viernes, 14 de julio de 2017

Honestidad


“Ser honesto puede que no te de muchos amigos, pero te dará los amigos adecuados” (John Lennon)

“Estoy enfermo de escuchar a ignorantes, miopes, hipócritas e intolerantes; lo que quiero es la verdad” (John Lennon)

“Nada me detendrá y a pesar de que no esté aquí, siempre tendré los mismos pensamientos y diré lo que siento” (John Lennon)

“Sé tú e intenta ser feliz. Pero, ante todo, sé tú” (Charles Chaplin)

"Sé tú mismo, los demás puestos están ocupados" (Oscar Wilde)




Esto que ves soy yo


Esto que ves soy yo,
un jardín con ganas de ser montaña,
fíjate en este rostro que nunca he visto,
acarícialo con tu mirada
para que mis icebergs que flotan a la deriva,
vuelvan.

Ya no soy un felpudo donde limpiarse,
cada recodo de mi cuerpo está en orden
aunque parezca tierra recién arada,
este es el hogar desde donde paseo
y a donde vuelvo cuando estoy confundida.

Sin envoltura me desgasto hasta romperme.
Lo que ves es lo que tengo.
Gustaré solo a la gente apropiada,
con la que puedo ser yo,
los demás son días que pasan de largo.

Toca mis manos huecas,
todo lo que hay en ellas
te lo puedes llevar.
Mira mis dedos, son autónomos unos de otros
solo la palma los sujeta,
como el amor bien entendido.
Te ofrezco todo lo que soy
en este río que compartimos.

Esto que ves soy yo,
dócil llovizna,
puedes ahogarte en mi sonrisa
o desbordarte con ella.
Mis hojas no han llegado a las ramas
y ya esperan a caer,
la fiel contradicción
de abrirme y cerrarme
como una flor según el momento del día.

Soy espejo,
todo lo que ves en mí es lo que proyectas.
Mi reflejo eres tú.
No permitas que los prejuicios
se entrometan entre tú y yo,
no llegaré hasta tus ojos nunca
hasta que seas transparente.

Mi sueño es convertirme en universo,
es tan auténtico que solo sabe expandirse,
pero el necio se rinde ante su propia verdad.
En este teatro donde todos llevan máscaras
los honestos son los ciegos.

En mi boca sólo se inundan las promesas.
Mis párpados bailan con la inercia
de ser solo una persona.

No tienes que adivinarme.


Beatriz Casaus 2017 ©





domingo, 9 de julio de 2017

Cuarenta y nueve escalones

"We are led to believe a lie, when we see not through the Eye" (William Blake)


"(...)Estoy habitada por un grito.
De noche aletea
buscando, con sus garras, algo para amar (...)"

(Extracto del poema "Olmo" de Sylvia Plath)



Cuarenta y nueve escalones


Terribles voces se bifurcan en mi camino
como en un consuelo por encontrar
sentido a todo el dolor que viví.
A veces el mar se apodera de mí
y pretende ahogarme pero es entonces
cuando renazco y vuelvo a olvidar.
No confío en los milagros
ni el designio de las alucinaciones
para abrir la conciencia.
Confío en la vida que tantas veces me ha abrazado.
Aunque ni yo misma lo crea,
debo ser importante para este
acontecimiento universal también.
Me aterra pensar que no hay árboles que florezcan.
Pero antes deben caer sus hojas como lo hacen,
en silencio y sin que nadie se dé cuenta,
de forma sigilosa y casi accidental
para configurarse sobre una dignidad perdida.
Cuarenta y nueve escalones que unen
el cielo con la tierra.
Mi tierra natal con mi domicilio actual.
En un aparente caos azaroso se puede brillar
y conceder a la luz el lugar que le corresponde.
Antes era mañana
y caminar descalza hoy es toda una proeza.
No volveré a repetir las palabras malditas
si una ínfima parte de lo que el amor es,
me encuentra y me lleva.
Me inclino sobre la balanza
que tiende a descender sobre uno de sus brazos
de forma aleatoria.
Nunca entendí por qué un gran corazón no pesa más.
Sufrí la velocidad de la violencia silenciosa.
Hundida hasta la raíz,
mis gritos no se oían en otras paredes.
Toca pronunciar muchas palabras
hasta no decir nada para llegar lejos.
Lo oculto ve la luz y nos miramos
como si nunca antes nos hubiéramos visto.
Soy nueva cada día y por fin te veo.


Beatriz Casaus 2017 ©


sábado, 10 de junio de 2017

El lado bueno de las cosas




El otro día en una conferencia de una autora que me gusta mucho pero cuyo nombre no voy a desvelar porque no viene al caso, a la pregunta de una persona en el público que le hizo: “¿por qué hay tanto mal en el mundo?” ella contestó con un ejercicio dejándonos a todos reflexionando sobre su mensaje. El ejercicio consistía en lo siguiente, nos dijo que miráramos hacia nuestro alrededor y que nos fijáramos y memorizáramos todo lo que fuese o tuviera color rojo. Nos tomamos para ello unos segundos en silencio y después de pasados esos instantes nos preguntó: “ahora decidme todo lo que recordáis que fuera azul”. Todos los asistentes nos reímos porque no podíamos recordar nada azul ya que habíamos puesto toda nuestra atención en encontrar cosas que fueran o tuvieran rojo sin pararnos tan siquiera a percibir otro color que no fuera ese. Con este ejercicio la autora estableció una metáfora entre esos colores y lo malo que ocurre en el mundo frente a lo bueno que también sucede, pero de lo que no nos damos cuenta porque no le prestamos atención y tampoco se le da suficiente importancia. Todos los días suceden cosas maravillosas y positivas en todas partes sin embargo ello no suscita la misma repercusión que las malas noticias en los medios de comunicación. Precisamente son las noticias malas las de mayor calado y a las que más bombo se les da. En el recinto donde se mantenía la reunión, sin embargo, había muchos más objetos de color azul que de rojo e intuimos que aquello era un reflejo de lo que en el mundo también sucede. Este pensamiento me recordó a la frase “Donde pones tu atención en eso te conviertes” y en lo importante que es el darnos cuenta de en dónde está nuestra atención o en qué nos enfocamos porque de algún modo en ello nos convertimos. La madre Teresa de Calcuta dijo “hace falta que una persona origine daño para que en cien surjan actos de amor” .Por lo tanto, el bien es mayoría y enfocarse en el bien hace el mal más pequeño.

Cada cual pone su atención en aquello que quiera y en lo que le importe como es lógico. Sin duda no hay que hacer una distinción entre unos y otros, pero me parece sumamente descriptivo de alguien saber aquello en lo que se fija para conocer cómo es. Es muy importante darse cuenta y tomar conciencia sobre aquello a lo que prestamos atención, ¿sobre qué nos enfocamos? ¿Qué nos importa? ¿A qué dedicamos nuestros pensamientos? pues ello significa en última instancia en qué depositamos nuestro tiempo y a qué estamos dedicando nuestra energía. Nos podemos enfocar en infinidad de cosas, pero intentar prestar atención sobre lo que prestamos atención por redundante que suene sería lo ideal. Tomar conciencia sobre aquello en lo que depositamos la mayor parte de nuestros pensamientos nos ayudará a mejorar nuestra calidad de vida. Si estamos alerta, cuando percibamos pensamientos negativos nos daremos cuenta y si enseguida los sustituimos por algo positivo, nuestro estado de ánimo mejorará y por ende, poco a poco todo lo demás. Si estamos constantemente enfocándonos en pensamientos negativos, en juicios sobre otras personas, en criticarlas, en ver el lado malo de las cosas, con toda seguridad seremos personas que están frustradas, amargadas y que finalmente no disfrutan la vida como merece o no intentan ser felices. Si nos enfocamos sin embargo en lo bueno de las personas, les admiramos, no las criticamos ni juzgamos y vamos por el mundo intentando dar lo mejor de nosotros mismos, al menos estaremos intentando ser felices y es probable que estemos más contentos y satisfechos con nuestras vidas. Es cuestión de darse cuenta y de una elección, al fin y al cabo: pensar en positivo o en negativo. En enfocarse en una u otra cosa.

He conocido a personas bellas por dentro que tienen en vez de deseos, lo que yo llamaría aspiraciones. Sus pensamientos van más allá de la cotidianidad del día a día. Se enfocan en mejorar personalmente, en leer sobre temas elevados, en dedicar su tiempo a evolucionar como seres humanos y en ayudar a los demás de algún modo posible, intentan no juzgar y se libran del sistema de creencias implantado por la sociedad en la que viven o de la que han aprendido. Están contentos y agradecidos y no pierden el tiempo con un cuchicheo ni un juicio o crítica hacia alguien, pues son muy conscientes de sus acciones. También he conocido personas normales que no se meten con nadie y que intentan llevar sus vidas lo mejor que pueden, sin más y por otro lado, también hay personas que se encuentran en el nivel de estancamiento del que habla la imagen que he añadido a este post. Son ese tipo de personas que cuando te cruzas con ellas te miran de arriba abajo, ponen mala cara, y suelen hablar de los demás no de forma muy considerada, llamémosle así. En mi caso y por fortuna el caso también de muchos, soy una persona alegre y positiva y eso a veces despierta en ese otro tipo de individuos sentimientos encontrados de amargura, siendo a veces foco de su mal humor debido a su insatisfacción personal. Porque seamos sinceros, algunas personas albergan sentimientos tan bajos y pueriles como la envidia y el odio y además los alimentan. El ser humano es capaz de sentir sentimientos malos y buenos, es completamente comprensible en la naturaleza humana pero si se sacan a la luz los negativos para aceptarlos, tal y como indicaba Carl Jung hacia el encuentro con nuestra sombra: Uno no se ilumina imaginándose figuras de luz, sino tornando la oscuridad consciente”, esos malos sentimientos tienden a desvanecerse y en algún momento desaparecerán. Si de modo voluntario uno se enfoca en los pensamientos buenos nos traerá paz, alegría y nos acercará más a la felicidad, mientras que los otros producen el efecto contrario, por ello lo conveniente es trabajar encarecidamente para tener pensamientos buenos y enfocarse en ellos, es cuestión de práctica por simple que parezca.

Lo que distingue a unas personas de otras no es sólo qué siente sino qué sentimientos alimenta. Si presta atención a sentimientos de amor, paz, compasión y si se enfoca en ellos o si por el contrario presta atención a esa parte tan baja y negativa alimentándolos además. Esos sentimientos no son nada productivos, al contrario, llevan a la desidia más extrema y a una insatisfacción existencial que repercutirá en otros ámbitos. Sin embargo, es probable que esas personas que tratan mal o tienen gestos desconsiderados con algunos, en sus contextos personales se comporten de forma diferente. En una entrevista al psicólogo evolutivo Michael Tomasello, le preguntaron por qué podemos ser muy amables con la gente de nuestro entorno y luego ser despiadados en otros contextos, como por ejemplo en el laboral. Tomasello argumentó que “nuestros valores varían en función de en qué círculo nos movamos. No nos comportamos igual con el conocido que con el desconocido”. Por lo tanto, lo congruente sería actuar bien con todo el mundo ya sea conocido o desconocido, pertenezca a nuestro círculo íntimo o no. En fin, dar lo mejor de cada uno siempre, con todos y en todas las circunstancias. El ensayista Josema Melli apunta lo siguiente “Homologar ambos comportamientos es una de las grandes aspiraciones de la ética, qué podemos hacer para pasar del círculo íntimo al círculo público con la misma actitud empática”. En mi caso siempre he defendido la idea de que todos los seres humanos somos iguales y todos merecemos un trato justo y afable, incluso cuando recibimos de parte de ellos un trato negativo, que es lo más difícil, pero por ello hay que practicar con el ejemplo. El escritor Fernando Sabater en su libro “Los siete pecados capitales” dice: “Las virtudes no se aprenden en abstracto. Hay que buscar a las personas que las posean para poder aprenderlas”. Por eso es tan importante siempre dar ejemplo. Los niños aprenden por imitación de sus adultos y ven en ellos el ejemplo a seguir en su modo de comportarse. Dar ejemplo es una tarea casi hercúlea, pero necesaria. La práctica es mil veces más potente que la teoría y uno mismo es el único ser capaz de cambiar las cosas. Gandhi bien lo sabía cuando dijo “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Esta frase es para mí una de las máximas que intento seguir a ultranza. Ser exactamente lo que quieres ver en el exterior, empezando tan cerca como en uno mismo.

Quien me conoce sabe que soy amable y educada con todos y que es difícil que alguien me vea enfadada con otra persona, a no ser que se cometa una injusticia, entonces defenderé desde el respeto y la educación, jamás usando la violencia, los gritos o las malas artes. Esto no quiere decir que todo el mundo me caiga bien. He de reconocer que soy una persona bastante transparente en este aspecto y si algo no me gusta tanto como si algo me gusta, se me nota y no finjo. Poca gente me cae o ha caído mal, pero si se da el caso, que, por supuesto me ocurre como a cualquiera, no niego mis sentimientos, sino que los acepto y actúo en consecuencia con lo que siento, creo y pienso. No le puedo negar el saludo ni un trato amable a nadie, pero desde luego no iré buscando a esa persona ni entablando conversación con ella. Creo que hay que ser consecuente con lo que uno siente, pero siempre desde el respeto y la amabilidad pues todo el mundo merece ser tratado con sumo respeto y con la mejor intención. Hay que saber gestionar las emociones y los sentimientos y no caer en el grave error de acrecentarlos, ni los buenos ni los malos. En el caso de que alguien te caiga mal es mejor no pensar en esa persona y si se da la tesitura de que se hace, siempre deseándole lo mejor y enviándole las mejores intenciones y energías posibles pues todo lo que das se te devuelve, ya sea malo o bueno y a mí me gusta ir deseando a la gente el bien. Ahondando también en lo personal ahora que he hecho de forma pública mi relación sentimental, aunque en septiembre haga cinco años en ella, he tenido la inmensa fortuna de recibir una tonelada de mensajes, llamadas, besos y abrazos de personas que se han alegrado mucho por esta noticia y ha sido genial poder compartir con ellos de una vez nuestra alegría, pero también han habido otras que no se han alegrado (muy muy pocas) y en otras incluso en las que hemos despertado su odio por disparatado que suene. Tengo la creencia de que todo lo que se envía se devuelve multiplicado, por eso hay que ser muy consciente de qué enviamos y es hasta casi un acto egoísta desear el bien, pues así se nos devuelve también. Por mi parte me quedo con todo el amor que hemos recibido que además ha sido mucho y por ello me siento tremendamente afortunada y agradecida y a los que nos envían pensamientos negativos yo les envío lo contrario, todo el amor posible. La luz puede a la oscuridad siempre. El amor al odio, la paz a la guerra por mucho ruido que haga. No hay que luchar, quien quiera luchar que luche pero creo que en vez de luchar hay que estar a favor de la paz, del amor, y repartir ese cambio que sé que todos en realidad queremos escuchar en las noticias y que tanto anhelamos. Si la gente siguiera la máxima del rey Salomón el mundo estaría lleno de ciegos sin dientes y esa no es ninguna solución. Así que tomemos conciencia sobre nosotros mismos, sobre dónde nos enfocamos, deseemos el bien y seamos felices o al menos lo intentemos. Tratemos bien a todos pues la felicidad también tiene que ver sobre cómo nos tratamos a nosotros mismos y a los demás.

¡¡Que tengáis un buen día todos!! amigos, enemigos, conocidos, no conocidos, círculo cercano o personas completamente desconocidas, a todos y a cada uno, feliz día y feliz vida :)

Beatriz Casaus 2017 ©


viernes, 24 de marzo de 2017

Días sin sueño

"(..) Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma" (W. Ernest Henley)



Días sin sueño

La misma noche te soñaba
con la reconfortante sensación de aliento al caer
bajo las almas al cielo de tu sonrisa.
Me duelen los gritos de quienes no saben gritar
les oigo entre mis latidos
y me inclino hacia su propia realidad de tedio.
Se abren los ojos de los dormidos en estos días sin sueño
cae la noche bajo tu imagen de nuevo
para aquellos que sueñan despiertos.
Serán los únicos que poblarán los días cuando se acaben
porque saben bailar entre las estrellas en vez de contarlas.
Cae la luz en este inhóspito paraje sin Dios
como un beso de adiós
en una fría primavera.
No es que no crea en Dios
es que no puedo dejar de creer en él.
Esa sensación es lo único que tengo.
Sé que al despertar le veré
y me contará sobre qué va todo esto.
Los días dulces aguardan a la salida de las esperas
como quien tiende la mano con ternura.
En esta inundación de beso de vida
cuando cante el último sol soñaré
y todos y cada uno de nosotros nos iremos
sin embargo sólo algunos podrán decir que han vivido.
La misma  noche te soñaba una y otra vez
alegre y despierta te bailará sin fondo
en esta vida de insomnio.


Beatriz Casaus 2017 ©




lunes, 13 de febrero de 2017

La sencillez

"Cuando te vuelves consciente, te vuelves más sabio. Eso es lo que se denomina verdadero crecimiento personal. Entiende tu arrogancia y esta se derrumbará - el resultado será la humildad. Entiende tu infelicidad y esta desaparecerá - el resultado será un estado de felicidad. Entiende tus temores y se derretirán- el estado resultante es el amor. Entiende tus apegos y se esfumarán- la consecuencia es la libertad". (Anthony de Mello)








¿Qué es la sencillez?la sencillez es dar prioridad a las cosas importantes y tenerlas como estandartes, es ser humilde y llano de corazón. Cultivar el interior, ser bondadoso y amable y creer que todos somos iguales ¿puede alguien sencillo llegar lejos? si entendemos como lejos ser feliz, sí y si lo entendemos como éxito material también, depende de lo que cada uno busque, aunque es probable que alguien sencillo se verá más atraído por ser feliz y hacer feliz a los demás que por conseguir éxito material ¿la sencillez enamora? si quien le corresponde es alguien despierto sí, si está distraído y aturdido en el mundo del consumismo y superficialidad, es probable que pase desapercibido para él. De todos modos para mí la sencillez es capaz de atravesar corazones más allá que cualquier otra cosa, pues conecta directamente con la nobleza que existe en cada uno de nosotros. Yo valoro la sencillez y la gente sencilla por encima de todo lo demás. Menos es más siempre.

En un día como hoy, víspera del día comercial del amor, miro a mi chico y siento que no necesito decirle nada, porque ya lo siento todo. Sentir su mano sobre la mía, es uno de mis hobbies favoritos. Estar juntos cuando necesitamos palabras de aliento o apoyarnos en los peores momentos, otro. Reírnos hasta que nos duele la tripa por las mayores tonterías, otro más. Mirarnos y saber qué está pensando el otro sin necesidad de articular palabra, uno más. Que me broten sentimientos de amor con la más acentuada intensidad que un corazón puede emitir, es como me gusta gastar los segundos en este reloj de arena invisible.

 Sin embargo a veces no es sencillo. A veces los miedos entran en escena cuando se quiere con tal medida, pero es el amor si es verdadero, el que es capaz de solventarlo todo para que fluyan las cosas. En mi caso estar con alguien que es centro de atención femenino y que incluso ha sido fuente de obsesión para alguna persona ha sido un poco complicado. En alguna ocasión cuando por ejemplo una mujer se queda callada y noto cómo formula la pregunta en su cabeza sobre por qué tengo una pareja como la que tengo, frunce el ceño mientras me observa y yo percibo cómo me está juzgando y debatiendo sobre qué hay en mí que me hace diferente al resto, yo pienso para mis adentros: “porque soy exactamente lo contrario a ti”. Y me quedo tan ancha y me voy sin intentar resolver sus intensas inseguridades ni responder a sus miradas llenas de todo excepto de buenas intenciones. No entro en su juego pero me encantaría poder decirle lo que creo que esas creencias producen en ella, sin embargo no soy quién para decir nada a nadie y sobre todo cada uno es libre de pensar lo que buenamente le venga en gana. Ignorar actitudes tóxicas que vienen arraigadas en pensamientos insanos es mi manera de no darles cabida. Sin embargo si en vez de mirarme mal y juzgarme me hubiera formulado con educación esa pregunta que le carcomía le hubiera respondido que una de las cosas que sé que enamoraron a mi chico de mí, es la sencillez.

Hay vida más allá de la belleza, más allá del poder, del dinero, de los bienes materiales, de los títulos, de un buen trabajo o un buen cuerpo como secretos para conquistar o estar con alguien. Si uno cree que esa es la fuente para conseguir pareja va mal encaminado. La sencillez enamora por simple que suene y así por ser tan simple y sencillo es tan real. Las cosas sencillas son las verdaderas o sino que le pregunten a cualquiera que atraviesa un duelo o una enfermedad, a ver cómo cambian sus prioridades y valoran las cosas que no se pueden comprar y que reconfortan por dentro. Sin embargo poca gente valora la sencillez. Lamentablemente se suele valorar cuando se han pasado por momentos en los que se han perdido cosas que son los únicos momentos en los que la gente se despierta del letargo emocional que esta sociedad superficial nos enseña y conectan consigo mismos.

A veces las almas se encuentran y no importa nada más. Nada. Ni la historia de cada uno, ni todo lo que rodea a la persona, simplemente se encuentra a una persona que por alguna razón que no entendemos, despierta en nosotros un profundo amor verdadero, que no romántico. El amor romántico es sencillo de encontrar y tiene fecha de caducidad, el verdadero se encuentra pocas veces en la vida y cuando llega lo sabes a ciencia cierta. Una persona sencilla y humilde puede ser capaz de enamorar sin necesidad de ningún artilugio, sino siendo ella misma. La sencillez va de la mano de la bondad y de la pureza de espíritu, y aquel que se topa con ello, aprenderá a valorar la bondad por encima de todo lo demás, porque la bondad, la paz, la tranquilidad, la dulzura, dan sentido más que ninguna otra cosa. Ni la ropa cara, ni la belleza, ni intentar ser el centro de atención, ni servirse en bandeja dejando al descubierto nuestra propia falta de autoestima para buscar las migajas del amor de alguien o pelear por conseguir un puesto en la vida de ese alguien, funcionará. Nada de todo eso es suficiente para mantener una relación verdadera, puede atraer y distraer por un periodo corto de tiempo, pero tarde o temprano todo se cae por su propio peso y se esfumará enseguida, a no ser claro que la otra persona también tenga esos intereses materialistas o ande igual de perdido y estén juntos hasta que se cansen el uno del otro. Esto además es muy común y no hay más que mirar a nuestro alrededor para verlo. Hay muchas parejas que existen por el anhelo de ser amado que por el verdadero sentimiento de amor que se profesan y en ese anhelo se desarrollan toda una serie de aspectos externos que creen serán la fuente de atracción. Y eso tarde o temprano también se desmorona.

Lo externo jamás podrá hacer sentir la paz que brota de un corazón puro, porque corazones que quieren sentir hay muchos, muchísimos, pero corazones que hagan sentir, pocos. Y para hacer sentir no hay más que ser consciente de lo importante y estar en contacto con ello porque sea en donde pones tu atención ya que es lo que de verdad te importa. Estar en contacto con tu centro. Saber lo que vale la pena en la vida y vivirlo cada día y sobre todo tratar a todo el mundo con amabilidad porque todos somos uno. Alejandro Jodorowsky decía: “Lo que das, te lo das, lo que no das, te lo quitas”.Cuanto más das, más te llenas y más sencillo te vuelves. 

Ahora que el presente me sonríe, me acuerdo del pasado y de todas las cosas que también me hicieron sonreír y de las que no, también y les doy las gracias por haberme enseñado algo, les guiño un ojo para que juntos tatuemos esas sonrisas en mi alma y borremos todo lo demás, que por sonreír que no falte, pues si el presente me sonríe yo le sonrío de vuelta más fuerte y así permanecer en este instante que dura la vida y que es un regalo.


Beatriz Casaus 2017 ©



sábado, 14 de enero de 2017

Hoy que es un día como ayer


Hoy que es un día como ayer

Hoy que es un día como ayer
nos amamos.
El suelo de mi otro yo
resbala.
Ese otro yo que antes
se deslizaba sigiloso
burlón incluso
presentándose sólo
ante los afortunados
que reían sin razón.
Mis pulmones están colmados de vida
mi respiración lo delata:
felicidad en cada inhalación
gratitud y dicha con cada exhalación.
Salgo de mí sin salir
de estas puertas abiertas
donde no hay espacio dentro
del ciego modo de vivir a oscuras
y sólo la verdad purifica las aguas
del mar donde yo vivo.

Ayer que fue un día como hoy
nos amamos.
Cuando dices que me quieres,
se escapa un mientras tanto.
No sé si conozco el amor
o si me he convertido en él.
Cada día es un día más de amor
un día de más amor.
La felicidad  que a veces sirve de consuelo
y a veces es cómplice de la gloria
en este amor breve 
que dura una vida.

Ayer y hoy que son ahora
nos amamos.
Vuelves, cada día
descalzo
caminando entre sueños despertamos
en la fortuna de saber que ayer,
hoy y ahora
son siempre contigo.
No sé si es deseo o es compañía,
pero has estado en todas mis noches.



Beatriz Casaus 2017 ©


jueves, 8 de diciembre de 2016

El tesoro dentro de ti

Una vez le preguntaron a Ramakrishna, uno de los místicos indios más importantes del S. XIX, si creía en Dios y él dijo: “No creo en Dios”. Todos quedaron boquiabiertos y perplejos ante su respuesta y de nuevo le volvieron a preguntar: “¿cómo un místico como tú no cree en Dios?” a lo que Ramakrishna contestó: “No creo en Dios, lo conozco.”




En este preciso instante que escribo estas líneas la mayoría de la población mundial es pobre y una gran parte está desnutrida y pasándolo mal. Existen guerras y se producen actos violentos contra inocentes y menores. Sin embargo a este lado del mundo parece que no importara, existe una minoría que está absorta escribiendo en un nuevo lenguaje a base de “hashtag” y preocupándose por adquirir prendas de moda y aparentar. Conozco pocos hombres y mujeres que lean libros interesantes, la mayoría prefiere escuchar reggeaton y emborracharse los fines de semana mientras suben fotos a redes sociales para tener la constante aprobación de los demás a través de “likes”. Muchos buscan tener cuerpos perfectos sin cultivar su mente. Por eso es más fácil encontrarse los gimnasios llenos y las librerías vacías. También hay quienes cultivan tanto su mente divagando en ideas, que a veces incluso alcanzan altos ideales abstractos pero como no han cultivado su espíritu sino sólo su mente, pueden llegar a creerse superiores a los demás porque tienen ego intelectual, que es ego al fin y al cabo. Vivimos en el mundo del Ego. La gente ama ser protagonista. “Yo, yo mejor, yo más, yo, yo, yo".No hay más que escuchar conversaciones para darse cuenta de este hecho. Sin embargo no saben que el ego está lleno de trampas. El ego nunca les hará felices porque nunca se sacia. Siempre querrá más. Más fotos en Instagram para mostrar su belleza, sus prendas, su riqueza, su forma de vida "cool" o sus novi@s guap@s. Más dinero para sentirse importante, más casas, coches, motos, aparatos tecnológicos de última generación, más productos, más, más, más. El deseo nunca cesa. Y sin embargo, llegará un punto en sus vidas en que quizás no se sientan satisfechos del todo a pesar de haber conseguido todo lo que se supone les debería hacer felices. Surgen las crisis y será alguna catarsis la que les hará despertar o quizás nunca la sientan y se engañarán a sí mismos distrayéndose con otra cosa para así no tener la necesidad de cambiar y adentrarse en lo desconocido que trae un cambio de conciencia. Sin embargo, no saben que el ego está muerto de miedo. Tiene pánico, verdadero pánico a desparecer.  Por eso la gente egocéntrica tiene pavor a la muerte, se identifican con su ego y el ego teme por encima de todo a desaparecer. A mí más que a desaparecer, lo que me da verdaderamente miedo es a vivir de ese modo. Como decía Pablo, el apóstol, “donde pones tu atención en eso te conviertes” no quiero convertirme en una persona cuyas expectativas son aquellas que dicta mi ego. Una vez un discípulo le preguntó a Buda cómo se conseguía la felicidad porque esa persona quería felicidad, a lo que Buda replicó: Quita el “Yo”, luego quita el “quiero” y ya tienes “felicidad”. O como dijo un sufí al que mataron por decir la siguiente frase: "Dios es yo y yo soy Dios cuando ceso de ser yo". Desde que tengo uso de conciencia recuerdo tener la certeza de la existencia de Dios, no un Dios como ha contado la iglesia católica, sino un Dios cercano que yo sentía siempre conmigo y al que siempre me he dirigido. Desde pequeña he tenido interés por conocer a Dios y para ello he leído y aprendido de muchas religiones (ya que son las únicas fuentes que hablan del tema) y sacado algo bueno de ellas, pero no he seguido ninguna doctrina ni dogma religioso. Recuerdo tener un debate a los 9 años en clase con mi profesora de religión, cuando dije en alto que todos somos Dios, la mujer entró en cólera y casi me castigó pero yo seguí con mi copla durante los sucesivos años de mi vida. Muchos tienen vergüenza de hablar de Dios o de estos temas y a mí sin embargo lo que me da vergüenza es comportarme como se comporta la gente en este lugar del mundo. Quienes me conocen saben que me encanta hablar de temas espirituales, es más, creo que somos seres espirituales teniendo una experiencia física, pero muy pocos se dan cuenta de ello y hasta se ríen de los que tenemos conciencia espiritual o más bien les asustamos. Creo que es el momento de hablar de ello, de hablar en alto de estos temas al igual que los que tienen mucho ego lo hacen. Quizás la gente con más ego es más ruidosa que ese otro tipo de gente, o necesita más atención. Cuando pones tu atención en algo tan sublime, tan elevado, tan perfecto como es la causa divina, tu mundo mejora y los miedos desaparecen. Te vuelves mejor persona y tu atención no se focaliza en lo material sólo. En la india lo llevan haciendo desde hace más de seis mil años y muchos de ellos a pesar de no tener nada material, son felices y están llenos de amor y de dicha. No como en Occidente en donde la sociedad nos ha implantado que debemos  mantener un sistema consumista que actúa como si viviéramos en un mundo de recursos infinitos. Reflexionemos un instante sobre eso. Apaguemos todo el ruido de nuestro alrededor y entremos en silencio. Lloremos si hace falta, porque a veces hay conflictos internos que salen a la luz cuando uno se escucha por primera vez y eso es genial, se está limpiando internamente. Entrar en meditación y navegar hacia uno mismo es maravilloso. Puede que te sientas como ese místico indio del siglo XIX que de pronto no le hacía falta creer en Dios porque le descubrió dentro de sí. Estoy segura que como poco, conseguirás paz y eso permitidme que os diga, es el mayor tesoro que se puede adquirir. Que tengáis un precioso día con vuestros seres queridos, ya sean de diferentes razas animales, de diferente nacionalidad, género, edad, condición, raza o lo que sea de la vuestra, lo diferente siempre es bueno… yo me voy a pasar un día con mi chico sin la necesidad de colgar ninguna foto de ello y os aseguro que es bonito a rabiar J



El tesoro dentro de ti

No busques un tesoro entre el barro de la mente
porque te ensuciarás y te confundirá.
No ansíes el tesoro de otros
porque nunca será tuyo,
siempre será el del otro.
No busques un tesoro con otros ciegos
que también buscan tesoros,
pues vuestra ceguera no os permitirá saber cómo luce uno.
No anheles un tesoro que parece bonito
porque se estropeará tarde o temprano.
No creas en los tesoros que se compran
porque con el tiempo perderán su valor.
Busca el tesoro que anida dentro de ti
porque nunca nadie podrá llegar a él
más que tú y robarlo.
Es el único tesoro que de verdad te pertenece.
Infinito y eterno,
contiene todo el valor del universo.
Está más cerca de ti que tu respiración
pero nunca te has parado a buscarlo ahí.
El mayor descubrimiento,
es que todos somos eternamente “ricos”
pues todos tenemos uno en nuestro interior.
Lo bueno para mí,
que sea lo bueno para todos.
La riqueza que hay en mí,
es la riqueza que hay en todos.

Beatriz Casaus 2016 ©