domingo, 29 de mayo de 2016

Ser fiel a uno mismo (segunda parte)

***Me voy a enfocar en el caso de ser mujer, porque es el que conozco tanto por mi experiencia, como por las mujeres cercanas a mí y por lo que he visto.Todo lo que voy a decir a continuación no es ninguna verdad, sino una simple opinión personal. Mi blog es subjetivo y desde luego no soy nadie para sentar cátedra ni mucho menos es mi intención, simplemente me apetece hablar del tema y con esta entrada me he quitado la espinita. Por supuesto estoy abierta a debates desde el respeto :)


Todos en alguna ocasión hemos perdido la dignidad, total o parcialmente, lo reconozcamos o no. Algunos incluso no han pronunciado desde sus propios labios en mucho tiempo esa palabra. Dignidad. Sí, me refiero a ese vocablo que se puede considerar un valor y que sólo muy de vez en cuando se oye, sobre todo en estos tiempos de vidas express, con relaciones express incluidas donde todo vale y todo se hace y se quiere rápido. Nos entregamos con la facilidad que conllevan dos copas de más a relaciones sexuales vacías aunque no nos apetezca con tal de conseguir algo más, se confunde el amor propio o hacia uno mismo con la exhibición del cuerpo a través de redes sociales (en pos del afán por convertirnos en los más deseados), o traicionamos nuestros valores al acceder a hacer cosas sólo para intentar satisfacer al otro.

Parece que ser deseada es lo más importante, ¿y si los hombres posaran como si les estuvieran haciendo el acto sexual semidesnudos o desnudos completamente y nos las repitieran hasta la saciedad como sucede con multitud de fotografías e imágenes de mujeres? ¿es necesario la explicitud de las imágenes y de la carne? Recuerdo haber escuchado en alguna ocasión para mi total desconcierto que una mujer con un cuerpo bonito debería tener cientos de fotografías desnuda y enseñarlas.  Mi cara de póker hacia mi interlocutor no tenía desperdicio en aquel momento. ¿Por qué se asume que el cuerpo de la mujer se debe exhibir y mostrar? nunca me he querido convertir en una marioneta de mi sexualidad, ni a través de ningún medio público ni bajo el yugo de ningún hombre que me lo imponga. No se trata de no enseñar, se trata de hacerlo cuándo y cómo nos dé le gana, y de no reducirnos sólo a eso para aumentar nuestro atractivo. Estamos condicionadas al machismo a través de la existencia de un sexismo atroz en la sociedad, focalizado en los medios de comunicación por películas, videoclips, anuncios, revistas… y ese rol se extrapola de forma palpable a las iniciadas adolescentes en el mundo del destape, quienes aprenden de manera automática que para resultar atractiva al género masculino hay que enseñar y tener actitud de todo menos recatada, tal y como decía la cantante Christina Rosenvinge en una entrevista para Rolling Stone: “la música femenina se ha convertido en un concurso de zorras” creo que tenía toda la razón y por desgracia es lo que se proyecta y se graba en tu cabeza si eres una niña. Sin embargo no veo que lo mismo les pase a los chicos adolescentes. Mientras las niñas van aprendiendo las posturas y el tipo de ropa que tienen que vestir, los niños juegan a las consolas o se preocupan de otras cosas más que de su físico. ¿Es que el atractivo es proporcional a la cantidad de carne que se enseña? ¿es en realidad tan importante el sentirse deseado? o sólo me lo parece a mí o creo que la gente, la sociedad o lo que quiera que sea, anda muy perdida… Ser mujer es muy complicado, yo diría incluso que es lo más difícil que he hecho nunca, por eso mantenerse fiel a una misma es un trabajo casi hercúleo. Tanto a nivel físico, como a nivel laboral, cultural, e incluso por el trato entre las propias mujeres, (de esto hablo más adelante si seguís leyendo estas líneas), por el citado machismo en medios de comunicación que se inclina hacia una presión mediática sobre el físico, el omnipresente rol de madre y esposa fiel, o el rol de mujer sumisa y femenina. Trabajos no tan bien remunerados como el mismo trabajo realizado por alguien del género masculino, un menor reconocimiento público, como es el caso de todas aquellas mujeres anónimas que llevan casas adelante y que trabajan de forma casi invisible... desarrollando trabajos mal pagados o incluso el honor que perdemos en algunas ocasiones cuando somos vilipendiadas por conductas machistas. Me refiero al micro machismo que se produce en situaciones básicas de la vida, en cualquier situación cotidiana, por nimia que parezca. Que una mujer  vaya por la calle y tenga que escuchar las groserías de un hombre no me parece en lo más mínimo halagador sino todo lo contrario, a mí me resulta incluso violento y no me pone de buen humor. Que sea mujer y vaya arreglada no significa que deba aguantar comentarios hacia mi físico. Os cuento una anécdota que me pasó hace unos años. Estaba sola corriendo bajo un sol de justicia y en un sitio por el que no transita mucha gente, cuando de pronto escuché cómo detrás de mí había alguien que también corría, esa persona fue incrementando su paso hasta acercarse lo suficiente como para colocarse a mi lado. Yo supuse que al alcanzarme pasaría de largo, pero noté que se quedó corriendo a mi lado mientras me hablaba, así que miré hacia mi izquierda y descubrí para mi sorpresa que era un hombre de mediana edad que no paró de lanzarme improperios y guarrerías de todo tipo dándome a entender que por ser mujer y llevar mayas y ropa ajustada, (porque así es más cómodo hacer deporte seas mujer u hombre ¬¬) según él, iba muy sexy y le estaba tentando e insinuando. En esos instantes no sentí la más mínima sensación de miedo ni nada por el estilo, lo que sentí fue una frustración total y absoluta al tener que aguantar esa situación. Al igual que cuando se te quedan mirando por la calle o en el caso del sábado sin ir más lejos, cuando estaba viendo la famosa final de la Champions en un bar lleno de hombres y algunos de ellos, invadiendo mi espacio personal y sin venir a cuento me tocaron a mi y a mis amigas y trataron de ligar como luego harían con la siguiente. Me pregunto el por qué de ese constante acoso al que estamos sometidas con el que hay que lidiar y por el que no paso. Aunque me siento muy agradecida por el ambiente en el que vivo sobre todo si lo comparo con otros países y culturas, aún existen muchas cosas que tendrían que cambiar para que nuestra sociedad fuera más igualitaria y justa para las mujeres.



Cambiando de tercio, hablar de los demás para mí es una pérdida de dignidad también por parte de quien lo practica. Me refiero a las maldades de algunas mujeres que hacen contra las de su propio género y con esto siempre hablo desde mi propia experiencia. Si te arreglas, te miran mal, si no te arreglas comentan que eres una descuidada, si te pones tacones te van a repudiar, si haces algo diferente también van a tener algo que decir. Se trata de personas con capacidad desorbitada de juicio, crítica y dosis de envidia (imagino, porque otra explicación no le doy) que no tienen otra cosa que hacer más que hablar de las otras féminas que vamos por la vida sin meternos con nadie ni opinando de nadie. Lo primero de todo, ¿quién soy yo para hacer eso? si por un instante se libraran de todas sus creencias y supieran que su opinión no es la verdad absoluta, descubrirían que pueden ser felices y que vivirían mucho más contentas, como nos pasa a las que no tenemos esa azarosa necesidad de criticar ni hacer mal ni muchísimo menos competir con nadie. A mí me da exactamente igual lo que haga la gente, es más, intento seguir la máxima del nazareno que bien decía “no juzgues y no serás juzgado” que a mi parecer es un alegato a la ley hermética de causa y efecto, la conocida ley del karma, que promulga que todo lo que haces se te devuelve. Y a mí no me gusta hacer lo que no me gustaría que me hicieran.

Pero en algo en lo que las mujeres nos llevamos la palma a veces, es a la pérdida de una misma en las relaciones. Desde que empecé a adentrarme en ese terreno con mi sexo opuesto, siempre he creído básico como primeros elementos, mantener mi dignidad y escucharme. Sin eso no voy a ninguna parte y es lo primero que llevo puesto antes que cualquier prenda. Ser fiel a uno mismo siguiendo mis principios, no hacer nada que no me apetezca realmente, no cambiar por nadie, ni acceder a pactos que no quiero o anularme como persona para satisfacer al otro. Aunque haya cometido errores en ese ámbito como cualquier persona, siempre he tenido claras dos cosas: no ir detrás de ningún hombre y  no traicionarme a mí misma. Otro error es ir detrás de alguien de forma que hasta él mismo se sienta perseguido, esto lo he visto en varias mujeres. Por mi parte no he ido detrás de ningún hombre y eso es algo de lo que me siento orgullosa. Lo que les pasa a algunas personas es que el orgullo, el ego y la soberbia les juegan una mala pasada (por eso es tan importante para mí desprenderme de ellos y cultivar virtudes que hacen la vida más bonita) y no aguantan que quien les gusta no les haga caso o no estén enamorados de ellas. Tener la humildad de aceptar que a veces ocurre y no pasa absolutamente nada, ni es culpa de nadie, es maravilloso. Yo lo he aceptado cuando me ha ocurrido y lo volvería a hacer si fuera necesario. Hay que aceptar cuando no le gustas a alguien. Hay que pensar que ni se es la única mujer del mundo, ni la más importante y sin duda no se es la adecuada para todos, por eso hay que aceptarlo y seguir adelante feliz por lo que te ha aportado. Perseguir, hacer lo posible por verle u obsesionarse con alguien, no es el modo. Una de las cosas que más me gusta de mi actual pareja es que puedo ser exactamente como soy, con mis gustos, rarezas, conversaciones, gustos musicales, forma de ser, bromas tontas y a él le encanta. A mí me pasa exactamente igual con él, le acepto y le quiero tal y como es y eso que en algunas cosas somos bastante diferentes. Cambiar por alguien para intentar satisfacer al otro es otro gran error. Perder la dignidad es cambiar tu forma de ser para agradar a tu pareja. Cada uno es tal y como es con sus cosas buenas malas y si no le gustas a alguien que se vaya. Seguro que hay alguien a quien le gustarás tal y como eres y sino con que te gustes a ti mismo es más que suficiente, pero siempre con humildad. Porque ser fiel a uno mismo es el mayor regalo que uno puede hacerse. Gracias a esa lección he demostrado un amor basado en el respeto y que ha ido creciendo con el tiempo y creo que parte de ello tiene que ver con que tengo muy claro cuáles son mis principios, y las cosas por las que no paso. He sido fiel a mí misma y sé cuál es mi valor, que es exactamente el mismo que el de cualquier otra persona. Es decir, infinito.

¡Buen día!



Beatriz Casaus 2016 ©


lunes, 9 de mayo de 2016

Lo que esconden los selfies

 
La primavera ya llegó aunque no lo parezca porque sea tímida y le cueste mostrarse, por lo menos aquí en Madrid. Y yo me siento igual. A todos aquellos que somos tímidos pero a los que de vez en cuando nos apetece mostrarnos y a veces para ello utilicemos una pantalla de ordenador y de frases célebres que adornen la inseguridad que hay detrás de cada selfie, les dedico este post.

Pero no os engañéis con las fotos que he subido, que no os engañen. No tengo este cuerpo de nacimiento, estoy a dieta permanente y hago ejercicio con regularidad, soy vegetariana desde hace muchos años, cuido mucho mi alimentación con productos ecológicos y biológicos, no sólo porque tenga conciencia de lo que alimenta mi cuerpo, "aquello que comes forma parte de ti", sino de cómo se produce y qué efectos genera esa producción tanto en el medio ambiente como en los animales. Me cuido con cremas (también ecológicas) de cuerpo y cara y utilizo maquillaje (muchos productos de mi maquillaje son ecológicos cómo no).

No soy el reflejo que aparece en ese espejo que ahora muestro, eso es sólo el instante de un segundo de mi vida pixelado y con un filtro. Detrás de ese instante hay muchas historias y muchos momentos tanto buenos como malos que no os puedo enseñar (porque las fotos no lo permiten) y que también soy yo, que me han hecho crecer, aprender y convertirme exactamente en la persona que soy en este momento. Todos esos momentos e historias me han llevado a la certeza de que todo lo que ha pasado y todo lo que sucede es lo correcto aunque no nos guste o aunque a veces no hallemos en ello su significado. Todo pasa por algo y aunque queramos descifrarlo o en última instancia desentrañar incluso de qué se trata la vida y de comprenderla, es mejor dejar a un lado la razón y ¡vivirla!, así de sencillo y así de verdadero, pues la vida  no está para entenderla sino para vivirla. ¡Pero vivirla de verdad!

Vivir cada momento de ella y disfrutar y aprender de todas las personas que la forman, la pareja (la mía tiene la paciencia de aguantar mis selfies en casa), amigos, familia, compañeros, personas que ayudan de alguna manera, la cajera del supermercado, tu vecino, la chica que te tuvo envidia, el novio que te dejó o incluso personas que han hecho daño. Todas las personas no están ni llegan por casualidad sino que están ahí para enseñarnos algo, por alguna razón desconocida y aunque ahora tampoco lo comprendamos. Según mi punto de vista para vivir de verdad no hay más que darse cuenta de lo bonito que es estar vivo, no pensar en exceso y ser agradecido. Nada más.

Ojalá que disfrutéis de la vuestra pero por favor, no os creáis sólo lo bonito de ningún selfie, la felicidad que se aparenta en fotos/estados de redes sociales, ni ninguna cosa que os cuenten sin antes pasarla por el filtro de vuestro propio criterio y pensamiento, porque ese es el verdadero filtro que hay que utilizar siempre. Detrás de cada instante de una foto hay historias que no se muestran, detrás de cada estado hay mil pensamientos que no se dicen, detrás de lo que te cuentan o escuchas por ahí pueden haber ciertos sesgos que hay que tener presentes. Y sobre todo, cuando te intenten convencer de algo, en un intento de colonizar al otro, (como bien decía Saramago), hay que usar nuestro propio filtro con más razón, porque creerse todo lo que nos muestran sin llegar a la profundidad de nada, según mi criterio nos resta.

Lo real es lo de dentro y aunque de vez en cuando a una le apetezca jugar y mostrarse, como es mi caso con esta entrada en particular, sentid lo que os producen estas palabras y no lo que percibís con vuestros ojos. ¡Mil abrazos! 
¡A vivir :)!


domingo, 1 de mayo de 2016

Migdal

"Keep your face always toward the sunshine and shadows will fall behind you" (Walt Whitman)

"Sólo hay una cosa buena en la vida, y es el amor" (Guy de Maupassant)


Migdal
(“Torre” en Hebreo)

Tan siquiera las sombras
anochecen mi deseo ni son capaces
de derribar esta torre de amor
edificada entre murallas de sólidas caricias
y emplazada sobre la deliciosa pradera de tu vientre.
Te conozco desde antes de recordarte.
Aquí de nuevo nos miramos desde otros ojos más oscuros.
Voces de piedra que construyen fuego de mis palabras.
Dulces arcos de dicha consagran las ventanas
desde donde miramos con sosiego
dividido por un río de distancia.  
Escaleras que llegan a lo prohibido se alzan hacia el norte.
Somos atacados por lanzas de celos
y cañonazos de envidias contra nuestros muros de vez en cuando,
pero todas esas armas son débiles
pues provienen de tierras donde siempre hay guerras
y las malas artes son vencidas 
con la luz de nuestros ojos cerrados.
Donde hay luz no puede haber oscuridad.
Donde hay amor no hay nada más porque hay todo.


Beatriz Casaus 2016 ©


sábado, 19 de marzo de 2016

Para Él

Esta entrada va dedicada a mi chico, (como no tiene facebook lo publico aquí para que me pueda leer). Me siento agradecida por estos tres años y ocho meses juntos en los que me ha regalado tanta felicidad y amor, un amor que cada día se ensancha y agranda.

Nuestro amor nació el día que nos vimos por primera vez y lo supe cuando rozó mi brazo y sentí electricidad recorrerlo como nunca antes me había pasado. Aquello fue una señal de algo por lo menos distinto y como poco, muy importante en nuestras vidas.

Como yo soy muy rebelde, hoy no celebro el día del padre, (eso ya lo hago los demás días cuando nadie se acuerda y mi padre sí) yo hoy celebro este amor que me llena y que me hace mejor persona.

Gracias por demostrarme tanto todos los días y por todas las cosas que has hecho por mí :) ¡Te quiero mil!



sábado, 27 de febrero de 2016

Este no es un poema de amor

"Si tienes suerte, en algún momento de tu existencia te encontrarás en un callejón sin salida. O, para decirlo de otra manera: si tienes suerte te encontrarás en una encrucijada y verás que que el camino de la izquierda lleva al infierno, que el camino de la derecha lleva al infierno, que la carretera que tienes delante lleva al infierno, y que, si intentas dar la vuelta, terminarás en el infierno. Todos los caminos te llevan al infierno y no hay escapatoria, no tienes alternativa. Nada puede ya satisfacerte. En este momento, si estás preparado/a, empezarás a descubrir dentro de ti lo que siempre has deseado pero nunca has podido encontrar. ¿Y qué pasa si no tienes suerte? Si no tienes suerte, sólo alcanzarás este punto cuando mueras. Y no será buen panorama, porque seguirás deseando lo que ya no podrás tener jamás. Somos seres humanos, dotados de una increíble dignidad; pero no hay nada menos digno que olvidar nuestra grandeza y aferrarnos a un clavo ardiendo..." (En los oscuros lugares del saber  de Peter Kingsley) 


Este no es un poema de amor

Se me escapa la verdad de las manos
huye de mí despavorida
buscando la ternura que la durmió.
Este no es un poema de amor,
es un sentimiento dormido
en la penumbra de una caricia.
Soy esclava de una voz inventada
que esconde la verdad a tragos.
De esa que retuerce por dentro
y te cala hasta el alma
y hace que aprietes los puños
hasta convertir los cielos
en rincones a los que regresar.
Ando como los girasoles
perdidos sin el sol.
Me duelen los dedos de escribir silencios
y mis labios,
se sienten como huéspedes en boca ajena.
Soy como el muñeco de un ventrílocuo
o como cuando cierras los ojos
porque no quieres mirar.
Sólo los artistas saben plasmar
la verdad sin contarla,
ellos simplemente la muestran.
Y así entumecidos andamos, callados,
para no esparcirla.
Aunque de eso es mejor no hablar,
no vaya a ser que se sepa
porque callados estamos más guapos,
pero también nos morimos de infelicidad antes.
Las consultas de doctores están llenas de personas infelices.

Y a mí se me enfría el pecho de guardarla,
mientras febrero ruge desde mi ventana
esperando a que la primavera le cure.
Pero febrero es el mes más largo,
digan lo que digan,
mientras anhelo
a que la verdad me cure a mí.


Beatriz Casaus 2016 ©






viernes, 5 de febrero de 2016

Un poquito de montaña y dos poemas

"Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo, sus órganos, sus huesos, sus funciones, sus sitios, pero nunca supimos de qué estaba hecha el alma". (Mario Benedetti)


Últimamente he estado escapándome a la montaña con mi chico, disfrutando de la naturaleza y empapándome de sus espectaculares vistas y eso como veréis, ha quedado reflejado en estos poemas... Os dejo con unas imágenes de allí arriba donde la paz lo inunda todo (las fotos no son tomadas por mí, sino sacadas de una página de montañismo profesional) ¡ojalá os inunde aunque sea un poquito de esa paz al mirarlas! :) ¡Que disfrutéis todo lo que podáis!






Aires de Desconcierto


Silban voces de revolución,
cataratas de silencios aúllan,
lagos que se esconden de las ciudades
como se esconde la felicidad de los egocéntricos.
Llegad como llegan las montañas con su cima
hacia el trono del cielo,
o tan lejos como llegan los unicornios
cuando recorren el arco iris en busca de una tierra sin mácula.
Son pocos los que razonan en estos tiempos de cólera,
en estos aires de desconcierto,
mientras los mansos iluminan las cruzadas
que los corazones han emprendido.
Velad por los que aún nos preguntamos cosas,
por los que frenados por las arenas movedizas del miedo
ordenamos a nuestras piernas que sigan adelante.
Muy pocos son incomprendidos
porque sólo los incomprendidos se desnudan,
y por eso acaban siempre ensangrentados.
A ellos el sudor les llega como la miel del viento.
Acariciad el contraste con la luz y
devolved las alas a los que nos hemos caído.
Alentarnos con la gloria de un abrazo 
aunque sea a destiempo
o con el cálido rumor para anidar mis vértebras vacías.
Ilustre es este ahora porque no se volverá a repetir,
no volveré a estar aquí
ni nunca más volveré a ser como soy en este momento
así como el trascurso del río
nunca es el mismo aunque parezca la misma agua.
Bebed de ella y encontraréis la dicha de perseguir un consuelo.
El consuelo de pisar tierra firme desde las alturas
para aquellos que sufren de vértigo.


Beatriz Casaus 2016 ©



Ascensión


Tuve dos rutas principales de ascensión.
Quise subir por la cara fácil
y perderme sin brújula en uno de esos besos tuyos,
pero sólo me dejaste llegar
hasta la zona opaca de tu mirada.

Allí establecí mi campamento base,
desde donde me enamoré de la cara oculta de tu luna.
Así que no me puedo imaginar
lo que será ver el sol salir solemne,
a través de tus ojos

y encumbrar la cima de tu piel.



Beatriz Casaus 2016 ©




sábado, 12 de diciembre de 2015

Matrimonio

“El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno”. (Gabriel García Márquez)

“El matrimonio es una gran institución para quien le guste las instituciones” (H. Greele)

“El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso. Si uno de los los hace algún movimiento brusco, la barca se hunde”. (Leon Tolstoi)


Tenía una compañera de instituto para quien su mayor ilusión en esta vida era casarse. Recuerdo cómo nos hablaba de ello de forma monotemática. Era impresionante, la tía nunca se cansaba de hablar de ello... nos daba todo tipo de detalles sobre su vestido de bodas ideal, el tipo de hombre que le llevaría al altar e incluso tenía una imagen bien retratada en su cabeza de cómo sería su enlace perfecto. Era un tema que le fascinaba y que según sus propias palabras, se trataba de “el sueño de su vida”. Hace pocos años se casó y hasta el momento parece que vive en un matrimonio feliz o así se encarga ella de mostrárnoslo a través de su cuenta de Facebook. Y yo que me alegro por ella, pero siempre me pareció un ideal un poco simplista que parece que estuviera ligado a la psique femenina, el hecho de que una mujer se deba sentir realizada por casarse y en última instancia por tener hijos y formar una familia.

El caso es que no sé si es que soy poco femenina, (no me gusta cocinar, de pequeña prefería jugar a los Gi Joe en vez de a las barbys, no me gustan las babyshowers, me pongo nerviosa con las cursiladas que algunas parejas utilizan, incluso me pongo nerviosa ante toda la amalgama de detallitos en los que hay que pensar para las bodas que a la mayoría de mujeres apasiona) pero a mí toda la parafernalia de las bodas y la institución sólida del matrimonio nunca me ha llamado especialmente la atención. Más bien me he llegado a plantear si una vez contraído hará feliz o si uno se acordará de aquel archiconocido refrán que algunos amigos lanzan como en tono de condolencia y con palmadita en la espalda incluido, ese: “Te casaste, la cagaste” que a todos atemoriza. Siempre he cuestionado si el ideal vendido por Disney  del “se casaron y comieron perdices” era real o si es un camino arduo por el que transitar. Puede que sí proporcione felicidad para una gran parte de la población, de hecho es una realidad para muchas parejas que se esfuerzan en mantener su compromiso con el sacrificio de los años, pero parece que el elevado índice de divorcios y separaciones podría demostrar lo contrario en la actualidad.

Como decía antes, cada vez que esa amiga me hablada del tema me provocaba poco menos que controversia e incluso cierta aversión porque de algún modo lo concebía como algo que cortaría mis alas de cierta manera y como una especie de prisión por la que se firmaba un contrato registrado por la Ley. Sobre todo cuando escuchaba frases como: “el matrimonio como proyecto de vida”, ¿es que la vida es un proyecto que se puede planear? o “amar hasta que la muerte nos separe”, ¿pero se puede firmar un sentimiento o la continuidad de ese sentimiento? ¿cómo sé si mañana voy a seguir queriendo a esa persona? personalmente atisbo errores en la concepción, en la base misma del matrimonio. Sé que se me puede tachar de tener miedo al compromiso y en cierto modo puede que sea posible, aunque doy fe de que me involucro a todos los niveles en una relación de pareja, lo que pasa es que lo concibo desde otro prisma más amplio. Como todo en la vida, creo que desde luego el matrimonio debe dar momentos de felicidad, pero el hecho de que por estar casados las parejas se quieran más que las que no lo están y que sea un paso que se deba dar, me parece arcaico.

Luego está el tema de la boda y el tipo de ceremonia por la que se celebra, ya sea religiosa o judicial. Mientras que para muchas parejas es el momento más feliz de sus vidas, yo desde luego tengo la fortuna de tener muchos mejores momentos en la mía. En el caso de que se celebre por alguna religión, lo mínimo es que los cónyuges sean practicantes de la misma, ¿no? en el caso del catolicismo por ejemplo que se trata de un sagrado sacramento, curiosamente muchísimas parejas lo celebran sin haber pisado una iglesia en años o no practicado el cristianismo o el catolicismo en su día a día. Me parece hipócrita y una incongruencia por parte de aquellas parejas que contraen matrimonio por el simple hecho de que sea tradición hacerlo así, o porque “es más bonito por la Iglesia”, o por obligación moral hacia sus padres. Eso es perder el significado espiritual del rito y de todo lo que ello conlleva.

Lo que más me causa tristeza es que conozco y veo a muchas parejas casadas alrededor mío y a veces me pregunto cuántas realmente se aman entre ellas y no están simplemente casados para no estar solos, o por el “qué dirán”. En ocasiones me da la sensación de que no aman realmente a sus parejas o están juntos por un acuerdo tácito entre los dos para guardar apariencias ante sus amigos o familiares, por causas económicas, etc… De hecho puedo afirmar que la mayoría de hombres y mujeres infieles o que han sido infieles que conozco, están casados. 

Yo creo que todos en nuestras vidas tenemos algo en común, algo que todos deseamos. Todos deseamos amar y ser amados. Pero no necesariamente ese amor tiene que ver con el amor de pareja, aunque recalco que cuando lo es, es fantástico. También hay personas que son felices junto a sus mascotas, amigos, familiares o en su propia compañía, sin necesidad de vivir en pareja o bajo el compromiso de un matrimonio. Desde luego que cuando amas a tu pareja y eres correspondido te sientes pleno y sobre todo aprendes muchísimo, pues las relaciones son evolutivas, es decir, hacen crecer y evolucionar como ningún otro camino. El matrimonio bien entendido, como el compromiso del amor que se profesan dos personas es maravilloso, pero todo lo que lo rodea, la parafernalia de la boda y la pantomima que lo circunda es lo que me hace tambalearme hacia el lado de una nueva visión del mismo. Para mí el amor siempre debe ser libre. El amor nunca debe coartar la libertad de existencia del ser amado. El amor debe cuidar, proteger, elevar, ayudar a crecer y desarrollarse en todo ámbito sin caer en apegos físicos o emocionales, aunque un cierto grado de ellos sea lo normal. El cantautor y poeta sudamericano Quetzal Noah así lo define: “No es que quiera estar solo, es que aún no encuentro a nadie que quiere asumir el compromiso de ser libre a mi lado”. Comparto esa visión. Creo que el matrimonio feliz es aquel que dura lo que tenga que durar y en el que los dos individuos crezcan y se amen de forma sana, en cooperación, confianza y mutuo respeto al igual que creo que un amor sano es la base de un matrimonio verdadero, se debe cuidar día a día y se debe ser honesto en todo momento.

No sé si me casaré o no. Sólo sé que yo me caso cada día con mi pareja porque cada día la elijo y cultivamos ese amor. Si algún día decido pasar por la vicaría o el juzgado, lo haré en consonancia con lo que creo pero no podré jurar amor eterno, ni sabré cuánto durará, sólo sé que lo haré desde la parte más noble de mi ser y sin necesidad de firmar un papel, ni de demostrar delante de personas mi amor en público, o de mantener un tipo de vida que esté estipulado como vida matrimonial. Creo en la independencia y en la libertad de todos los seres, el primero de ellos, mi pareja. Si ese matrimonio es durante toda una vida, bienvenido sea, si es durante una década también, pero el tiempo que sea, que sea honesto y verdadero. Para mí el matrimonio o una relación debe ser un estar solo pero en pareja, es decir, no perder nuestra autenticidad, independencia y autonomía, y vivirla junto a la persona con la que elegimos estar, compartiendo con ella también su propia autenticidad, independencia y autonomía y crecer juntos en un amor verdadero y profundo más allá del enamoramiento transitorio, del que por cierto creo que es un error casarse mientras esté en su etapa de apogeo.

A continuación os dejo con un poema mío y con un abrazo inmenso. Gracias por leerme aunque lo que acabéis de leer no lo compartáis. Estoy abierta a opiniones y a comentarios de los que aprender.


Beatriz Casaus 2015 ©


Lengua

He enredado mi vida con tu lengua
y mi piel es un murmullo complicado.
Estoy atada a tu nudo de ombligo.
Atada,
hasta dejar olvidado mi olor en tu agua.
Casarse no es quererse
como regresar no es volver.
Te quiero tanto
como para no casarme contigo,
entiéndelo.
Me asfixio en las caricias
que dan las fronteras.
Me frustra no hablar con tu mente
como lo hago con tu lengua efímera,
aquella que me miente si quiere,
o me envuelve en llamaradas
sobre el mapa de tu cuerpo
para luego masticarme,
tragarme y devorarme,
sin la tregua de un papel 
que no eres tú ni soy yo,
separa.



Beatriz Casaus 2015 ©