lunes, 27 de enero de 2025

Decálogo para dejar de ser una "people pleaser"

 “En ocasiones las personas más lastimadas, son las más bondadosas. Quizás un corazón herido entiende, cómo no causar dolor en los otros”. (Charles Chaplin)


Antes me sentía mal por no ser como los demás. Intentaba encajar en ambientes que no eran los que me gustaban y con personas que no eran como yo. Me forzaba a mí misma y me reprendía por ello, pero eso me generaba rechazo a muchos niveles y la mayor pérdida posible, la de mí misma.

Me perdí intentando agradar a los demás y olvidé quién era yo, buscando aprobación exterior. No escuchaba mi propia voz y permanecía callada para agradar y ser aceptada. Y en realidad, la culpa no era de ellos, ni de nadie, pero la única responsable en permitir aquello era yo. Pues La primera persona que se trataba mal a sí misma estaba siendo yo. Me boicoteaba. Era una “people pleaser” en toda regla.

Pero un día no sé cuándo exactamente, me empecé a ver a mí. Con los años y terapia aprendí a darme mi espacio, a ponerme en primer lugar y a aceptar que hacer eso no me hacía ni egoísta ni peor persona, sino que era lo sano y natural.

Me di cuenta de que mi valor era el mismo que el del otro y por lo tanto merecía el mismo respeto por mi parte.

Ahora encuentro una satisfacción inmensa en decir NO y en hacer lo que siento y lo que quiero y no lo que los demás quieren o esperan de mí. Intentando no hacer daño, claro, aunque a veces se haga sin querer.

Dar a los demás está bien, pero darse a uno mismo, es igual de importante. Las personas “dadoras” estamos en muchas ocasiones descompensadas en nuestras relaciones personales, y solemos atraer a personas que se aprovechan de nuestra falta de límites. Por eso es importante reconocerlo y gestionarlo.

Ahora lo que valoro es la autenticidad y esa individualidad que nos hace únicos y diferentes del resto, sobre todo cuando la gran mayoría tiene poca conciencia del otro y busca su única satisfacción personal.

Poca gente busca activamente ser mejor persona, la mayoría solo busca complacer sus intereses particulares y tiene una gran conciencia de su "yo". Hay pocas personas que piensan en los demás, que escuchan, que pidan perdón, que sean amables, empáticos y que intenten aprender de sus errores.

Hay incluso, algunas personas, que simplemente están en nuestras vidas para enseñarnos a no ser como ellos. Esa es su labor por alguna razón que desconocemos y lo importante es agradecérselo en silencio pero seguir adelante sin ellas.

Atreverse a ser uno mismo y aceptarse tal cual uno es, puede ser un trabajo que lleve toda la vida o que se nazca con ello. Pero lo importante es hacerlo. Sobre todo respetarse a uno mismo. Convertirte en la persona que te gustaría conocer. En alguien a quien admirarías. 

Comparto esto no solo como proceso catártico para mí, sino para dar esperanza. Del boicot a uno mismo, también se sale.

Fuerza para todos aquellos que tienen un día malo, para los que sufren en entornos en los que no encajan, en ambientes que no sienten como suyos o marcados por la tensión cotidiana. Aguantando situaciones difíciles con personas abusadoras. Para todos aquellos, vosotros sois importantes y valéis la pena. Merecéis lo mejor y todo lo bueno. ¡Un abrazo inmenso!


Beatriz Casaus 2025 ©



jueves, 16 de enero de 2025

Apreciemos el brillo ajeno

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde los ladrones minan y hurtan; sino haceos, tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde los ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” (Mateo 6:19)


 

La envidia nunca la he trabajado. Es un sentimiento pueril que no experimento ni he experimentado por mucho que cueste creerlo. Sin embargo es un hábito muy practicado por el ser humano formando parte incluso, de uno de los pecados capitales. Así que no es baladí ni estamos hablando de cualquier cosa, sino que es uno de los mayores agujeros negros en los que se puede caer y que hace bajar directamente al abismo del inframundo humano.  

Es un sentimiento muy negativo que no lleva a nada bueno y de una vibración muy baja que puede hacernos atraer circunstancias poco positivas a nuestras vidas. Por eso es sumamente importante tener y hacer limpieza mental. Cuidar muy mucho aquello que pensamos y sentimos y si no son sentimientos ni pensamientos elevados, es mejor soltarlos, porque el único perjudicado es uno mismo.

Yo cuido mucho mis pensamientos y me intento mantener limpia. Así como cuido y limpio mi cuerpo físico, cuido y limpio mi mente a diario. Soy muy consciente de que somos energía y que nuestra vibración depende de aquello en lo que ponemos nuestra atención, por lo que más nos vale cuidarla y mantenerla alta.

Hay personas tan pobres, que solo tienen dinero y que envidian la luz de otras personas. Esa luz o brillo, no se puede comprar ni con todo el oro del mundo y eso les debe frustrar. Como bien apunta el versículo del Evangelio de San Mateo, “pon tus tesoros en tu corazón, donde los ladrones no entren y roben”, es mejor dedicarnos a cultivar esos tesoros internos en vez de dedicarnos a mandar malas energías a otros. Porque al final, todo se devuelve.

Dejemos que cada uno sea como sea y alegrémonos por ello. Como decía María Teresa de Calcuta, “en el nivel del espíritu todos somos hermanos”, y a un hermano no se le puede envidiar, sino querer. (Como apunte personal, decir, que estoy muy orgullosa de que una de las mayores bendiciones de mi vida sean mis hermanos de sangre, jeje)

No me he librado sin embargo de experimentar otro sentimiento bajo como es, por ejemplo los celos, aunque gracias a Dios me he trabajado bastante como para superar esa herida. En realidad todos la tenemos, pero no todos se hacen cargo de ella y es bastante nocivo como para no hacerlo. No obstante en el caso de la envidia, no lo concibo. No vivo en competencia con nadie y me alegro del bien ajeno, es más, lo celebro.

Reconozco lo bueno de las personas y no tengo ningún interés en conseguir lo que alguien tenga, verdaderamente me da exactamente igual, sobre todo teniendo en cuenta que mis tesoros intento guardarlos en mi corazón y no depositarlos en bienes materiales. No tengo codicia y mi ambición está inclinada hacia lo espiritual o artístico.

Si alguien es mejor que yo en algo, me alegro y se lo digo. No tengo reparo en manifestar una obviedad que considero bueno resaltar para darle valor. Siempre es acertado decir un comentario positivo a alguien, le puedes alegrar el día, en vez de hacer un comentario negativo que en el fondo esconde envidia.

Hay una frase que dice que es de ser inteligente rodearse de personas más inteligentes que uno y eso lo aplico en mi vida totalmente. Me encanta rodearme de gente mucho más inteligente que yo de la que poder aprender. Pues siempre van a aportar algo positivo. Y eso es en lo que hay que enfocarse, en crecer como persona y en convertirnos cada día en nuestra mejor versión. Si todos nos enfocáramos en eso estoy segura de que la envidia desaparecería porque estaríamos más preocupados en otros menesteres que dan mucho más sentido a nuestras vidas. Si nos enfocáramos en ser mejor personas, otro gallo cantaría.  

Lo que sí me ha pasado a lo largo de mi vida, es que he sufrido mucho esto. Es decir, he sufrido la envidia siempre. Me considero una persona absolutamente normal, por lo que no entiendo que me pase, pero sí creo que quizá sea un poco más original y alegre que la media, y eso, en ocasiones, me ha generado estar rodeada de esto, sobre todo de parte de las mujeres. Lo siento profundamente, porque en realidad, tienen un corazón precioso que debería ser su foco de atención y no el ajeno. 

Mi forma de combatir esto es ignorando y siguiendo, siendo yo misma. Al fin y al cabo, el problema no es mío. Siento que convivan con ese sentimiento destructivo. Por mi parte me enfoco en ser feliz y en dar siempre lo mejor de mí. Y cuando veo que no puedo dar lo mejor de mí, me aparto. Así de sencillo. Apartarse de personas así es cuidarse a uno mismo. Es salvaguardar nuestra salud mental. 

Deseo que os liberéis de esa carga pesada que son los sentimientos bajos y cultivéis en la medida de la posible, los mejores sentimientos, que se reconocen fácilmente porque son aquellos que nos hacen sentir bien. Todo en la vida es una elección y nosotros somos los máximos responsables de cómo nos tomamos y vivimos las cosas. Intentemos elegir aquello que nos eleva.

Un fuerte abrazo y a los que envidian, uno aún más fuerte, porque son quienes más los necesitan.  

 

Beatriz Casaus 2025 ©



sábado, 11 de enero de 2025

Mi sueño más bonito



 “Dada la inmensidad del tiempo y la inmensidad del universo, es un placer inmenso para mí compartir un planeta y un tiempo contigo.” (Carl Sagan) 

(Foto del viaje a Málaga-Córdoba de hace unos días 🤩)

A continuación una poesía, la primera de este estrenado nuevo año, reflejo de la entrada de Venus en Piscis. 😅


El amor vive mucho más allá de mí 

me envuelve y me penetra ligero sin inmutarse, 

me trasciende. 

Viaja más rápido que mi pensamiento 

y llega mucho más lejos

de lo que mis pies podrían alguna vez caminar. 

Es más poderoso que aquello 

que la mente imagina 

y aunque nunca lo logre entender, 

no podría vivir sin él 

ni en un milésima de un segundo 

calculado por los límites del tiempo. 

Pues el amor no conoce el tiempo. 

Ni el espacio. 

No conoce ningún límite humano. 

Es aquello que hay detrás del límite. 

Ni siquiera un ápice 

de toda su magnificencia podría saborear, 

y aún así, 

en ese pequeño frasco 

que se me antoja conocer de él, 

me ahogo. 

Me pierdo porque me supera en escala y forma. 

Es el dueño de todas 

y sin embargo no reside en ninguna en concreto. 

Me olvido, 

porque me inundo 

con esa diminuta parte del todo. 

Siempre he sido amante 

de lo chiquitito, 

de lo poco que podemos llegar a comprender 

la inmensidad del infinito. 

Me siento inútil ante lo inabarcable, 

lo escurridizo que es entre mis dedos 

el término incondicional. 

Y aun así, 

tal vez gracias a esa insignificancia 

algún día sin pretenderlo 

y sin que importe mucho, 

me funda en él. 


Ese es mi sueño más bonito.


Beatriz Casaus 2025 ©



viernes, 20 de diciembre de 2024

Que levante la mano quien crea en Dios


 "Mi religión es simple, mi religión es la amabilidad." (Dalai Lama)

"Dios no creó el mal. El mal es el resultado de la ausencia de Dios en los corazones humanos." (Albert Einstein)


Desde que tengo uso de conciencia, tengo la sensación de saber en mi fuero interno que Dios existe. De sentirme acompañada y de percibir que está conmigo siempre. Me refiero a cuando era muy pequeña, quizá con 4 ó 5 años. Recuerdo tener la total certeza de este hecho y de incluso dirigirme hacia él, hablándole, sabiendo que me escuchaba.

A medida que fui creciendo no he perdido esa sensación, sino todo lo contrario. Es algo con lo que camino todos los días de mi vida y en lo que pongo mi foco porque es lo que verdaderamente me importa en esta vida. Pero debido a esto, he tenido algunos “incidentes” puntuales, por llamarlo así.

 Personas que no entendían que tuviera tan desarrollado la parte espiritual, discusiones con parejas que eran ateos, personas religiosas que no concebían mi forma de creer en Dios, profesores que me ponían en evidencia delante de los demás, juicios a mi inteligencia o burlas por mi credulidad. Sin embargo grandes personalidades tanto de la ciencia como de la cultura han creído en Dios: Albert Einstein, Isaac Newton, Kepler, Descartes, Antonio Machado, Walt Whitman, San Agustín, San Juan de la Cruz, Spinoza, Mendel, Galileo, Michael Jackson, Ayrton Senna, Facundo Cabral… por citar algunos.

 Desde pequeña tenía mi propia versión de lo que es Dios. Le sentía como el amor más cálido y reconfortante que existe y no como un Dios castigador que se enfadaba por los errores humanos y nos enviaba al infierno tal y como predicaba la iglesia católica. A los 9 años, recuerdo estar en clase y que la profesora preguntara a todos si creíamos en Dios, así que yo alcé la mano para pronunciar una frase que le enfadó tremendamente. Dije: “En realidad, para mí todos somos dioses”. Y me expliqué. Me refería a que Dios vivía en todos y cada uno de nosotros y que al estar en nosotros y ser sus hijos, teníamos los mismos dones que él, porque también éramos creadores, de forma que los seres humanos no éramos marionetas de la apetencia divina, sino seres poderosos que teníamos que reclamar esa divinidad que residía en nosotros. La profesora no sabía dónde meterse, se tiró días sin hablarme y mis compañeros no tenían ni pajolera idea de lo que acababa de decir, así que se olvidaron al instante.

Años más tarde, estando en el instituto, una profesora de filosofía que ese día no estaba por la labor de trabajar preguntó con sorna quién creía en Dios. Yo nunca he escondido mis creencias, porque me parece una falta de coherencia creer en Dios y ocultarlo, así que de nuevo, alcé la mano. Solo una persona más y yo la levantamos. Estoy segura de que muchos no se atrevieron a decir que creían en Dios aunque así fuera, para evitarse el mal trago que les iba a hacer pasar la profesora. Y eso fue lo que ocurrió conmigo. Me puso en evidencia delante de todos durante la hora que duró la clase y me pidió que hiciera el ridículo representando una especie de obra de teatro. Para su asombro, representé la obra bien y se llevó un buen chasco porque todos me aplaudieron. No sabía que amo la interpretación, aunque quizá fue la ayuda divina que me echó un cable.

A lo largo de mi vida he tenido múltiples evidencias del mundo espiritual. Me han pasado muchos sucesos paranormales y otros tantos que podemos catalogar como milagrosos. Actualmente, no puedo decir que creo en Dios, sino que sé que existe. Hace unos meses se lo contaba a una amiga escéptica. Le pregunté si había estado en Nueva York y ella contestó que no. Y le dije, “¿pero tú sabes que Nueva York existe aunque no hayas estado allí?” sonrió y me dijo que sí. Eso mismo sucede con Dios. No creo que Nueva York exista, sé que existe (además he tenido la fortuna de conocer la ciudad). Así como no vemos el oxígeno que respiramos, o las ondas eléctricas que nos rodean, las bacterias o los microorganismos, o el amor que profesamos a nuestros seres queridos, no quiere decir que no existan. Existen, solo que no los percibimos con nuestros sentidos físicos. Por lo tanto, sé que existen. 

Siempre he tenido una sed inabarcable de conocer la verdad y solo las religiones responden a estas cuestiones profundas. Ello me ha llevado a tener la inquietud de aprender e investigar sobre otras culturas y religiones para saber cuál podría ser el nexo de todas ellas y así sacar alguna conclusión que me llevara a responder a mis preguntas. He aprendido mucho durante el proceso y me he llevado algo de cada una. Los indios Hopi, los mayas, la religión católica, protestante, musulmana, la cultura védica de la India, el hinduismo, el budismo, La Cábala… de todas he sacado algo valioso y me han aportado conocimiento. También me han llevado a la confusión y por ello, me he dado cuenta de que el acceso hacia la divinidad está dentro de cada uno. El corazón es la fuente de ese acceso. Y Jesús, es el camino directo. 

Por último, quería compartir lo importante que ha sido para mí en periodos específicos de mi vida en los que he atravesado momentos difíciles, el aferrarme a Dios y en confiar en él. Orar y rezar tiene un gran poder. No sabemos cuánto. 

Para mí, los salmos más poderosos de la Biblia son los Salmos 23 y 91. Son las dos oraciones más potentes que hay. Os los recomiendo para cualquier situación difícil. Cuando estuve muy malita en 2020, (desde marzo hasta finales de mayo) la vida me presentó la oportunidad de encarar mis mayores miedos (a la muerte, la de mis seres queridos, a la enfermedad, a morir sola y a la soledad) Cada día, recitaba el Salmo 23 de la Biblia. Me lo aprendí de memoria de tanto repetirlo. Y no solo fue mi consuelo, sino que me sucedieron tantos fenómenos milagrosos, que tengo la seguridad de que fui asistida y ayudada para atravesar ese proceso. Tanto es así, que gracias a esa prueba, puedo decir que he trascendido esos miedos y que he crecido exponencialmente en ese sentido. Me sucedieron los eventos más bellos de mi vida durante el periodo más duro. Todo tiene una razón y un sentido aunque en el momento no lo veamos.

También tengo una anécdota con el Salmo 91. Del otro día sin ir más lejos. Me sucedió algo que nunca me había pasado: tuve un terror nocturno. Me desperté sudando, con el corazón a mil pulsaciones y gritando con toda la intensidad posible. (Estoy viviendo momentos de estrés altos y entiendo que debió de manifestarse de ese modo) No voy a contar lo que vi en ese terror, pero ha sido lo más terrorífico que he vivido. Al despertarme, y ser tranquilizada por Alber, mi pareja, me puse a rezar y a pedir la asistencia de Jesús y del Arcángel San Miguel (conocido por ser el guerrero celestial y capaz de cortar con su espada azul de fuego, toda energía o presencia negativa). Enseguida me relajé y gracias a Dios (nunca mejor dicho) no me ha vuelto a suceder. Pero lo mejor de todo, y por eso es por lo que cuento esta historia, es que esa misma noche, antes de volver a quedarme dormida, estaba entretenida mirando Instagram y justo me apareció un “reel” en el que un hombre hablaba del Salmo 91. Así que busqué en internet el Salmo (hacía años lo había leído pero no lo recordaba) y cuál fue mi sorpresa, cuando en uno de sus versos decía que si confío en Dios, “no temerás a los terrores nocturnos”. Otra prueba irrefutable para mí de que Dios siempre ayuda y asiste en cuanto se le pide. ¿Coincidencia? hay una probabilidad muy baja de que así fuera. A las coincidencias yo las llamo "diosidencias", me parece un término más acertado :P

No sé explicar con rigor científico qué es Dios. Aunque estoy segura que en algún momento lleguemos como sociedad a ese punto. Se le han dado muchos nombres a lo largo de la historia, así como diferentes características y atributos. Pero lo que sí sé es que vivimos en él y a través de él. Es como el pez que se pregunta dónde está el agua, cuando vive en ella pero no la ve. Es la causa primera, la conciencia primigenia y cuántica, el amor más puro, la luz más prístina, el alfa y el omega, el Todo. Vivimos en un cuerpo físico que tiene una mente y nos creemos que solo somos eso, cuando en realidad somos conciencia y alma que se experimenta a sí misma en este traje que es lo que dejamos cuando retornamos a casa. Somos seres espirituales teniendo una experiencia física, así que, hagamos que valga la pena.


¡Un súper abracito y Feliz Navidad!


Beatriz Casaus 2024 ©






jueves, 12 de diciembre de 2024

Día internacional de las montañas

“No me siento particularmente orgulloso de mí mismo. Pero cuando camino solo por el bosque o me acuesto en los prados, todo está bien.” (Franz Kafka)

 


Ayer fue el día internacional de las montañas. Las montañas tienen ese mágico poder de hacerte sentir bien inmediatamente. No solo son un remanso de paz donde olvidarse del mundanal ruido en el que estamos inmersos y acostumbrados a vivir, sino que es un lugar que relaja de forma instantánea aportando otra perspectiva. 

Es cierto que requieren el esfuerzo físico para poder acceder a ellas a través de la ruta que te lleve a conseguir las mejores vistas, pero una vez logrado, merece la pena y la recompensa reconforta el alma como pocas cosas lo hacen. No pain, no gain!

Allí arriba se acaban todas las tonterías relacionadas con las ciudades. La identidad asociada al ego, la forma en la que nos vemos a nosotros mismos, los juicios que emitimos tanto a nosotros como a las situaciones y a los demás… pues todos, todos somos iguales en las alturas. Allí todos son montañeros practicando el compañerismo, con el único objetivo de ayudarnos unos a otros para lograr que todos lleguemos a la cima. Sin importar nada más. Es un sitio donde sientes que conectas con las personas de forma genuina, porque su atención en ese lugar no está en las preocupaciones mundanas, sino en otros menesteres de supervivencia. 

La montaña y la naturaleza en general, nos ofrece ese regalo que todos podemos disfrutar. Es un gozo absoluto no solo para los sentidos, sino para el espacio que ahonda dentro de nosotros, porque nos ayuda a volver al corazón. El término recordar, proviene del latín “re-cordis”. En el que “re” significa volver y “cordis” corazón, por lo que recordar significa volver a pasar al corazón. Volver al corazón. Reconectar con nuestra verdadera esencia, tanto tiempo olvidada en nuestro ajetreado día a día.

El corazón es el único órgano humano que emite señales electromagnéticas. Es el camino directo que nos conecta con el universo. Sitios como las montañas, te devuelven a ese lugar dentro de cada uno en los que volvemos a recordar quiénes somos.

Tengo la inmensa fortuna de escaparme de vez en cuando con mi pareja a recorrer las alturas y aunque él no es muy consciente de todo este tema profundo que acabo de comentar, al menos es un gran conocedor de todos los peligros y el riesgo que conlleva la montaña. Además de ser un maravilloso capataz con quien ir acompañado y de quien aprender mucho. De él he aprendido a tenerle mucho respeto y a ser muy responsable con ella, entre otras muchas cosas más. Por eso es conveniente ir siempre con personas bien preparadas que sepan cómo desenvolverse en esos bellos y grandiosos lugares, porque pueden resultar muy peligrosos. A quien le guste le aventura, como es mi caso, ese doble rasero de belleza y riesgo nos atrae como un fuerte imán.  

¡Un abracito, aventureros, y feliz día de las montañas!

 

Beatriz Casaus 2024 ©



jueves, 21 de noviembre de 2024

Plutón en Acuario, hacia una era de luz

 “No hay prisa. No hay necesidad de brillar. No es necesario ser nadie…salvo uno mismo.” (Virginia Woolf)

 

¡Por fin Plutón ha entrado en Acuario! ¡Estamos viviendo un momento histórico! El pasado 19 de noviembre, Plutón ha entrado definitivamente en el grado 0 del signo de Acuario, después de haber estado entrando y saliendo de Capricornio por los dos últimos años. Estará ahí por veinte años y en esos veinte años que nos quedan por delante se esperan grandes cambios a todos los niveles.

Este tránsito cambiará el mundo del modo en el que lo conocemos. Se producirán cambios radicales en las estructuras de poder. Capricornio, que tiene que ver con las estructuras, con las jerarquías, con el materialismo, ha pasado a mejor vida (ya era hora). Hemos vivido la época que se puede resumir con la frase “tanto tienes, tanto vales” y ahora entramos en una época completamente diferente en el que las ideas, el idealismo, el humanismo y el conocimiento, tomarán el control. Será como volver a una especie de era del Renacimiento.  La energía de Plutón tiene que ver con las transformaciones y renacimientos y la energía de Acuario, con la disrupción de los sistemas tradicionales.

Se producirá la ruptura de jerarquías obsoletas y un cambio de paradigma hacia la innovación, el colectivo y la igualdad. Habrá más horizontalidad. Se producirán revoluciones tecnológicas innovadoras que darán forma a nueva sociedad.

Acuario gobierna la tecnología y Plutón las crisis, las transformaciones y el poder. Habrá innumerables avances técnicos y tecnológicos, así como vanguardistas. La IA tomará el poder, las energías renovables estarán a la orden del día, la exploración del espacio será protagonista, así como la temática extraterrestre. Acuario rige todo lo que tiene que ver con el espacio.

Va a haber una transformación en la forma en la que vivimos e interactuamos. Acuario también puede ser un signo frío que se centra en su individualidad. Esta cara de la moneda, de forma negativa, puede suponer una menor interacción entre los seres humanos y que esta interacción sea suplantada por las máquinas o la tecnología, con un correspondiente auge e implementación del teletrabajo, de relaciones a través de aparatos en vez de personales, un aumento de la realidad virtual… esto es lo que podríamos considerar como "la sombra de Acuario". La parte más oscura de un signo o la sombra, es la parte que refleja los aspectos negativos relacionados al mismo. De todos modos, podemos colaborar para que esto no suceda. Sabiendo el riesgo, podemos adelantarnos para aminorarlo.  

También tiene que ver con un despertar global de la humanidad y de la conciencia. Dando paso a una época de espiritualidad, una época dorada de luz e inquietudes que van más allá de la banal cotidianidad. Esta era ampliará la expansión de la conciencia, la colaboración y la unidad, empujando a la humanidad a resolver sus mayores conflictos juntos. El foco cambiará de “yo” a “nosotros”, así como el nombre de este blog, creando un mundo más interconectado y justo para todos en el que nadie sea mejor que nadie o valga más que el resto.

Habrá un mayor aumento de la libertad individual y autenticidad de las personas. Por eso he añadido la cita de Virginia Woolf al comienzo de este texto. Nos atreveremos a ser nosotros mismos sin tapujos y mostrando lo que nos hace únicos. El verdadero éxito no son las posesiones materiales, sino ser nosotros mismos, atrevernos a mostraros tal y como somos, enseñando al mundo lo que nos hace únicos. Plutón en Acuario animará a la gente a romper patrones y formas de comportamiento obsoletas y romper las expectativas sociales para abrazar nuestra verdadera identidad. Llegará una ola de empoderamiento personal y creatividad así como de originalidad.

Sin embargo, no estaremos exentos de revoluciones en los próximos tiempos.  Si tenemos en cuenta que la Revolución francesa se fraguó con la misma posición de Plutón en Acuario, nos podemos imaginar o hacer una idea de lo que puede llegar a ocurrir. Los movimientos sociales aumentarán así como las revoluciones para conseguir esa igualdad y justicia para todos. Este tránsito trae cambios en los derechos humanos y distribución de los recursos. Nuevas formas de gobernar aparecerán beneficiando al colectivo.

Como habéis comprobado, tengo grandes esperanzas depositadas en los años venideros. El entusiasmo y la capacidad de soñar que me caracterizan, se han apoderado un poco de mí y espero poder compartir esa ilusión con vosotros. Creo que entramos en una época luminosa en la que los valores humanos volverán a ser más importantes que los bienes materiales. No todo va a ser de color de rosa, evidentemente, pues para que surjan nuevos modelos deben derribarse los antiguos, y quizá al comienzo se produzca caos e incertidumbre asociado a ello, pero si sabemos centrarnos en nuestro corazón y confiar, todo se solucionará hacia nuestro mayor bien. Confiemos y colaboremos en la elaboración de una nueva humanidad y de un mejor mundo para todos. Es posible hacerlo. 

 

¡Un fuerte abrazo!

 

Beatriz Casaus 2024 ©



jueves, 7 de noviembre de 2024

Un poquito de bondad, por favor

EL POETA Y EL MUNDO de Wislawa Szymborska


“Por eso tengo en tan alta estima dos pequeñas palabras: “no sé”. Pequeñas pero con potentes alas. Que nos ensanchan los horizontes hacia territorios que se sitúan dentro de nosotros mismos y hacia extensiones en las que cuelga nuestra menguada tierra. Si Isaac Newton no se hubiera dicho “no sé”, las manzanas del jardín hubieran podido caer ante sus ojos como granizo y él, en el mejor de los casos, se habría inclinado a recogerlas para comérselas con apetito. Si mi compatriota Maria Sklodowska-Curie no se hubiese dicho “no sé”, probablemente se hubiera convertido en profesora de química en un pensionado de señoritas de buena familia y en este trabajo, por otra parte respetable, habría transcurrido su vida. Pero ella se dijo “no sé”, y fueron exactamente estas dos palabras las que la condujeron, y no una sino dos veces, a Estocolmo, donde se galardona con el Premio Nobel a las personas de espíritu inquieto en constante búsqueda. Asimismo, el poeta, si es un poeta de verdad, tiene que repetir sin descanso “no sé”.  En cada poema intenta dar una respuesta pero, no bien ha puesto el último punto, ya le invade la duda, ya empieza a darse cuenta de que se trata de una respuesta temporal y absolutamente insuficiente. Así pues lo intenta otra vez, y otra, y más tarde estas pruebas consecutivas de su descontento con respecto a sí mismo los historiadores de literatura las sujetarán con un clip muy grande y las denominarán sus “logros”.”

(1996, Wislawa Szymborska)


Para el filósofo inglés Hobbes, el hombre era malo por naturaleza. Él abogaba por la idea de que el ser humano necesita para poder convivir una figura autoritaria, una especie de estado, que controle su impulso egoísta y agresivo. Sin embargo, el también filósofo y escritor, Jean-Jacques Rousseau, (con quien comparto pensamiento) decía todo lo contrario, que el hombre es bueno por naturaleza. Porque si alguien ve a otro sufriendo, siente una inclinación natural a auxiliar y que lo que hace malo al ser humano y despierta su agresividad, es la propiedad. Porque ello conlleva a la competencia, la envidia y la agresividad. Esto último no lo comparto. Todo sea dicho.

No obstante, me inclino en que la bondad es inherente al ser humano. Nos han enseñado ideas de que el mal está en el hombre. Pero está tanto el mal como el bien. Creo que nada es blanco o negro. Que dentro de nosotros tenemos el potencial de la bondad y de la maldad. Es una elección personal, como todo en nuestras vidas. Se trata sobre en qué lado nos posicionamos. Incluso la mayoría de las personas que cometen actos malos son conscientes de ellos y se arrepienten en algún momento. Tenemos dentro de nosotros un conocimiento intrínseco que nos hace distinguir entre la bondad y el mal, y creo que si fuéramos solo malos, no lo tendríamos. Hasta la persona más mala, ama a alguien o a algo. El mal es la ausencia de amor. Así como el frío es la ausencia de calor.

En estas situaciones, como lo que estamos viendo con la catástrofe de Valencia, es un ejemplo de ello. De cómo el pueblo y sus ciudadanos se ayudan unos a otros y han sido los verdaderos héroes demostrando una increíble capacidad de altruismo y cooperación. Y también como en este caso, el Estado ha sido quien no ha cooperado con la catástrofe como debe (ni de izquierdas ni de derechas, ambos han demostrado velar solo por sus propios intereses) contradiciendo a Hobbes y confirmando lo que la Madre María Teresa de Calcuta decía, que por cada acto de maldad, hay cien actos de amor. Lo que pasa, es que el mal hace más ruido. La bondad y el amor son silenciosos. Lo que predomina es la bondad, la ayuda, el altruismo, la cooperación y la generosidad.

Todo el mundo quiere que le vaya bien a los demás. Todos queremos paz y prosperidad para nuestros semejantes y sufrimos con las calamidades y malas noticias. Si hay alguien que no lo desea, es porque no está bien en su interior y algo le atormenta, pero la inmensa mayoría desea la felicidad y bienestar para todos.

Que no nos engañen. Estamos en una época de luz y de despertar de la humanidad. Si no hubiera tanta luz, no saldría toda la porquería y suciedad que está saliendo a la luz ahora (corrupción, escándalos sexuales, abusos de poder…y no solo en España sino a nivel internacional) Solo cuando tienes luz en el salón, puedes ver la suciedad que hay debajo del sofá para poder limpiarla. Sin luz no se ve y ahí sigue sin limpiarse porque como no lo ves, crees que no está. Solo la luz, la bondad, el perdón y el amor, pueden limpiar.  

Tengamos fe y esperanza siempre. Somos amor, solo que hay personas que lo han olvidado.

Las dos fuerzas más importantes que existen son dos: el amor y el perdón. No hay nada más fuerte ni que se le asemeje. Y las llevamos marcadas en nuestro ADN.

 

Beatriz Casaus 2024 ©

 

Acracia


Nos dicen lo que hay que hacer.

Si estás soltero, busca pareja.

Si eres mujer, ten, hijos.

Si tienes sobrepeso, adelgaza.

Si eres hombre, presume de lo que ligas.

Si hay elecciones, vota. Así te hacen creer que es una democracia.

Si tienes dinero, gastártelo.

Si no tienes dinero, ahorra.

Si no tienes casa, compra una.

Si tienes un hijo, ten otro.

Si estás aburrido, ve Netflix.

Si no ves la tele, no sigues el discurso oficial.

Si te informas por medios alternativos, eres un desinformado.

Si eres inteligente, hazte el tonto.

Si eres tonto, ten un enchufe. 

Si eres mayor, ve a un asilo.

Si eres bajita, ponte tacones.

Si eres alta, no los lleves.

Si quieres llegar a ser alguien, estudia.

Si quieres tener una vida digna, trabaja.

Si eres mujer, arréglate. Tu labor es ser atractiva.

Si tienes sueños, eres un ingenuo.

Si tienes prisa, corre.

Si eres bueno, eres tonto, sé malo.

Si eres malo, creces profesionalmente.  

En invierno, lleva abrigo.


¿Y si quiero ponerme una toalla?

 

Siempre estoy a favor,

de estar en contra de todo.

 

Beatriz Casaus 2024 ©