viernes, 18 de mayo de 2012

Pensamientos tergiversados

(Y dijo el político: vamos a reciclar pensamientos
que estamos en periodo de escasez
y no se nos ocurre ninguno).

Si tengo un pensamiento y lo escribo,
ese pensamiento deja de serlo
y se convierte en una frase
que alguien lee en algún libro.
Ese alguien hace como suya la frase
transformada en pensamiento
en la cabeza de alguna persona.
Aquel, pronuncia la frase
reformada en palabras
que salen de su boca.
Los sonidos de esas palabras,
que forman mi pensamiento,
los oye un anónimo
y los amarra.
Sin percatarse de ello,
lo mantiene en su memoria
como información almacenada
en algún rincón de su cerebro.
No recuerda de dónde proceden,
pero se lo cuenta a una chica guapa,
para hacerse el interesante
y probar suerte.
Ahora, es conversación de una pareja
que sin saber de lo que hablan,
sentados en un parque
lo tergiversan.
Su hijo de tres años
lo aprende de sus padres
y cuando va a la escuela y crece,
repite mi pensamiento tergiversado.
Veinte niños más lo asimilan
sin rechistar.
Pero uno, removida su conciencia
se lo dice a su maestra,
quien había leído mi pensamiento
por casualidad en algún sitio
y le contesta:
“Los pensamientos,
tanto el tuyo como el mío,
hay que respetarlos
y lo importante,
es inventar nuevos
y aprender a utilizarlos”.

Beatriz Casaus 2012 ©

sábado, 12 de mayo de 2012

Ha nacido un poema


He hecho el amor y ha nacido un poema.
Sus besos, 
tratan de detener el tiempo
y evocan a una palabra envuelta en un sueño.
Me toca,
como si mi piel fueran imágenes
que intentan captar un instante.
Entonces,
he olvidado que mi primer amor fue el último.
Sus dedos surcan mis rodillas
hasta que se han convertido
en ventanas sinceras,
adentrándose poco a poco,
hacia unos versos infinitos.
Sudo por querer tocar una sílaba
de sus labios.
Sus movimientos acompasados
han captado la gloria de la rima.
¿En qué pecho se inventaron los versos libres,
en el suyo o en el mío?
Llevo ahora su olor en mi sonrisa.
No sé si serán estos aires,
pero he descubierto que las flores
no sólo nacen en los jardines,
también pueden vivir en las personas.
Soy amante de lo masculino o
el modo en que Jim Morrison cogía el micrófono.
Me inspiro en esos rasgos cuadrados,
mandíbula prominente
pelo en el pecho y en su nuez.
Y yo, que soy escéptica ante el amor,
no me imagino un mundo sin él.
Me arreglaré toda la vida para seguir gustándote
para que al sentirte,
me nazcan poemas.

Beatriz Casaus 2012 ©





jueves, 3 de mayo de 2012

En busca de un cambio


 Estoy buscando un cambio,
¿lo has visto?
se me ha perdido por el camino
y ahora no lo encuentro.

Mientras lo he buscado,
me he topado con personas
que también están buscando
y aún no se han dado cuenta.

Juro que lo metí en el bolsillo
¿dónde sino iba a ponerlo?
no podía llevarlo
en unas manos abiertas...

La próxima vez lo esconderé
en mi mente
porque a diferencia de las manos,
sólo cuando está abierta
caben las cosas.

Siempre oigo decir
que las cosas de valor
hay que guardarlas bien.
Pero algunas se guardan tanto,
que uno olvida que las tiene.

Quizás el cambio lo haya guardado
con tanto empeño
que ya esté en mí,
así que no voy a buscarlo más.

Cuando quiera, que aparezca.

Beatriz Casaus 2012 ©


miércoles, 2 de mayo de 2012

La Mujer de mundo que siempre tenía un pero


Hablan de una mujer de mundo
y ese mundo hoy no la entiende.

Llegó a ser rica en poesía
y materialista de sonrisas,
pero ingenua para la gente.

Sintió a través del corazón
las cositas pequeñas.
Quiso ser para alguien
única y especial,
pero nadie apreció
que lo poco es suficiente.

Tomó exilio en su propia casa
y clamó por su valía.
Tuvo afán por visitar lugares
pero sucumbió a la curiosidad
del único sitio que no se permitía:
la mujer de mundo se enamoró,
de aquello que no existía.

Descubrió que el mundo afuera,
no habría que buscarlo.
Aquello desconocido,
se puso a imaginarlo.

Gritó desconsolada
desde su encierro,
pero nadie la hizo caso.
-“¡No te dejaremos conocer
lo que a nosotros nos es vetado!”
-“Yo ya conozco el mundo
pero no a sus seres,
vosotros os ponéis las redes
que no os dejan expandir”.

Tomó una decisión
y comenzó otro viaje,
pero esta vez sin destino,
ni necesidad de equipaje.

Consiguió llegar lejos,
porque no creyó como suyo
aquello que le habían contado:
que no se puede tocar el horizonte.

Contó hasta tres, respiró,
y les devolvió aquello
que le habían robado:
Su ilusión.

Pero la gente la volvió a juzgar,
y cansada de justificarse
se dispuso a vivir del único modo
en que sabía hacerlo:
“sin escucharles”.

Aunque no lo conoció todo,
lo que tuvo lo dio sin reservas,
y lo que vio, le pareció bello.
De tal modo que la mujer de mundo,
se dio por satisfecha.

A esa gente dejó un legado
y estableció una promesa:
La verdad de no mirar
con ojos vendados
cuando los velos se destapen.
-“Cada vez que alguien se atreva a ver más allá
de lo que hay a su alrededor,
me besa”.

La mujer de mundo comprendió
que el tiempo no es ordenado,
que la música no siempre
es amena y tranquila,
así como su mente era inquieta y agitada
pero con pensamientos,
que en ocasiones la peligran.

No entendía los efectos
que acontecen en un pueblo
y que en otro, se repiten
con diferentes caras
pero con los mismos hechos.

Entre tanto viaje,
ordenó la distancia
entre lo real y lo efímero.
Pero ignoró lo que es sereno
y sólo lo sereno con constancia,
perdura .

Se habla de una mujer de mundo,
pero que ese mundo no la entiende.

Beatriz Casaus 2012 ©



domingo, 29 de abril de 2012

Todo es un Rezo


El árbol reza con sus hojas,
y el niño musita sus plegarias
cuando se alegra.

Las oraciones se oyen
en los dormitorios,
para que la dicha
borre sus miserias.

El alba le pide a la noche
exhalar su último aliento,
para que la mañana y la tarde sean.

Las voces de los que duermen
creen erróneamente, que les vienen
dadas desde afuera.

Las flores le suplican a la lluvia
que les honre con su presencia
y las aguas de esa lluvia,
solo encuentran su cauce
cuando alumbra el sol de la primavera.

Las brumas de la mañana
anuncian que un nuevo día llega.

Ser religioso, es ver a un hermano
en los ojos de cualquiera.

Hay tantas religiones,
como hombres
hay en la inmensa tierra.

La propia existencia, le reza
al abismo que contempla.

Todo ser cuando se ríe
al mismo tiempo, reza.

Beatriz Casaus 2012 ©



martes, 17 de abril de 2012

El Abrazo a la Soledad

Quise prosperar individualmente
y tuve dos ventajas:
mi autonomía y mi libertad,
con el único inconveniente
de que no podía mentirme.

Buceé en un oasis
en medio del desierto del gentío
y navegué en las propias profundidades
sin quedar a la deriva del desamparo.

Encontré el placer de cuidar de mí,
en todo momento.
Me convertí en mi mejor amigo,
para poder compartir
con los demás,
ningún apego.

Puse a la soledad en entredicho:
“No es triste estar solo,
sí lo es rodearse de gente inapropiada
y consagrarse a una vida ficticia”.

No traté de ser un solitario,
sino de saber estar solo.

Hallé la gran satisfacción
de la compañía propia,
y el privilegio de estar
a solas con los demás.

Lo mejor de la soledad
es saber que en realidad,
es imposible estarlo.

Beatriz Casaus 2012 ©

(Gracias Victoria por tu amistad incondicional y por regalarme esos libros que se están convirtiendo en una fuente de inspiración para mí. No tengo palabras de agradecimiento más que decirte.. ¡que te quiero hermana! :) )




lunes, 9 de abril de 2012

No quiero ser otra cosa que Dulzura

(El intangible cariño
con el que mi cuerpo responde 
al mundo que le rodea).


Juzgan de fácil ser dulce
y yo sufro rebelándome
al concepto errado
que despierta.


El camino mundano,
le castiga con razones arbitrarias,
le obliga a creer
que ha crecido en años,
no en experiencias traumáticas.


La gente dulce es más intensa.
Solo con intensidad se combate
contra lo más profundo:
el odio y la ira interna.


Como un cartero que reparte
mensajes de sentimientos, 
la dulzura entrega caricias
con funcion protectora
a donde mas se necesita.


Incluso el más sabio tiene aún
algo que aprender,
a no llenarse la boca de flores
cuando va todo bien,
sino cuando se tiene 
la herida abierta. 


Suyo es el lenguaje del amor,
producido por el mismo material,
del que están hechos los abrazos.


Los gestos dulces 
no hacen falta traducirlos.
Los envuelve la ternura
escondida de los valientes 
que se atreven a ELEVARSE.


Necesito esa esencia,
olvidada por los hombres
que los ángeles aún conservan:
“Pureza en estado puro”.


Con dulzura, 
es como quiero vivir,
desde hoy 
y hasta el día en que me muera.


Beatriz Casaus 2012 ©