no aceptar nada que nos robe la capacidad de pensar y sentir como se nos dé la gana. "

(Walter Riso)




Una esperanza con características de promesa

Me arden los ojos de tanto mirar
y no verte.
Un árbol que se derrumba sin fragor
cayendo. 
Quebrando sus raíces
malgastadas por sus viejas grietas,
experto en desplomarse en silencio.
Como las mañanas cuando te has ido,
que son todas
y cada una de las mañanas.
Vuelve 
cuando tus intenciones sean buenas
pero vuelve,
para vestir de oro estos trapos
y hacerlos ricos en necesidades.
Devuélveme
tu boca mojada en promesas
y cuéntamelas como antes,
cuando me las creía.
No soy mujer de aire
para deducir  tus cambios de corriente
ni tan libre como tú
que no sabes a dónde vas.
Unas copas embriagadas de sí mismas
muy vacías
de esperanzas que las beban
dan a probar en el último trago
a qué sabe el olvido.
Me sirven tus mentiras como ungüento,
aplicadas con ilusión
varias veces al día
engañan y curan a la vez,
como castillos de nubes
o como tú.


 Beatriz Casaus 2013 ©