Qué fácil es adoctrinar a la población para convertirla en una
masa uniforme de pensamiento cual borrego de rebaño. Un día después de la investidura de
Pedro Sánchez, las razones que escucho para justificarlo son estas: “Es que es
mejor esto que la derecha” o “es que el PP iba a gobernar con la extrema
derecha”. ¿De verdad eso se consideran razones? se asemeja a un razonamiento vacío
de contenido como es el “porque sí” de toda la vida. Nos han grabado el relato
“izquierda-derecha” en el pensamiento (ligado a una herida emocional de la G.C.E.)
y ello no nos permite ver más allá para conseguir un razonamiento necesario. El
simple hecho de analizar sobre lo que está verdaderamente pasando es un
ejercicio que pocos se plantean. Se nos requiere pegados en el sofá viendo
Netflix y que nos de igual todo lo que ocurre, para que así la agenda siga
hacia adelante disfrazada de falsa democracia.
Nos indican el pensamiento a seguir y eso nos mantiene tranquilos
porque creemos que “no pasa nada” y que “a mí no me afecta”. Pero la
verdad es que te afecta muchísimo más de lo que crees. En primera instancia, se
tambalea hasta el punto de perderlo, uno de tus derechos fundamentales, el
derecho de igualdad ante la Ley, ni más ni menos. Y por supuesto también va a
afectar directamente a tu bolsillo. Nos toca pagar unos 400 euros aproximadamente
a cada ciudadano español para condonar una deuda millonaria de una comunidad.
Esto crea desigualdad no solo entre ciudadanos, sino entre comunidades
autónomas. Los gestores internacionales ya empiezan a anunciar que descartan a
España como país para invertir, las empresas se empezarán ir, (véase
Ferrovial), hay más paro, te van a subir los impuestos, y va a subir la
inflación, por lo tanto, vas a ser más pobre. Pero sigues pensando que no te
afecta.
Mientras, se blanquea la imagen de partidos que secundan a
terroristas (que han cometido asesinatos por causa política, cabe recordar, con
muchísimas víctimas a sus espaldas) y sin embargo, se difama a un partido
tachándolo de “extrema derecha”. Con ese simple apelativo queda totalmente
descartado y desprestigiado para no escucharlo. Pero según el razonamiento
izquierda-derecha, ¿no sería la extrema derecha aquellos partidos nacionalistas
vascos y catalanes con quienes se alían? como eso no interesa que se plantee,
ese apelativo no se aplica en este caso y se oculta. Uno de estos partidos tiene un prófugo de la justicia con varias causas, procedimientos pendientes y 400 imputados.
Según la Ley, que aplica a
todo ciudadano y que es el ordenamiento jurídico por el cual todos los
ciudadanos nos regimos y respondemos, han sido juzgados y condenados, pero
ellos van a quedar exentos de cumplirla. Lo que inmediatamente convierte al
Estado español en un estado que no cumple con el Estado de Derecho. ¿Y qué
significa el Estado de Derecho? significa que el ejercicio del poder está
limitado jurídicamente, (se incumple en este caso) que rige la separación de
poderes (se incumple también en cuanto que el poder ejecutivo, es decir, el
gobierno, propone una Ley que desacata al poder judicial) y que los derechos
individuales están garantizados (se incumple también con lo que acabo de
explicar antes).
El principio de separación de poderes está incorporado a la
Constitución de 1978 y esta como veis, también se incumple, ahí es nada. “La
formulación moderna del principio de separación de poderes se debe a
Montesquieu, quien plasmó en su obra “El Espíritu de las leyes”, donde dice que
cada una de las funciones del Estado (ejecutiva, legislativa y judicial) debe
ser ejercida por un titular distinto. Partiendo de esta separación, Montesquieu
propuso un sistema de controles en el que cada uno de los poderes, además de
ejercer la función que le es propia, vigila a los demás, evitando así los abusos
de poder” (sacado de mi libro de “Derecho Administrativo” del grado
de Trabajo Social) Pero este abuso en nuestro caso, ya se ha ejecutado.
En el momento en el que existen unos ciudadanos de primera y
otros de segunda y que los de primera, son los que han cometido los
delitos pero que no tienen que responder ante la ley, ya no existe igualdad
ante esa Ley. Por lo tanto, tampoco se cumple el artículo 14 de la Constitución.
En el momento en que se crea una ley para crear esa desigualdad, se delimita la
justicia, de la cual yo soy ferviente defensora. Y en ese preciso instante, en el
que no se cumple la Constitución, ni la separación de poderes, es en el que la
democracia deja de existir. Y lo podemos empezar a llamar dictadura moderna.
Es muy fácil mediante la verborrea dialéctica desde un
púlpito, grabar frases que se convierten en máximas para dibujar la realidad
que se quiere que se crea. Se llama usar la retórica como poder de manipulación
de masas. Esto es ingeniería social y un
adoctrinamiento sutil a la población para el propio interés de una sola persona
que quiere seguir ostentando el poder. Esta es ya su tercera legislatura legitimada
por una democracia que la posibilita, aunque no haya ganado las elecciones.
El pensamiento de “izquierda”, del que yo formé parte, reduce a toda persona que sea
contraria a su pensamiento como “facha” o “cayetano”. Conozco personas de
izquierdas tan intolerantes como para dejar amistades solo por pensar de forma
distinta a ellos. ¿Entro entonces yo también en ese colectivo? Me he
considerado de izquierdas durante toda la vida. Solía votar a
Izquierda Unida, y también en una ocasión voté a Podemos. Sin embargo, el hecho disruptivo que pasó en 2020 me abrió los ojos como nunca antes. Años atrás
ya me había distanciado de “Podemos” por varias razones, una de ellas
justamente, era por estar del lado de estos partidas nacionalistas, y otras por
citar algunas: por estar financiado y simpatizar con la política de un estado dictador como Venezuela, por
el falso feminismo del que no me he sentido nunca identificada, por su
hipocresía hacia "la casta" política mientras ellos se compraron un chalet en
Galapagar… hechos con los que yo simplemente no caso.
He crecido en Alcorcón, una ciudad dormitorio de Madrid, y
me he rodeado de personas de izquierdas. He
estado muy alineada y lo sigo estando por supuesto, con el pensamiento utópico
de justicia social e igualdad social, de protección a los más débiles
(colectivos de riesgo como tercera edad, personas con discapacidad, mujeres en
riesgo de exclusión social, personas dependientes… de ahí mis estudios en
Trabajo Social) de defensa del Estado del bienestar en el que se garantizan esas
protecciones, de defensa de la Educación y sanidad pública… e incluso estuve en
el 15M en Madrid de la mano del movimiento “Indignado” que tenía a José Luis
Sampedro como inspirador y de quien sigo compartiendo ideas y valores. Pero fue
a partir de la gestión de la pandemia en nuestro país de la mano del partido
que gobernaba en ese momento que era el PSOE, cuando me empecé a dar cuenta de
todo. Desperté, como se dice. Me di cuenta que todo va mucho más allá de
izquierdas y derechas, que se nos mantiene en esa dualidad para mantenernos
enfrentados y para no analizar. Que la "partitocracia" en España PP-PSOE no son
más que los títeres de los que verdaderamente controlan el mundo y ellos son
sus fieles ejecutores. Y también fue cuando empecé a estudiar “Astromundial” (que estudia cómo los fenómenos astrológicos se relacionan con los acontecimientos mundiales) y a empezar a atar cabos a medida que aprendía más sobre ello. Con todo esto
quiero decir, que hay un plan bien urdido detrás de todo el paripé que vemos en el Congreso.
Creo que Pedro Sánchez ha usado todas las artimañas posibles a su alcance, para conseguir
seguir en el poder. La más clara de ellas ha sido en cuanto a la amnistía. Pero
no es la única, también ha mentido en innumerables ocasiones (por ejemplo todas las veces que dijo que no pactaría con Podemos) Se ha contradicho
en muchas otras más. Ha usado el relato social en su investidura para intentar
engañarnos, porque, ¿de verdad cuela que el abono gratis sea suficiente para
contrarrestar el más importante ataque al Estado de derecho en los últimos años?
Esto se llama abuso de poder. Por ello el hartazgo ha llegado hasta las calles.
Y sin embargo, se inventan que las manifestaciones legítimas de los ciudadanos, son violentas, y con esa falsa excusa, se ha valido de la mano de su esbirro, el ministro del Interior,
Marlaska, a través de su brazo ejecutor como es el cuerpo policial, para rociar
con gases y agredir a la población que se manifiesta de forma pacífica en sus
sedes nacionales. Cuando son ellos los que infiltran a “violentos” para
justificar esa acción desproporcionada. Hay testigos que corroboran este hecho. No soy la única que me he dado cuenta
de todo esto, ya somos muchos. Y ahora, no nos callamos.
Es hora de cambiar las cosas. Es hora de cambiar la Ley
Electoral. Es hora de ir más allá de los partidos políticos. Es hora de que las
viejas estructuras se caigan. Es hora de construir una nueva ordenación basada
en la verdadera justicia. Es hora de crear las figuras de “gestores de los
ciudadanos” en vez de políticos corruptos con ansias de poder. Ya es hora de la
revolución pacífica. Es la hora del cambio. Unámonos.
Beatriz Casaus 2023 ©